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Diversidad regional en la dinámica del empleo cualificado en Europa. Luis Sanzo

Se ha publicado recientemente un interesante estudio conjunto del Joint Research Centre de la Comisión Europea y Eurofound sobre la dinámica regional del empleo en Europa. Además del análisis que se realiza en el documento, éste aporta datos que permiten analizar la dinámica observada, entre los años 2002 y 2017, en el empleo “White Collar” de perfil altamente cualificado (ver Anexo 1 del informe, páginas 63 a 69). Se trata del empleo, en general de alto conocimiento, vinculado a profesiones relacionadas con actividades de gerencia, profesionales y asimilables de contenido técnico y cualificado.

El periodo considerado resulta de máximo interés para el estudio regional del empleo en la medida en que cubre los años de fuerte crecimiento anterior a la crisis financiera de 2007-2008, así como los de recuperación posterior a la recesión provocada por dicha crisis.

Aunque no abarca al conjunto de la Unión Europea, la información incluye a sus grandes países (Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y España) así como a algunos estados representativos del área del Benélux y de los países nórdicos (Bélgica y Suecia). También considera la situación en dos países del área oriental de la UE (Chequia y Polonia).

Los principales resultados de la aproximación, consistentes en una elaboración propia de la información del mencionado Anexo 1 del informe, se presentan en los gráficos 1.a y 1.b.

Gráfico 1.a

Gráfico 1a

Gráfico 1.b

Gráfico 1b

En un contexto marcado por un fuerte incremento del empleo “White Collar” altamente cualificado (que aumenta en un 31,8% en Europa en el periodo 2002-2017), destacan los siguientes hechos relevantes:

1.a. Casi la mitad del crecimiento neto del empleo altamente cualificado del periodo 2002-2017, un 48,5%, corresponde en exclusiva a tres grandes áreas territoriales: el conjunto del Reino Unido, Polonia y algunas regiones expansivas de Francia. El porcentaje señalado se sitúa 14,5 puntos porcentuales por encima del 34% del empleo altamente cualificado que correspondía a estas zonas en 2002.

Las distintas regiones del Reino Unido concentran la parte mayoritaria del incremento, con un 24,5%, 4,8 puntos porcentuales por encima del 19,7% del empleo acumulado en 2002.

Un 12,8% corresponde al conjunto de Polonia, un país que sin embargo muestra el mayor incremento absoluto en términos de su contribución relativa en el periodo 2002-2017: 5,5 puntos porcentuales añadidos respecto al 7,3% de 2002.

Las zonas expansivas de Francia agrupan otro 11,3%, 4,3 puntos porcentuales por encima de lo que representaba su empleo altamente cualificado en 2002. Estas zonas incluyen la región norteña de Nord-Pas de Calais, fronteriza con Bélgica; una franja occidental que va de la Baja-Normandía hasta el área de Aquitania (Burdeos) y Midi-Pyrénnées (Toulouse), pasando por el Pays de la Loire y, en menor medida, Poitou-Charentes y el Limousin (Limoges); y, finalmente, una amplia zona del sudeste de Francia que incluye la región de Rhône-Alpes (Lyon), Provence-Alpes-Côte d’Azur y Languedoc-Roussillon.

1.b. En comparación con las zonas mencionadas con anterioridad, las regiones alemanas de Berlín, Baviera y Baden-Würtemberg destacan por una contribución algo menor, aunque todavía importante, al crecimiento del empleo altamente cualificado entre 2002 y 2017, con un 9,5%. A diferencia de las áreas consideradas anteriormente, sin embargo, la aportación no supone apenas ningún cambio respecto al 9,4% que suponía este tipo de empleo en las regiones alemanas señaladas en 2002.

