El impacto social de la crisis de ingresos en España. Luis Sanzo

PRESENTACIÓN Y PRINCIPALES RESULTADOS

El objetivo de este artículo es analizar brevemente el impacto de la crisis de ingresos por tipos de hogares en la población española, analizando la variación observada entre el principio y el final de esa crisis, de acuerdo con la información disponible en la Encuesta de Condiciones de Vida para los años 2008 y 2014 (ECV 2009 y 2015). Los principales resultados del estudio son los siguientes:

1.La crisis se caracteriza por una brutal y generalizada caída de los ingresos de los hogares con población activa, en completo contraste con la dinámica favorable de los hogares de población inactiva.

2.La caída de ingresos alcanza niveles superiores al 30% en los grupos más desfavorecidos (decil 1 en los hogares de población nacida en España y 1-2 en aquellos donde está presente población activa nacida fuera de España).

3.Aunque sufre más intensamente la crisis, el grueso del proceso afecta a hogares de población nacida en España (81,1% de la caída total acumulada de ingresos).

4.La caída de ingresos en los hogares de personas activas se traduce en un sustancial deterioro de las condiciones de vida aunque de distinto carácter:

a) En la parte más favorecida de la población española apenas se observa deterioro en los indicadores ligados a las necesidades básicas. Sin embargo, aumentan en alrededor de 7-8 puntos los indicadores de inseguridad económica y de carencia en aspectos ligados al bienestar (acceso a vacaciones, por ejemplo).

b) En los grupos menos favorecidos, tanto el intermedio como el peor situado en la escala de ingresos, el nivel de los indicadores asociados a la cobertura de las necesidades básicas se multiplica prácticamente por dos durante la crisis. Los problemas de inseguridad económica aumentan en más de 20 puntos. En el grupo intermedio, de ser minoritaria la población afectada por esta forma de inseguridad en 2008, pasa a ser claramente mayoritaria en 2014.

5.A pesar de la mejoría económica, el impacto social de la crisis sigue siendo evidente en 2015. Los problemas graves en la cobertura de las necesidades básicas siguen afectando a un porcentaje muy alto de personas en los siguientes grupos:

a) Población en hogares de personas activas todas ellas desempleadas, pertenecientes a hogares con personas nacidas en el extranjero o a los deciles 1 a 5 de población nacida en España: 40,6% de personas afectadas.

b) En caso de presencia de personas ocupadas y paradas, el grupo equivalente, reducido a los deciles 1 y 2 en el caso de población residente en hogares nacionales, el porcentaje de población con carencias es del 27,1%

c) En el decil 1 de población en hogares de personas inactivas, la proporción de personas con carencia es aún elevado: 18,5%.

d) Lo mismo ocurre en otros hogares de población activa nacida en España, en concreto en los deciles 3 a 6 de hogares de población con personas tanto ocupadas como paradas así como en los deciles 6 a 8 de personas activas todas ellas desempleadas: 14,5% de personas con problemas.

  1. La evolución de los ingresos ha provocado un significativo cambio en la estructura interna de los grupos más desfavorecidos, los que componen los deciles 1 a 3. El peso de los colectivos de población activa suponen en la actualidad más del 80% de la población en esos deciles, con un peso creciente en el decil 1 de la población en hogares con todas las personas desempleadas (42,8% del total por apenas 23% en 2008).

Los datos principales en que se basa el estudio se resumen en la tabla 1.

Gráfico 1

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2009 y 2015 (renta 2008 y 2014)

EL IMPACTO DE LA CAÍDA DE LOS INGRESOS DE LOS HOGARES EN ESPAÑA

Los datos presentados en la tabla 1 permiten destacar los siguientes aspectos principales:

PUNTO 1:

A pesar de la recuperación económica, los ingresos medios de los hogares con presencia de personas activas se mantenían en 2014 muy por debajo de los existentes en 2008, incluso en términos corrientes. La caída es sustancial y se sitúa en -12% (-12,2% en términos de la masa total de ingresos o ingresos totales).

