Los indicadores de pobreza real en España. Periodo 2016-2017. Luis Sanzo

El presente artículo trata de profundizar en el intento de ofrecer para el conjunto de España, y en la línea de la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales de Euskadi, indicadores de pobreza que reflejen las situaciones reales y no meramente situaciones de riesgo, entendidas además en sentido extenso.

Uno de los fundamentos básicos de la EPDS es la idea de que las situaciones de pobreza real no son consecuencia automática de la presencia de determinados factores de riesgo, sino que dependen de la posición de los hogares ante las distintas dimensiones de pobreza. Los factores de riesgo no se limitan, además, a una insuficiencia temporal de ingresos. También son relevantes la falta de acceso a ciertos bienes y servicios de consumo duradero o la ausencia de un patrimonio de reserva adecuado para afrontar situaciones de crisis.

Partiendo de este planteamiento, además de los tradicionales indicadores de riesgo en la dimensión de ingresos, la EPDS ofrece indicadores similares en la dimensión asociada a las condiciones de vida a medio y largo plazo, y a modo de síntesis del impacto combinado de las situaciones observadas en esas dos dimensiones, un indicador final de pobreza real. Este artículo trata de ofrecer, siguiendo la metodología que se explica en Anexo, y que mejora la presentada en su momento en un artículo similar hasta el año 2016, una estimación del impacto de estas situaciones de pobreza real en España.

Se presentan a continuación los resultados actualizados a 2017. Se trata de unos resultados que es preciso abordar con la prudencia asociada a los límites muestrales que afectan a los datos de ciertos grupos sociales minoritarios y a ciertas comunidades autónomas con menor población (los datos de Illes Balears, en particular, exigirían mayor contraste).

Antes de profundizar en las distintas cuestiones, y a modo de resumen, es preciso destacar de partida que mejora la incidencia de la pobreza real en España en 2017. No obstante, esta problemática sigue afectando a más de un 10% de la población. No se trata por tanto de una cuestión marginal. La problemática de la pobreza sigue teniendo una incidencia relevante, tal y como también sucedía al final del boom económico de primeros de siglo.

Aunque se mantienen en general las diferencias estructurales que se observaban en 2008-2009, tanto por comunidades autónomas como por tipos de hogar, algunas dinámicas recientes indican la existencia de algunos cambios relevantes. En la dimensión territorial destacan en particular los siguientes aspectos:

  1. Se observa una presión alcista de las situaciones de pobreza real, en especial de las asociadas a consecuencias sociales graves o muy graves, en las zonas con un sistema de rentas mínimas más desarrollado. Esta realidad es en gran medida el reflejo del papel de refugio socioeconómico que desempeñan en España durante la crisis territorios como Asturias o Navarra y, muy especialmente, Euskadi.
  2. Destaca igualmente el fuerte deterioro de la situación social en Illes Balears, en contraste con la mejor evolución que, entre 2014 y 2017, caracteriza a Madrid y Cataluña, otras de las comunidades autónomas con mayor coste de la vida.
  3. También es relevante el avance de las situaciones de pobreza real en algunas comunidades del sur, en particular Extremadura y en menor medida Castilla-La Mancha, un deterioro que comparte Canarias en lo relativo a las formas graves y muy graves de pobreza real. En todos estos casos se detectan en 2017 tasas superiores de pobreza real que las observadas en 2008. El conjunto formado por Andalucía, Murcia y la Comunidad Valenciana también se caracteriza por un mayor impacto de la pobreza real en 2017 aunque, a diferencia de las regiones señaladas, se detecta una generalizada evolución favorable en el periodo de recuperación 2014-2017.