1.c. El resto de zonas expansivas aporta un 12,7% del crecimiento, superando el 10,2% de empleo “White Collar” altamente cualificado que representaban en 2002. La mayor aportación, con un 4,3%, es atribuible al conjunto de Suecia, seguido por el 3,9% que corresponde a Madrid y Cataluña, el 2,6% de la Lombardía italiana y el 1,8% de la zona de Bélgica que incluye a Bruselas, el resto del antiguo condado de Brabante (incluyendo Amberes) y la región de Namur.

1.d. En conjunto, las distintas regiones consideradas acumulan un 70,7% del aumento del empleo altamente cualificado del periodo 2002-2017, 17,1 puntos por encima del 53,6% que representaba este tipo de empleo en 2002 en las zonas consideradas.

2. El contrapunto a esta positiva evolución es la pérdida de peso relativo de algunas regiones de los nueve estados analizados. Estas regiones, que llegaban a suponer hasta un 46,4% del empleo “White Collar” altamente cualificado en 2002, sólo aportan un 29,3% del incremento de este tipo de empleo entre 2002 y 2017.

2.a. La caída más llamativa corresponde al resto de Alemania (exceptuadas Berlín, Baviera y Baden-Würtemberg), ámbito que aporta ciertamente un muy elevado 12,1% del crecimiento del empleo “White Collar” analizado entre 2002 y 2017. Esta cifra se sitúa sin embargo 5,5 puntos porcentuales por debajo del 17,5% que suponía este tipo de empleo altamente cualificado en 2002.

La pérdida más significativa de aportación al crecimiento del empleo cualificado se relaciona con los -3,1 puntos porcentuales de diferencia negativa que se observan, en las zonas menos expansivas del área occidental de Alemania, entre el 13,6% del empleo “White Collar” de 2002 y el 10,4% asociado al aumento del periodo 2002-2017.

No obstante, la caída de aportación más llamativa es la que corresponde a los estados de Alemania oriental, exceptuada la capital Berlín. Esta zona apenas recogía un 4% del empleo “White Collar” altamente cualificado de los nueve países analizados en 2002. Pero la participación en el incremento 2002-2017 cae hasta no representar sino un 1,6%.

2.b.  En la línea de lo observado en las regiones orientales de Alemania (salvo Berlín), la pérdida de dinamismo del empleo altamente cualificado es igualmente llamativa en el resto de Italia (exceptuada Lombardía). Del 9,8% de empleo asociado a estas regiones italianas en 2002, la contribución es de apenas un 5,6% al crecimiento del empleo “White Collar” analizado entre 2002 y 2017, con una diferencia negativa de -4,2 puntos porcentuales.

2.c. Aunque no tan intensa, la pérdida de peso relativo es igualmente llamativa en el resto de Francia, un ámbito territorial que corresponde básicamente al cuadrante nororiental del país, incluyendo la región de París. También es relevante en el resto de España, más allá de los polos de crecimiento que representan Madrid y Cataluña.

En las regiones nororientales de Francia, se pasa así de un peso relativo del 8,8% de empleo altamente cualificado en 2002 a una participación del 6% en el aumento de este tipo de empleo entre 2002 y 2017 (-2,8 puntos porcentuales). En el resto de España (salvo Madrid y Barcelona), la diferencia señalada es de -2,4 puntos respecto al 5,7% del empleo “White Collar” altamente cualificado que representaban sus regiones en 2002. El 3,3% de participación en el incremento de este tipo de empleo entre 2002 y 2017 acerca al resto de España a una dinámica muy cercana al de las regiones de la Alemania oriental. En ambos casos, el limitado peso en el aumento del empleo altamente cualificado entre 2002 y 2017 se asocia a una participación ya muy minoritaria en este tipo de empleo en 2002.

2.d. El resto de Bélgica y Chequia en su conjunto, con apenas el matiz interno de la región cercana a Praga, son otras zonas de limitado incremento del empleo altamente cualificado. Apenas aportan un 2,4% del aumento del empleo “White Collar” analizado entre 2002 y 2017, -2,3 puntos porcentuales por debajo del 4,7% de participación en este tipo de empleo en 2002.