PUNTO 2:

Dentro de este grupo de hogares de población activa, el descenso de los ingresos medios es general y afecta incluso a la parte más favorecida de la sociedad. Así, es de -9,8% en el grupo que incluye a los deciles 5 a 10 de hogares con personas activas nacidas en España y al 30% más acomodado de las familias de personas activas nacidas en el extranjero (-9,5% en ingresos totales).

Sin embargo, las diferencias son sustanciales dentro de los hogares con presencia de población activa. De esta forma, la caída es de -18,4% en las familias situadas en las decilas 2 a 4 dentro de la población nacida en España o en las decilas 3 a 7 de la no nacida en España (-19% en ingresos totales).

Este descenso es aún más elevado en el grupo más desfavorecido, el de los hogares de población activa nacional situada en el decil 1 o de los familias con personas activas no nacidas en España situadas en los deciles 1 y 2. En este caso, la reducción de los ingresos medios ha llegado entre 2008 y 2014 a -33,3% (-34,5% en ingresos totales).

PUNTO 3:

La caída de la masa total de ingresos ha sido superior en las familias con población activa nacida en el extranjero (-17,3%), pero ha resultado igualmente sustancial en las familias con este tipo de población nacida en España (-11,4%). De hecho, el 81,1% de la caída total acumulada de ingresos corresponde a hogares de personas activas nacidas en España.

Gráfico1a

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2009 y 2015 (renta 2008 y 2014)

En términos de ingresos medios, además, la disminución de los ingresos ni siquiera ha sido mayor en los hogares de población activa extranjera (-11,7% por -12,5% en los hogares de población activa nacional).

Como en la población general, por otra parte, en los distintos hogares según origen (nacidos o no en España) se observan las mismas diferencias internas por deciles en la reducción de ingresos medios entre 2008 y 2014.

PUNTO 4:

El desequilibrio en la evolución de los ingresos entre hogares de personas inactivas y activas es otra de las realidades a destacar en el periodo considerado. Mientras, los ingresos medios de los hogares de personas activas cae un 12,0%, aumenta en un 7,7% en los hogares de personas inactivas. En términos de ingresos totales agregados, la caída es del 12,2% en hogares de población activa por un incremento del 11% en hogares de población inactiva. Aunque esta cuestión no se suele considerar en profundidad en los estudios sobre desigualdad, supone un nuevo y evidente factor de incremento de la desigualdad interna entre la población en España.

Los distintos aspectos señalados se resumen en el Gráfico 2.

gráfico2

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2009 y 2015 (renta 2008 y 2014)

LAS CONSECUENCIAS SOCIALES DE LA CAÍDA DE LOS INGRESOS DE LOS HOGARES EN ESPAÑA

Las consecuencias sociales de la caída de ingresos observada en los hogares con personas activas en España no pueden ser minimizadas, tal y como puede observarse en los gráficos 3 a 5. Estos gráficos reflejan el impacto de la crisis de ingresos en la dinámica de un grupo elegido de indicadores de carencia (método EU-SILC/ECV). Se se centran en las consecuencias para los tres grandes grupos de hogares con personas activas, según su posición en relación con la actividad, el lugar de nacimiento y el tipo de decil al que pertenecen, por una parte, y el impacto (menor, medio-alto o muy alto) de la caída de ingresos del periodo 2008-2014, por otra parte. También recogen la evolución en estos indicadores de carencia de los hogares de personas inactivas.

 gráfico3

 gráfico4

gráfico5

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2008 y 2014

Los principales aspectos a retener en la información ofrecida en los gráficos son los siguientes:

PUNTO 1:

Entre 2008 y 2004, los problemas severos de cobertura de las necesidades básicas, los más directamente ligados a las formas graves de pobreza, aumentan de forma muy significativa. Pasan de afectar a 3,12 millones de personas en 2008, un 6,9% del total, a 5,13 millones en 2014, un 11,2% del total, con un incremento de 4,3 puntos porcentuales.

En este caso, el impacto del problema es claramente selectivo. En el caso de los hogares de personas inactivas, se reduce del 4,4 al 4,1% entre 2008 y 2014, en contraste con el aumento del 7,3 al 12,4% entre las personas pertenecientes a hogares de personas activas.