En lo relativo a los tipos de hogar, la línea de mejora que caracteriza al periodo 2014-2017 es mucho más nítida. No obstante, en este caso también deben introducirse algunos matices, en especial los siguientes:

  1. Aunque se trata del grupo menos afectado por la pobreza real, llama la atención en 2017 el repunte de la pobreza real en los hogares de personas mayores de 65 años.
  2. A pesar de la mejora que se observa entre 2014 y 2017, y respecto a lo observado en 2009, la incidencia de la pobreza real sigue siendo superior en 2017 en los hogares con niños y niñas dependientes, en hogares de adultos menores de 65 años sin personas dependientes y entre los hombres solos menores de 65 años. En estos grupos, la parte más positiva a señalar es una reducción en los hogares con menores del impacto de las formas de pobreza real con impacto grave o muy grave que acerca las tasas de 2017 a las de 2009.
  3. Aunque los últimos años mejoran los niveles de precariedad en los hogares de mujeres solas menores de 65 años y en los hogares monoparentales, la gran mayoría asociada a este tipo de mujeres, las tasas de pobreza real se mantienen desproporcionadamente altas en este grupo en 2017. Además, el impacto de la pobreza real con impacto social grave o muy grave sigue siendo superior en 2017 a la de 2009.

Tras este resumen introductorio, se detallan a continuación los principales resultados.

ASPECTOS GENERALES

El impacto de la pobreza real se reduce en España en el periodo 2016-2017

Tal y como puede comprobarse en el gráfico 1, la incidencia de la pobreza real disminuye en 2017. Después de afectar a un 12,9% de la población española en el punto culminante de la crisis social, en 2014, en 2017 el impacto se reduce al 10,9%. Aunque se acerca al 9,6% registrado para el periodo 2008-2009, la incidencia de la pobreza real sigue siendo en 2017 algo superior (+1,3 puntos porcentuales).

La evolución de la pobreza real con impacto social grave/muy grave es muy similar. El 5,9% de 2017 muestra una línea descendente respecto al 7,4% de 2014 pero sigue siendo superior, en  0,8 puntos porcentuales, al 5,1% de 2009.

Gráfico 1

Grafíco 1

Las diferencias territoriales en el impacto de la pobreza real siguen siendo significativas

En el gráfico 2 puede comprobarse que se mantienen en 2017 las sustanciales diferencias existentes en la incidencia de las situaciones de pobreza real, con un impacto más de cuatro veces superior entre las comunidades más y menos afectas.

En la parte más favorecida, con tasas de pobreza real inferiores a la media, el grupo de comunidades autónomas menos afectadas (entre un 3,9 y un 6,2% de la población) incluye, por un lado, al País Vasco y Navarra y, por otro, a Cantabria, Castilla-León, La Rioja y Aragón. Algo por encima, Galicia y Cataluña se sitúan entre el 7,9 y el 8,3%. Más cerca de la media, la incidencia es del 9,5% en Asturias y del 10,7% en Madrid.

En la parte más afectada, con tasas de pobreza real superiores a la media española, la incidencia llega al 12% en Murcia y a cifras entre 13,2 y 14,4% en Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía y Canarias. Por encima, los niveles más elevado corresponden a la Comunidad Valenciana y a Illes Balears (15,6 y 17,9%, respectivamente).

Gráfico 2

Gráfico 2

El gráfico 3 muestra los datos relativos a la incidencia de la pobreza real con impacto social grave o muy grave. Aunque las diferencias son similares, se observan algunas significativas diferencias.

En la parte más favorecida, las tasas más bajas, entre 0,9 y 1,9% de la población, corresponden a Castilla-León, La Rioja y Aragón. Cantabria, País Vasco y Navarra se sitúan entre el 3,2 y el 4%, unas cifras a las que se acercan, entre un 4,2 y un 4,4% Galicia y Cataluña. En niveles cercanos al 5,9% de España vuelven a situarse Madrid, con un 5,4%, y Asturias, algo por encima en este caso del nivel español (6,6%). Castilla-La Mancha se incluye en este último grupo, con un 6,2%.

Claramente por encima de la media española, Murcia, Comunidad Valenciana, Andalucía y Extremadura se sitúan entre un 7,3 y un 8,6%. Los niveles más altos corresponden a Canarias e Illes Balears (10,3 y 10,8%, respectivamente).

Gráfico 3

Gráfico 3

Las diferencias siguen siendo igualmente importantes por grupos sociales

Las diferencias, recogidas en el gráfico 4, también siguen siendo relevantes por grupos sociales en 2016-2017. En términos del indicador general de pobreza real, las tasas se alejan claramente por debajo de la media española, con niveles entre 4,7 y 4,9%, en algunos grupos de personas mayores de 65 años, tanto en hogares con dos adultos como en hombres solos. Aunque todavía por debajo de la media española, la cifra es bastante más alta entre mujeres solas mayores de 65 años (8,9%) así como en los hogares de dos adultos menores de 65 años y sin niños o niñas dependientes (7,4%).