2.e. Los datos presentados muestran dos amplias zonas de deterioro relativo de la participación en el empleo más cualificado. La primera incluye a prácticamente todo el territorio de España e Italia, con la excepción de Madrid, la Lombardía y, en alguna menor medida (dado que apenas se caracteriza por una estabilización en la participación en la dinámica 2002-2017 del empleo cualificado), Cataluña. La segunda incluye a prácticamente todo el cuadrante nororiental de Francia, gran parte de las regiones vecinas de Bélgica y prácticamente todo el cuadrante norte de Alemania, con la excepción de Berlín. Algunas zonas de Chequia podrían igualmente incluirse en esta segunda zona de deterioro comparado.

Las zonas señaladas participan sin duda del fuerte crecimiento del empleo “White Collar” altamente cualificado que se observa en los nueve países analizados entre 2002 y 2017 pero en niveles muy inferiores al de las zonas más expansivas de la UE. Esto es particularmente cierto en las regiones de la Alemania oriental, salvo Berlín (apenas un 1,6% de participación en el aumento de este tipo de empleos entre 2002 y 2017) y en el sur de Italia y la región de Roma (Lazio), con una participación de apenas un 1,3%. La problemática se extiende a la llamada España vacía y, en general, a las regiones del centro y noroeste de España. Excluyendo a Madrid, las regiones de la costa mediterránea y las islas, el resto del territorio español apenas aporta un 1,2% del incremento del empleo cualificado de los nueve países analizados en el periodo 2002-2017.

En conjunto, las tres grandes áreas señaladas participan en un 4,1% del incremento de empleo altamente cualificado del periodo, -7,3 puntos porcentuales por debajo de su participación del 11,5% en el empleo “White Collar” altamente cualificado de 2002. En algunas regiones italianas y españolas (Puglia, Calabria, Sicilia y Extremadura), el empleo analizado llega incluso a caer entre 2002 y 2017.

En la aproximación abordada en este artículo resulta de gran interés analizar la dinámica del empleo “White Collar” altamente cualificado en las principales regiones y capitales de la UE durante el periodo 2002-2017. El gráfico 2 facilita los principales datos al respecto:

Gráfico 2

Gráfico 2

En este caso, los aspectos más relevantes a destacar son los siguientes:

1. El notable dinamismo de Londres y de la región de Varsovia. Entre 2002 y 2017, estas dos zonas recogen un 28,5% del aumento del empleo “White Collar” altamente cualificado de las principales regiones europeas, por encima del 18,1% del empleo que representaban en 2002 (con una diferencia positiva de 10,4 puntos porcentuales).

En la parte positiva se sitúan igualmente la región de Lyon (Rhône-Alpes), Madrid y Estocolmo. Aportan un 21,8% del aumento del empleo cualificado de las regiones principales de Europa, 3,7 puntos porcentuales por encima del 18,2% que representaba este tipo de empleo en 2002.

2. En un contexto en el que el incremento del empleo analizado se mantiene en línea con su participación en el empleo en 2002 en las regiones de Lombardía y Berlín, Cataluña y la región de Roma (Lazio) se caracterizan en cambio por una pérdida relativa de posiciones. Frente al 11,8% de empleo “White Collar” altamente cualificado que recogían en 2002, estas dos áreas regionales europeas participan sólo con un 9,2% del incremento del periodo 2002-2017 (-2,6 puntos porcentuales, -1,1 de los cuales corresponden a Cataluña).

Aunque Baviera mantiene un peso notable en la generación de empleo altamente cualificado, con un 15,7% del incremento del periodo 2002-2017, su dinámica es igualmente comparativamente negativa respecto al 18% de participación en este tipo de empleo en 2002 (-2,3 puntos porcentuales).

3. En las principales regiones de Europa, la dinámica negativa más relevante corresponde, de forma a priori algo sorprendente, a la región de París. En contraste con el 18,7% del empleo “White Collar” altamente cualificado de 2002, la participación de Île-de-France en el incremento del periodo 2002-2017 es sólo del 9,9%, con una diferencia negativa de -8,8 puntos porcentuales.