El incremento es sin embargo limitado en el caso del grupo de hogares de población activa que menos sufre la caída de los ingresos. En este grupo más favorecido de hogares activos, el impacto de los problemas graves de cobertura de las necesidades básicas sólo aumenta de un 3,2% en 2008 a un 3,7% en 2014.

En cambio, el corte es brutal en los hogares de población activa que más sufren la crisis de ingresos, doblándose prácticamente el impacto de las situaciones graves de cobertura de las necesidades básicas. En el grupo con una caída de ingresos de tipo medio o alto, la incidencia de estas problemáticas pasa de 10,3 a 18,6% de la población del grupo; en el que sufre una caída muy alta, la incidencia pasa del 17,7 al 35,5%.

En el conjunto de los hogares de personas activas, el deterioro del periodo 2008-2014 se traduce en un aumento de 1,99 millones de personas afectadas por los problemas graves de cobertura de las necesidades básicas en España.

PUNTO 2:

Como es conocido, el principal impacto de la crisis social del periodo 2008-2014 en España se vincula a una radical caída de la seguridad económica de unos hogares que recurren con frecuencia a ahorros previos para hacer frente a la pérdida de ingresos, tratando así de mantener el consumo habitual en la medida de lo posible. La incidencia de los problemas para abordar gastos imprevistos aumenta de un 29,9% en 2008 a un 42,6% en 2014, con un incremento de 12,7 puntos porcentuales.

El impacto del problema se generaliza en este caso aunque sigue siendo claramente diferente según los grupos. En el caso de los hogares de personas inactivas, la incidencia sube del 36,3 al 39,8% entre 2008 y 2014. Sin embargo, partiendo de niveles más bajos en 2008 (28,9%), la proporción de personas afectadas en hogares de personas activas llega al 43,2% en 2014, con un aumento de 14,3 puntos.

El incremento es de 7,9 puntos (de 15,7 a 23,6%) en el grupo de hogares de población activa que menos sufre la caída de los ingresos, contribuyendo a una tercera parte de los alrededor de 22 puntos porcentuales que aumenta el indicador en los grupos de activos más afectados. En el grupo con una caída de ingresos de tipo medio o alto, la incidencia de estas problemáticas pasa de ser minoritaria en 2008 (39,7%) a afectar a un 61,7% de la población del grupo. En el que sufre una caída muy alta de sus ingresos, la incidencia pasa del 59,1 al 81,2%.

En el conjunto de los hogares de personas activas, el deterioro del periodo 2008-2014 se traduce en un aumento de 5,53 millones de personas afectadas por los problemas relacionados con la insuficiencia de ingresos para poder afrontar posibles gastos extraordinarios.

PUNTO 3:

Entre 2008 y 2004, la proporción de personas en hogares que no pueden acceder a una semana de vacaciones aumenta en España del 36,2% al 46,4%, con una dinámica evolutiva claramente correlacionada con los cambios en los indicadores de seguridad económica. De nuevo, el impacto del problema es claramente superior entre las personas asociadas a hogares de población activa. En el caso de los hogares de personas inactivas, el indicador aumenta de 42,2 a 44,3%; en el de los hogares de población activa, del 35,2 al 46,8% de la población del grupo, superando el nivel correspondiente a la población no activa.

Dentro de los hogares de personas activas, las tendencias son igualmente similares a las que se observan en el indicador de seguridad económica. El deterioro es de 7 puntos en el caso del grupo de hogares de población activa que menos sufre la caída de los ingresos (de 20,3 a 27,3%) por incrementos entre los 17 y 19 puntos porcentuales en los colectivos más precarios. En el grupo con una caída de ingresos de tipo medio o alto, el impacto de estas problemáticas pasa de 49,6 a 66,4% de la población del grupo; en el que sufre una caída muy alta, el impacto pasa del 62,8 al 81,8%.