En la parte más desfavorecida, las tasas de pobreza real siguen siendo superiores a la media española en hogares con presencia de niños y niñas dependientes (12,2%). Con niveles superiores al 20%, las tasas más altas de pobreza real corresponden a las personas solas menores de 65 años (22,6% en hombres y 23,2% en mujeres). El máximo corresponde a las familias monoparentales con niños o niñas dependientes, con un 27,8%.

La imagen es muy similar al considerar el indicador de pobreza real con impacto social grave o muy grave aunque con algunos matices. Las mejores posiciones corresponde en este caso a los distintos grupos con personas mayores de 65 años, con una incidencia entre el 1,6 y el 3,2%, con un 4,3% en los hogares de dos adultos menores de 65 años y sin niños o niñas dependientes. Con un 6,9%, la tasa vuelve a superar  la media en hogares con presencia de niños y niñas dependientes. En las personas solas menores de 65 años la tasa supera el 10%, con un 10,7% entre las mujeres y un 11,1% entre los hombres. El máximo, con un 16,6%, vuelve a corresponder a las familias monoparentales con niños o niñas dependientes.

Gráfico 4

Gráfico 4

ASPECTOS RELATIVOS A LA EVOLUCIÓN POR COMUNIDADES AUTÓNOMAS

La dinámica territorial por comunidades autónomas resulta muy diferente entre 2008-2009 y 2016-2017 y aporta algunos elementos de interés para el análisis, tal y como puede analizarse en los gráficos 5 y 6.

El primero de estos aspectos se vincula a la diferente evolución de las comunidades autónomas con menor impacto de la pobreza real durante todo el periodo de crisis. Destaca así en el gráfico 5 la mejor dinámica diferencial de las comunidades autónomas de Galicia, Cantabria, Castilla-León, La Rioja y Aragón que la que corresponde a los tres territorios que, como Asturias, Euskadi y Navarra, han destacado por el esfuerzo realizado con sus sistemas de rentas mínimas durante la crisis. De esta forma, mientras la primera zona superaba en 1,8 puntos la tasa de pobreza real de Asturias, Euskadi y Navarra en 2009 (5,7 frente a 3,9%), en 2017 queda 0,4 puntos por debajo (5,9% frente a 6,3%).

Esta diferente evolución es aún más llamativa al considerar en el gráfico 6 el indicador de pobreza real con impacto social grave o muy grave. En este caso, la zona de Galicia, Cantabria, Castilla-León, La Rioja y Aragón superaba en 1,4 puntos a Asturias, Euskadi y Navarra en 2009 (3,0 frente a 1,6%). En 2017, en cambio, tiene una incidencia del fenómeno social analizado 2,1 puntos inferior (2,5 frente a 4,6%).

Lo más llamativo en la dinámica observada es que, a diferencia de lo que se observa en las otras comunidades autónomas consideradas, la recuperación económica apenas se traduce en Asturias, País Vasco y Navarra en mejoría en las tasas. La tasa de pobreza real, que había aumentado de 3,9 a 6,7% entre 2009 y 2014, se mantiene en 6,3% en 2017 (con un descenso del 7,6 al 5,9% en Galicia, Cantabria, Castilla-León, La Rioja y Aragón). El indicador de pobreza real con impacto social grave o muy grave apenas varía entre 2014 y 2017, pasando de 4,7 a 4,6% en el conjunto formado por Asturias, País Vasco y Navarra, mientras se reduce de 4,1 a 2,5% en las otras cinco comunidades autónomas.

La dinámica observada no puede entenderse sin la función “refugio” que la zona de Asturias, Euskadi y Navarra, con mayor o menor impacto según los casos, cumple en este periodo. En parte por su sistema de protección social pero también, en especial en el País Vasco y Navarra, por la mayor resistencia del empleo, con una tasa de paro muy inferior a la española, estas comunidades autónomas acogen durante el largo periodo de la crisis a una parte de la población, en especial  extranjera, que se queda sin expectativas en otros territorios españoles. En el caso de la población nacida en el extranjero, mientras en el conjunto de España se observa un aumento de esta población del 5,4% entre 2008 y 2018 y del 4% en Galicia, Cantabria, Castilla-León, La Rioja y Aragón, el aumento es cercano al 20% en Asturias y Navarra y llega al 44,7% en Euskadi.