De mantenerse las dinámicas observadas en el próximo futuro, y dentro de las regiones líderes consideradas, podría ocurrir que Londres pasara a convertirse en la principal zona europea en empleo “White-Collar” altamente cualificado, por encima de la región de Paris y de Baviera.

Este artículo no pretende profundizar en los factores subyacentes a las dinámicas observadas pero el estudio conjunto de Eurofound y del Joint Research Centre de la Comisión Europea permite adelantar algunos hechos relevantes:

1. Un elemento central del avance del empleo altamente cualificado en Europa se relaciona con la mayor capacidad de generar ocupación en el sector servicios. En este sentido, una parte esencial de los buenos resultados del Reino Unido en materia de empleo se relaciona con el fuerte peso de los servicios privados (superior al 50% del empleo en ese país) pero también de algunos servicios de fuerte presencia del sector público, particularmente en el ámbito de la sanidad.

Así, por una parte, la dinámica favorable de regiones como Londres o el Sudeste de Inglaterra (la principal zona natural de expansión de la capital británica) se vincula al desarrollo de servicios privados profesionales en las ramas de finanzas, actividades inmobiliarias y otras actividades de apoyo a las empresas. Por otra, en cambio, el desarrollo del sector público ha contribuido a impulsar los empleos más cualificados en otras zonas del Reino Unido, limitando los procesos de desigualdad regional en el país. Esta línea exitosa ha llegado a incluir a regiones afectadas por la pérdida sustancial de empleo industrial (por ejemplo en el caso de West Midlands, el área en torno al eje Birmingham-Wolverhampton-Coventry).

El modelo de desarrollo británico se caracteriza sin embargo por la polarización, con un incremento relativamente mayor tanto de los empleos bien remunerados como de los peor remunerados (p.33 del informe). Esto parece reflejar limitaciones en el diseño de una política regional basada ante todo en el desarrollo compensatorio de servicios públicos y que viene acompañada de un fuerte crecimiento del empleo menos remunerado en las áreas expansivas, centradas en el desarrollo de las actividades del sector privado en los servicios. Este último es precisamente el marco que caracteriza el modelo de crecimiento del empleo en Londres y de las regiones sudeste y este de Inglaterra cuya economía gira básicamente en torno a la capital (pp.52-53). La menor expansión del empleo en el Reino Unido, siempre dentro de la tendencia positiva, se vincula igualmente a zonas de fuerte crecimiento relativo del empleo menor remunerado, como Escocia o Irlanda del Norte (p.53). En estas zonas tiene no obstante menor impacto la dinámica compensadora asociada al sector público, con crecimiento igualmente menos intensivo de los grandes servicios privados.

En cualquier caso, la expansión de las áreas de Londres y su hinterland (sudeste y este de Inglaterra) ha convertido a este territorio en uno de los de mayor expansión del empleo altamente cualificado en Europa, aunque en un contexto de evidente orientación polarizada (con peso igualmente creciente de los empleos peor remunerados, en detrimento en todos los casos de los de nivel medio).

El menor desarrollo relativo de los servicios privados profesionales explica igualmente el menor desarrollo comparado del empleo “White Collar” altamente cualificado en algunas zonas urbanas europeas. La caída, ligera pero significativa, de este tipo de empleo afecta a tres importantes regiones-capitales europeas: Île de France (París), Bruselas y Estocolmo (p.16).