PUNTO 4:

Es importante señalar, en este apartado, que el impacto social de la crisis no se ha concentrado en exclusiva en la población nacida fuera de España. Como revela el gráfico 6, en los hogares de personas activas, se vincula directamente a hogares de personas nacidas en España un 61,9% del incremento observado en el periodo 2008-2014 en el volumen de población afectadas por problemas graves de cobertura de las necesidades básicas. La proporción es del 82,4% al considerar el incremento asociado a problemas de inseguridad económica para hacer frente a gastos imprevistos.

gráfico6

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2009 y 2015 (renta 2008 y 2014)

La recuperación económica reciente ha permitido reducir el impacto de las problemáticas graves de cobertura de las necesidades básicas del 11,2% de 2014 al 10,4% de 2015. Pero la cifra aún está muy lejos del registro de 2008, un 6,9% que ya resultaba entonces bastante elevado.

A pesar del boom económico, y en parte por las características que adoptó, con una inmigración masiva, las formas más graves de pobreza afectaban entonces a millones de personas, 3,12 en concreto. La cifra actual es de 4,80 millones de personas, un 53,7% más. Esta cifra basta para poner en evidencia el tremendo impacto social de la crisis.

Este impacto, además, está lejos de estar distribuido de forma equilibrada entre los distintos grupos de población. Si la proporción es del 4,2% entre la población residente en hogares de personas inactivas, es del 8,9% en personas en hogares de población activa nacida en España y del 24,3% en hogares con población activa no nacida en España.

A pesar de impacto diferencial en la población extranjera, un 65,8% de los casos graves detectados en 2015 corresponden a hogares de población nacida en España. Es imposible por tanto vincular la crisis sólo a la población extranjera.

PUNTO 5:

El análisis detallado de los grupos más afectados revela la naturaleza real de los problemas graves relacionados con la cobertura de las necesidades básicas que existen en la España actual. Los principales elementos a destacar en 2015 son los siguientes:

  1. Más de un 40% de la población sufre problemas  en la cobertura de las necesidades básicas en el conjunto de hogares con todas sus personas activas paradas y al menos alguna de ellas nacidas fuera de España. En esta situación se encuentran igualmente, sin embargo, las personas vinculadas a los deciles 1 a 3 en hogares de personas activas desempleadas y nacidas en España.
  2. En los deciles 4 y 5 de hogares con todos sus miembros activos desempleados y nacidos en España, la presencia de estas problemáticas llega todavía al 26,9%. Entre el 26,3 y el 28,3% se encuentran igualmente algunos deciles de hogares con población activa parada pero con presencia de al menos alguna persona ocupada. Se trata de los deciles 1 a 6 en hogares de este tipo con alguna persona nacida en el extranjero y de los deciles 1 y 2 de hogares de este tipo con personas activas nacidas en España.
  3. En conjunto, en la población en hogares de personas activas todas ellas desempleadas, pertenecientes a hogares con personas nacidas en el extranjero o a los deciles 1 a 5 de población nacida en España, un 40,6% tiene problemas graves relacionados con la cobertura de las necesidades básicas. En caso de presencia de personas ocupadas y paradas, el grupo equivalente, reducido a los deciles 1 y 2 en el caso de población ocupada y parada en hogares de personas nacidas en España, estas problemáticas sociales graves afectan al 27,1% de la población.
  4. En otros hogares de población activa nacida en España, los niveles aún son muy elevados, en torno al 14,5%. Así ocurre en los deciles 3 a 6 de hogares de población con personas tanto ocupadas como paradas así como en los deciles 6 a 8 de personas activas todas ellas desempleadas.
  5. Entre los hogares de personas no activas, las problemáticas más graves de cobertura de las necesidades básicas no han desaparecido por completo, con un 18,5% de personas afectadas en el decil 1 de este tipo de hogares.
  6. En presencia de todas las personas activas ocupadas, el impacto del indicador cae siempre por debajo del 10% pero es aún del 8,9% en los deciles 1 a 3.

grafico7

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2009 y 2015 (renta 2008 y 2014)

 EL NUEVO PERFIL DEL GRUPO MÁS DESFAVORECIDO

La evolución de los ingresos ha provocado un significativo cambio en la estructura interna de los grupos más desfavorecidos, los que componen los deciles 1 a 3, tal y como puede comprobarse en los gráficos 8 y 9.