La otra cara de este papel solidario de refugio socioeconómico entre 2008 y 2017 para colectivos en situación precaria es una mayor presión de las situaciones potenciales de pobreza en Asturias, Navarra y, muy especialmente, Euskadi.

Gráfico 5

Gráfico 5

Gráfico 6

Gráfico 6

Una segunda dinámica relevante es la que afecta a las zonas con mayor nivel de precios en España (Madrid, Cataluña y Baleares). Estas comunidades autónomas que, en 2014, habían llegado a tener un impacto muy elevado de la pobreza real, con cifras del 13% en Madrid/Cataluña y del 14,9% en Illes Baleares, muestran una evolución diferenciada durante la fase reciente de recuperación. Mientras en Baleares la pobreza real sigue aumentando, hasta un 17,9%, 4,5 puntos por encima del 13,4% de 2009, en las otras dos comunidades autónomas se observa una evidente mejora en los últimos años. El 9,4% de 2017 queda así por debajo no sólo del 13% de 2014 sino también del 11,4% de 2009.

Los datos relativos a la pobreza real con impacto social grave o muy grave muestran una evolución similar. Aunque en Illes Balears, la incidencia de esta forma de pobreza grave se reduce ligeramente entre 2014 y 2017 (de 11,0 a 10,8%), el registro de 2017 es superior al 9% de 2009. En Madrid/Cataluña, en cambio, después de aumentar de 5,4 a 7,4% entre 2009 y 2017, la tasa se reduce al 4,9% en 2017, muy cerca del 4,6% que se observa en el conjunto formado por Asturias, Euskadi y Navarra.

Es importante mencionar que esta evolución debe analizarse en paralelo a la evolución del coste percibido de acceso al bienestar. Mientras sigue sustancialmente al alza en Illes Balears, se observa una significativa caída de la necesidad percibida en Madrid y Cataluña. La dinámica de los precios de la vivienda debe tenerse en cuenta en esta evolución contradictoria, con aumentos del precio del alquiler muy llamativos en Illes Balears (ver aquí, por ejemplo). El precio de la vivienda no sólo es superior en ese territorio respecto a las otros dos comunidades consideradas, y experimenta un fuerte aumento ya en 2016, sino que la recuperación de los precios en Madrid y Barcelona podría ser compatible con una reducción efectiva de la necesidad a través de la salida de parte de la población más precaria hacia la periferia, con menor nivel de precios. Se trata de una cuestión que habrá que seguir y evaluar en el futuro, en especial si la subida de precios se extiende hacia la periferia de las grandes ciudades y se consolida  en los próximos años una dinámica similar a la de Illes Balears.

El tercer aspecto a destacar es el deterioro comparado de la situación en Extremadura y Castilla-La Mancha. En estas dos regiones, la incidencia de la pobreza real, también en sus formas más graves, es muy superior en 2017 a la que se observa en 2008 y, salvo en Castilla-La Mancha en lo relativo a las formas más graves, los indicadores tienden a deteriorarse entre 2014 y 2017. En lo relativo al indicador de pobreza real, en concreto, el indicador conjunto para estas dos regiones aumenta de 6,7% en 2009 a 10,7% en 2014 y 13,6% en 2017, casi siete puntos por encima de lo observado en 2009. A pesar de la señalada mejora en Castilla-La Mancha, la pobreza real con impacto social grave o muy grave también aumenta para el conjunto formado por estas dos regiones. El indicador pasa, en este sentido, de 2,5% en 2008 a 6% en 2014 y 6,9% en 2017.

Con la excepción de Murcia en lo relativo al indicador general, y en relación a la situación de 2009, la incidencia de la pobreza real también es claramente superior en 2017 en el conjunto formado por Andalucía, Comunidad Valenciana y Murcia. Así, en el indicador general de pobreza real, el 14,3% de 2017 supera en 4,5 puntos el 10,8% de 2009. Lo mismo sucede con las formas de pobreza real con impacto social grave o muy grave, con un 7,6% en 2017 que supera en 1,2 puntos el 6,4% de 2014. En este grupo de comunidades autónomas, sin embargo, se detecta una clara mejora entre 2014 y 2017, tanto en el indicador general de pobreza real (de 16,8 a 14,3%) como, de forma muy clara, en lo relativo a las formas graves y muy graves (de 9,9 a 7,6%).

 La situación de Canarias es más compleja. Mientras la recuperación se traduce en una caída del indicador general de pobreza real entre 2014 y 2017, con un 13,9% en este último año que es inferior tanto al 16,2% de 2014 como al 15,8% de 2008, en 2017 se detecta un nítido deterioro de la situación en lo relativo a las formas más graves. De esta forma, el indicador de pobreza real con impacto social grave o muy grave aumenta en Canarias de 7% en 2014 a 10,3% en 2017, un nivel que se sitúa un punto porcentual por encima del 9,3% de 2009.

ASPECTOS RELATIVOS A LOS TIPOS DE HOGAR

La evolución reciente por tipos de hogar es más favorable, con mejoras en casi todos los grupos en la fase reciente de recuperación económica, tal y como puede observarse en los gráficos 7 y 8. Pero algunos matices deben ser igualmente introducidos en este punto.

En primer lugar, y aunque sigue siendo el grupo menos afectado por la precariedad económica, llama la atención el aumento entre 2014 y 2017 de las formas de pobreza real en los hogares de personas mayores de 65 años. El incremento es muy limitado en el caso de pobreza real con impacto grave o muy grave (de 1,6 a 2% en el periodo considerado, todavía por debajo del 2,2% de 2009). Es más llamativo en lo relativo al indicador general de pobreza real (de 4,2 a 5,6%) aunque el nivel de 2008 queda muy por debajo del 8,2% de 2009.

El segundo aspecto a señalar es que, a pesar de la mejora del periodo 2014-2017 que se detecta en algunos grupos, las tasas de pobreza real siguen siendo superiores en 2017 a las de 2009 en algunos tipos de hogar. En lo relativo al indicador general, esto es particularmente claro en el caso de hombres solos menores de 65 años, con una caída del 31,5% de 2014 al 22,6% de 2017, en un nivel que sin embargo se mantiene aún muy por encima del 16,2% de 2009. Lo mismo se observa en el caso de pobreza real con impacto grave o muy grave, con un 11,1% en 2017 que es claramente inferior al 16,9% de 2014 pero que también supera con nitidez el 6,6% de 2009.

En los hogares con niños o niñas dependientes, la tasa de pobreza grave de 2017 también supera la de 2009 (12,2% frente a 11,4%) aunque se observa una significativa mejora respecto al 15,3% de 2014. La mejora es más clara en lo relativo a las formas graves o muy graves, con una reducción del 9,2 al 6,9% entre 2014 y 2017, en niveles ya cercanos al 6,8% de 2009.

En los hogares de adultos menores de 65 años y sin menores dependientes, la tasa de pobreza real se reduce del 8,2 al 7,4% entre 2014 y 2017 pero se mantiene muy por encima del 4,7% de 2009. Las formas de pobreza real con impacto grave o muy grave también tienen mayor incidencia en 2017 que en 2009 (4,3 frente a 2,6%), en línea sólo ligeramente descendente respecto al 5% de 2014. Se trata sin embargo de un grupo con menor impacto comparativo de la pobreza real en España.

Aunque en los últimos años mejoran las tasas en los hogares de mujeres solas menores de 65 años y en los hogares monoparentales, la gran mayoría asociada a este tipo de mujeres, las tasas de pobreza real se mantienen muy altas en este grupo en 2017. Llegan al 25,8%, apenas algo por debajo del 28% de 2009 y del 28,7% de 2014. Además, en este grupo, el impacto de la pobreza real con impacto social grave o muy grave sigue siendo superior en 2017 a la de 2009. Aunque se reduce del 14,6% al 14% entre 2014 y 2017, el impacto de esta forma de pobreza en los grupos considerados supera el 12,6% de 2009.