 gráfico8

grafico9

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2009 y 2015 (renta 2008 y 2014)

 Las principales líneas de cambio son las siguientes:

  1. En primer lugar, la presencia de personas en hogares de inactivos o inactivas disminuye de forma llamativa en los grupos más desfavorecidos. Entre 2008 y 2014, su peso pasa del 18,5 al 6,1% en el decil 1 y del 22 al 15,7% en los deciles 1 a 3.
  2. En lo relativo a los hogares con personas activas, destaca el papel dominante de aquellos en los que está presente alguna persona ocupada. Las personas que residen en estos hogares componen un 51,1% de la población en la decila 1 y 54,7% de los que componen las decilas 1 a 3. Sin embargo, se reduce su peso en 2014 respecto al 58,4 y el 65,5% de 2008.
  3. Aumenta en cambio de forma llamativa el peso de las personas en hogares con todas sus personas desempleadas. Esto es evidente en el decil 1 donde estas personas pasan de representar un 23% en 2008 a un 42,8% en 2014. En los deciles 1 a 3, el aumento es de 12,5 a 29,6%.
  4. En términos de lugar de nacimiento, finalmente, llama la atención el papel creciente entre los grupos desfavorecidos de las personas en hogares con población activa nacida en España. Este grupo ve aumentar su peso en el decil 1 de 47,7 a 60,1% entre 2008 y 2014. El aumento es del 52,4 al 65,4% en los deciles 1 a 3.

EL PAPEL DE LOS INGRESOS DE LAS PERSONAS NO ACTIVAS EN CIERTAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS

Una de las características del actual modelo socioeconómico español es el notable esfuerzo en la mejora de la posición de la población inactiva, una política que se enfrentará pronto a fuertes límites económicos, sociales y políticos, dado el contexto de rápido aumento de la población con acceso al sistema de pensiones. El peso que suponen los ingresos del colectivo, en relación con los grupos de población activa más joven, menores de 45 años, muestra la fuerte dependencia económica que este colectivo inactivo representa en la economía de algunas comunidades autónomas.

gráfico10.png

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2015 (2014)

Esta realidad es evidente en aquellas comunidades autónomas en las que el peso económico de los hogares de población inactiva es igual o superior al 80% de los ingresos de los hogares de activos o activas menores de 45 años. En ese grupo se incluye la parte noroccidental envejecida de España, incluyendo a las CCAA de Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León, además de Extremadura. En estas zonas, el bienestar regional es extremadamente dependiente de la dinámica de las pensiones.

 ——————–

Método de aproximación

Desde un punto de vista metodológico, se han seguido en esta aproximación al estudio de la crisis en España 2008-2014 los siguientes principios:

PRINCIPIO 1:

Como es sabido, la información sobre ingresos en la ECV se aplica a las rentas obtenidas durante el año anterior. Se comparan, en este sentido, los datos de la ECV 2009 y 2015 (teniendo en cuenta la base actualizada hoy de aplicación). Los datos de renta corresponden, de esta forma, a los años 2008 y 2014.

La comparación se realiza en datos corrientes. La razón es evitar las posibles distorsiones que, en este caso, puedan derivarse de la aplicación de una común variación asociada al IPC. En la práctica, existen distintos modelos de variación de precios en función del tipo de consumo. La aplicación del aumento del IPC medio anual observado entre 2008 y 2014 podría, por ello, introducir distorsiones importantes en este caso.

Dos tipos de argumentos avalan esta aproximación. Por una parte, porque una aproximación diferente tendería a dar una imagen más desfavorable de un grupo que, como la población pensionista, en especial su componente dominante de personas mayores, tiene una estructura de gasto en consumo comparativamente menos costosa que otros grupos de población. Por otra parte, porque un contexto de significativo aumento o caída (aunque desigual en términos de compra/alquiler) en el precio de la vivienda, como el vivido antes y después del boom, tiene un impacto diferente por grupos sociales.