Gráfico 7                                                                                                                                                    Gráfico 7

Gráfico 8

Gráfico 8

ANEXO ESTADÍSTICO

gRÁFICO 9

ANEXO METODOLÓGICO

La aproximación al estudio del impacto de la pobreza real se basa en el intento de aplicar los principios utilizados en la EPDS vasca a los datos de la ECV para el conjunto de España. La EPDS revela, en este sentido, que las situaciones reales de pobreza no sólo dependen de la situación de ingresos existente sino del acceso adecuado a bienes y servicios de consumo a medio y largo plazo y de un mínimo patrimonio de reserva para afrontar situaciones de crisis.

Teniendo en cuenta algunas limitaciones de información de la ECV, se ha determinado qué información disponible en esta última encuesta podría servir para obtener una aproximación al indicador de pobreza real de la EPDS. Del análisis realizado, se concluye que pueden considerarse en situación de pobreza real a los hogares en los que se detectan, en la ECV, las siguientes situaciones:

  1. Disponer de ingresos inferiores al 40% de la mediana de ingresos equivalentes PPAB/PPCC por unidad de consumo y tener alguno de los problemas considerados en el análisis, ya se trate de problemas estructurales relacionados con las condiciones de vida o el acceso a un mínimo patrimonio de reserva, de problemas de alimentación (pregunta HS050 de la ECV) o de acceso a una temperatura adecuada (pregunta HH050 de la ECV), o de cualquier tipo de impago.
  2. Disponer de ingresos entre el 40% y el 50% de la mediana de ingresos equivalentes PPAB/PPC por unidad de consumo, tener problemas estructurales asociados, relacionados con las condiciones de vida o un mínimo patrimonio de reserva y, además, una situación en la que se combinan problemas de impago (uno o más) y falta de cobertura de las necesidades de alimentación.
  3. Disponer de ingresos entre el 50% y el 60% de la mediana de ingresos equivalentes PPAB/PPC por unidad de consumo, tener problemas estructurales asociados, relacionados con las condiciones de vida o un mínimo patrimonio de reserva y, además, una situación en la que se combinan problemas graves de impago (dos o más) y problemas para alcanzar una temperatura adecuada durante los meses de invierno.

Se considera que existen problemas estructurales asociados, relacionados con las condiciones de vida o un mínimo patrimonio de reserva, cuando está presente en el hogar alguna de las siguientes circunstancias:

*  Falta de capacidad para afrontar gastos imprevistos.

*  Tres o más carencias en lo relativo al acceso a los siguientes bienes (teléfono, TV color, ordenador, lavadora).

*  Ausencia de agua corriente, o bañera/ducha, en la vivienda o sus anexos.

Por su parte, la aproximación a los impagos tiene en cuenta, de forma acumulada, los distintos tipos de impagos previstos en la ECV (HS011, HS021 y HS031).

En la aproximación a la disposición de ingresos se ha tenido en cuenta el impacto diferencial de los precios por territorios. A tales efectos, y tomando la media española como base de referencia, en la ECV se han ajustado (al alza o a la baja) los ingresos reales de los hogares a las paridades de poder de compra (PPC) entre comunidades autónomas, determinadas en términos de garantía de un nivel de bienestar equivalente para distintos niveles de precio.

Estas PPC se han estimado a partir de las respuestas ofrecidas por los hogares en la pregunta de la ECV relativa a la cuantía necesaria para llegar a fin de mes (HS130), calculada por unidad de consumo. Dado el limitado tamaño muestral de esta operación estadística, y teniendo en cuenta dinámicas cercanas de percepción de costes asociados a la idea de llegar a fin de mes, la aproximación se ha realizado para las siguientes comunidades autónomas o agrupaciones de comunidades autónomas:

En el estudio, se han determinado igualmente unas situaciones de especial gravedad dentro de la pobreza real, entendiendo por tales aquellas que vienen asociadas a consecuencias sociales muy graves para las personas afectadas (impacto social grave o muy grave). En este sentido, las situaciones de pobreza con impacto social grave o muy grave son aquellas en las que, además de pobreza real, están presentes algunas de las siguientes situaciones:

  1. Problemas de impagos (uno o más), indicativos de una línea de endeudamiento muy grave.
  2. Problemas de falta de cobertura de las necesidades de alimentación, indicativos de una inseguridad muy grave en el acceso a la alimentación.
  3. Problemas para alcanzar una temperatura adecuada durante los meses de invierno, indicativos de condiciones muy graves de pobreza energética.
  4. Problemas estructurales graves: tres o más carencias en lo relativo al acceso a los siguientes bienes (teléfono, TV color, ordenador, lavadora), ausencia de agua corriente, o bañera/ducha, en la vivienda o sus anexos.