La comparación se realiza, además, en términos de ingresos equivalentes per cápita, de acuerdo con la fijación de las unidades de consumo derivadas de la escala de equivalencia OCDE adaptada que utiliza Eurostat. El ingreso por unidad de consumo para cada hogar se asigna a cada miembro del mismo, entendiendo que dicho ingreso es propio a cada persona del hogar.

PRINCIPIO 2:

La definición de los grupos sociales considerados se basa en un análisis de la variación de los ingresos entre 2008 y 2014 por tipos en relación con la actividad y deciles de renta.

a) Los tipos en relación con la actividad se basan en la posición de los miembros de cada hogar en relación con la actividad.

En la dimensión personal, esta relación se analiza en vinculación a las rentas generadas, teniendo por tanto en cuenta la posición existente durante el año en que se generaron esas rentas, en este caso el anterior a la realización de cada operación anual de la ECV. Para determinar la posición dominante, en términos de inactividad, ocupación y paro, se utiliza el tiempo de duración en cada situación durante el año de referencia, siguiendo este itinerario: a) determinación de si predomina el tiempo como ocupado o no ocupado y b), si predomina la no ocupación, determinación del tiempo dominante en términos de paro o inactividad (analizando el tipo dominante pensionista/otro tipo de inactividad económica en este último caso).

En la determinación de hogar, se establece una tipología de mayor o menor vinculación de las personas residentes a la ocupación en el sistema productivo, de acuerdo con la siguiente clasificación:

*  Hogares en los que todas las personas activas están ocupadas.

*  Hogares en los que las personas activas están ocupadas o paradas.

*  Hogares en los que todas las personas activas están desempleadas.

*  Hogares en las que no existen personas activas. Dentro de ellos se distinguen dos situaciones, en función de si predomina la modalidad tipo pensionista (personas jubiladas o incapacitadas) u otras formas de inactividad.

Se ha sugerido que una parte sustancial de la crisis se ha centrado en población de origen inmigrante extranjero. Por esa razón, se ha considerado de forma separada al colectivo, aunque únicamente en relación con aquellos hogares en los que están presentes personas activas. Se distingue, en este caso, entre hogares con o sin presencia de personas ocupadas.

En el caso de este grupo de origen inmigrante, a fin de evitar la distorsión asociada al proceso de nacionalizaciones, se utiliza como variable de referencia el nacimiento fuera de España. Aunque esto lleva a incluir a algunos colectivos españoles de origen, se trata de una distorsión menor.

b) La variable “tipo de hogar en relación con la actividad” (con el factor origen asociado) se analiza, a efectos de definición de grupos sociales para el análisis, en relación con los deciles de renta por cada tipo.

PRINCIPIO 3:

De cara a la comparación de la variación de la renta media, resulta necesario además tener en cuenta tipos cuantitativa y sociológicamente comparables, una cuestión que se ve dificultada por el fuerte incremento del desempleo. De ahí que se haya optado por la comparación en base a la categoría de personas activas/no activas. La principal razón es que la cuantía del desempleo está muy relacionada con el nivel previo de ingresos en caso de experiencia anterior de trabajo.

De acuerdo con el cruce de resultados por relación con la actividad y decil de ingresos, se delimitan los siguientes grupos en función de la mencionada variación (la variación de la renta media entre 2008 y 2014 aparece entre paréntesis):

*  Hogares de personas activas con menor impacto de la caída de ingresos.

Incluye:

  • Hogares de personas activas ESP[1], deciles D5 a D10 (-10,3%).
  • Hogares de personas activas NO ESP, deciles D8 a D10 (-5,6%).

*  Hogares de personas activas con impacto medio o alto de la caída de ingresos.

Incluye:

  • Hogares de personas activas ESP, decil D2 (-23,4%).
  • Hogares de personas activas ESP, deciles D3-4 (-17,3%).
  • Hogares de personas activas NO ESP, decil D3 (-23,6%).
  • Hogares de personas activas NO ESP, deciles D4-7 (-15,6%).

*  Hogares de personas activas con impacto muy alto de la caída de ingresos.

Incluye:

  • Hogares de personas activas ESP, decil D1 (-33,4%).
  • Hogares de personas activas NO ESP, deciles D1-2 (-34,5%).

*  Hogares de personas no activas con mejora del nivel de ingresos.

Incluye:

  • Hogares de personas no activas, decil D1 (+10%).
  • Hogares de personas no activas, deciles D2-5 (+12,3%).
  • Hogares de personas no activas, deciles D6-10 (+6,0%).

PRINCIPIO 4:

Además de esta clasificación, se utiliza otra más amplia para situar la participación de distintos grupos en función de la relación con la actividad del hogar y su pertenencia a determinados deciles de ingresos dentro de cada tipo de relación con la actividad. La clasificación ampliada es la siguiente:

  • Hogares con todas las personas activas ocupadas, Deciles D1 a D3.
  • Hogares con todas las personas activas ocupadas, Deciles D4 a D10.
  • Hogares con personas activas ocupadas y paradas, Deciles D1 a D2.
  • Hogares con personas activas ocupadas y paradas, Deciles D3 a D6.
  • Hogares con personas activas ocupadas y paradas, Deciles D7 a D10.
  • Hogares con todas las personas activas paradas, Deciles D1 a D3.
  • Hogares con todas las personas activas paradas, Deciles D4 a D5.
  • Hogares con todas las personas activas paradas, Deciles D6 a D8.
  • Hogares con todas las personas activas paradas, Deciles D9 a D10.
  • Hogares con todas las personas no activas, Deciles D1 a D2.
  • Hogares con todas las personas no activas, Deciles D3 a D5.
  • Hogares con todas las personas no activas, Deciles D6 a D10.
  • Hogares con personas ocupadas, alguna nacida fuera, Decil D1.
  • Hogares con personas ocupadas, alguna nacida fuera, Deciles D2-3.
  • Hogares con personas ocupadas, alguna nacida fuera, Deciles D4-6.
  • Hogares con personas ocupadas, alguna nacida fuera, Deciles D7-10.
  • Hogares con activas paradas, alguna nacida fuera, Deciles D1-5.
  • Hogares con activas paradas, alguna nacida fuera, Deciles D6-7.
  • Hogares con activas paradas, alguna nacida fuera, Deciles D8-10.

PRINCIPIO 5:

Para medir el impacto social de la crisis, se utilizan tres indicadores de carencia:

a) Un primer indicador recoge el impacto relacionado con problemas de cobertura de las necesidades más básicas, recogiendo problemas graves asociadas al correcto acceso a la alimentación y a la vivienda así como la cobertura de los servicios básicos (problemas de cobertura de las necesidades básicas). La existencia de estos problemas se determina cuando está presente cualquiera de las tres situaciones críticas de carencia siguientes:

–  Dos o más casos de retrasos en el pago de la hipoteca o del alquiler del hogar en los últimos 12 meses.

–  Dos o más casos de retrasos en el pago de las facturas de la electricidad, agua, gas, etc., en los últimos 12 meses.

–  El hogar no puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado (o equivalentes para los vegetarianos) al menos cada dos días.

b) El segundo indicador se centra en la capacidad de los hogares para acceder a un mínimo de seguridad económica para abordar gastos extraordinarios en el medio o largo plazo (problemas de inseguridad económica para abordar gastos imprevistos). Esta problemática se vincula al siguiente indicador:

–  El hogar no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos.

c) El tercer indicador se vincula a carencias que desbordan las formas graves de pobreza o precariedad para medir formas menores pero significativas de pérdida de bienestar (problemas de pérdida de bienestar). Se recurre en este caso al siguiente indicador:

–  El hogar no puede permitirse ir de vacaciones fuera de casa, al menos una semana al año.

De cara a conseguir coherencia en las referencias temporales, los indicadores de carencia material corresponden a las ECV 2008 y 2014 teniendo en cuenta la estructura de renta y grupos sociales definida para el análisis. Debe recordarse que esos indicadores sí se obtienen para el año de aplicación de la ECV.

[1]   La referencia ESP es para personas no nacidas fuera, para distinguirla de NO ESP para personas nacidas fuera de España.

 

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