Se entiende que, al asociarse a una situación general de pobreza real, la presencia de alguna de estas realidades es indicativa de un proceso muy grave de empobrecimiento o desacumulación.

Aproximación PPAB/PPC

En la aproximación a las posiciones respecto a la mediana de ingresos, el estudio trata igualmente de neutralizar el impacto de las estructuras de costes diferenciadas, ligadas además al ciclo de vida, que se detectan en las determinadas comunidades autónomas. En este sentido, la aproximación a la estimación de la mediana de ingresos equivalentes se basa en un ajuste de los ingresos que permita obtener unos resultados ajustados, comparables y armonizados para el conjunto de las comunidades autónomas españolas.

El punto de partida es la determinación de una escala de equivalencia basada en la percepción real de la población. La experiencia histórica muestra que las escalas de equivalencia utilizadas habitualmente en el estudio de la pobreza y el bienestar en España no se ajustan adecuadamente a la realidad. Frente a los métodos que utilizan una escala de equivalencia prefijada, como el usado por Eurostat, se obtiene en el estudio una escala ad-hoc que se basa en la propia percepción de la población.

A tales efectos, se calcula la media de ingresos considerados necesarios para llegar a fin de mes para una serie de tipos de hogar. De cara a la estimación de estos ingresos necesarios, la ECV permite utilizar una pregunta específica que facilita la posición de cada hogar respecto a un indicador, directamente asociado a la medición del bienestar. Se trata de la pregunta HS130 que recoge los ingresos mínimos para llegar a fin de mes. La aproximación tiene en cuenta la edad de la persona principal, el tamaño del hogar y su composición ((Personas solas, Adultos sin hijos/as, Familias monoparentales, Parejas y otros hogares con hijos/as), teniendo en cuenta la necesidad de contar con una base muestral que resulte suficiente para cada tipo de hogar. A partir de las medias obtenidas para cada tipo de hogar, se determina la escala de equivalencia resultante para cada uno de los años analizados. Aplicando las escalas de equivalencia obtenidas de esta forma, se estiman a continuación los ingresos equivalentes per cápita de cada hogar.

Para disponer de datos de ingresos que sean comparables en el conjunto de España, y con los ingresos equivalentes ya disponibles en la forma señalada, se calculan a continuación los ingresos necesarios para llegar a fin de mes en cada comunidad autónoma y para tres grupos de hogares, delimitados en función de la edad de la persona principal (menos de 45 años, 45-64 y mayores de 65 años). El coste medio de acceso al bienestar para el conjunto de la comunidad se estima en base a la media estandarizada de las medias parciales por grupos de edad, tomando como base común la distribución de los hogares por grupos de edad en el conjunto de España.

Una vez obtenida la media estandarizada de los ingresos necesarios, se determina un factor de ajuste que refleja el coste diferencial de acceder al bienestar en cada comunidad autónoma. Este factor funciona a modo de Paridad de Poder de Acceso al Bienestar (PPAB) con unos ingresos dados. Este factor de ajuste se aplica a los ingresos equivalentes disponibles antes de calcular la mediana de ingresos que se utiliza en el estudio. El factor PPAB actúa en una línea similar a la que resultaría de la obtención de cifras en paridades de poder de compra (PPC).

Debe recordarse finalmente, para entender el significado de los ingresos PPAB/PPC considerados, que éstos se obtienen siempre para a la renta estimada correspondiente al año anterior al de realización de cada operación anual de la ECV. Los indicadores estructurales corresponden en cambio al año de realización de la ECV. En el estudio se consideran tres periodos: 2008-2009, 2013-2014 y 2016-2017. La referencia son estos periodos aunque habitualmente la redacción habla, de forma simplificada, del año de aplicación de la ECV (2009, 2014 y 2017).

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