En la capital belga y en la sueca, y en términos comparativos, esta tendencia limita la línea favorable del empleo altamente cualificado pero no llega a situar a estas regiones urbanas fuera del bloque de las que se mantienen dentro del polo expansivo (entre otras cosas por su elevada cuota de empleo en este tipo de servicios privados, como ocurre en Estocolmo). Sin embargo, en la región de París la caída del empleo en estos servicios se perfila como uno de los principales factores explicativos de la pérdida de importancia relativa de esa zona en el crecimiento del empleo más cualificado. Île de France estaría acusando por tanto la pérdida de peso relativo en su competencia con el área de Londres por el liderazgo europeo en el desarrollo de los servicios profesionales privados. Esta región se presenta de hecho como una de las únicas excepciones relevantes a la tendencia a un incremento del peso en el empleo total de las regiones-capital en los distintos países de Europa.

La evolución de la región de París contrasta, dentro de las regiones francesas con mayor peso en el empleo, con las de Rhône-Alpes y Midi-Pyrénnées (Lyon y Toulouse). Aunque sigue caracterizándose por un mayor peso relativo de empleo de alta remuneración, éste tiende a caer en Île de France entre 2002 y 2017, en paralelo a un incremento del peor pagado (p.44). El peso relativo del empleo mejor remunerado aumenta en cambio de forma significativa en las áreas de Toulouse y Lyon. Mientras en el primer caso, esta tendencia viene acompañada por un incremento paralelo del empleo peor remunerado (un proceso que también caracteriza a la zona expansiva de Provence-Alpes-Côte d’Azur), lo contrario ocurre en Rhône-Alpes, lo que convierte a esta región en una de las que mantienen una mejor dinámica de ocupación en el siglo XXI en Europa. Es en Francia, y en parte en Europa, una de las escasas zonas en conocer una expansión tanto del empleo mejor remunerado como del de remuneración media.

Como en el Reino Unido, el aumento del peso del empleo en el sector salud resulta relevante en la expansión de algunas regiones en Francia, por ejemplo en los casos de Languedoc-Roussillon o Nord-Pas de Calais, contribuyendo a compensar en este último caso la pérdida de empleo industrial. En la primera de las regiones mencionadas, el peso del sector sanitario alcanza uno de sus máximos niveles en Europa en 2017 (p.17).

En España, el alto peso relativo del empleo en los servicios privados profesionales explica también el papel de Madrid como zona capaz de situarse en Europa entre el polo más claramente expansivo. El protagonismo muy inferior de este sector (apenas 10% del empleo total frente al 15% de Madrid) explica en cambio la posición comparativamente regresiva de la región de Roma (Lazio). Como en Madrid, el avance de Berlín en la parte expansiva se vincula al fuerte crecimiento del peso de estos servicios, aunque la capital alemana ve aumentar más intensamente aún que en Madrid el empleo peor remunerado. La dinámica de Madrid coincide en todo caso con la evolución de Londres, Bruselas o Estocolmo, ciudades todas ellas orientadas hacia una mayor polarización, con crecimiento tanto del empleo mejor como peor remunerado.

Los datos muestran, en definitiva, que en la lucha por la máxima expansión de los empleos más cualificados y mejor remunerados, que tiende a concentrase en torno a las regiones-capital, resulta decisiva la capacidad de captación (en un mercado globalizado) de los grandes servicios profesionales privados en ámbitos tales como finanzas, inmobiliaria y otros servicios privados con capacidad de generación de empleo. La evolución del sector salud, con peso en alza del sector privado, tiene rasgos cercanos al de los servicios mencionados.

2. Aunque la mejora diferencial del empleo “White Collar” altamente cualificado en las regiones más expansivas se vincula sobre todo al sector servicios, resulta igualmente relevante la dinámica del sector industrial.

Esto es particularmente evidente en países como Polonia donde aumenta de hecho el peso relativo de este sector en una estructura de empleo caracterizada por una dinámica muy expansiva. Según el informe de Eurofound, ocho de las diez regiones más expansivas en el empleo industrial son, en este sentido, polacas (p.15). Parte de la explicación es el retraso de ese país en el proceso de cambio de un empleo predominantemente agrícola a un modelo mixto, con papel importante del sector servicios, pero con fuerte protagonismo del empleo industrial.

Sin duda, la positiva dinámica polaca en materia de empleo no podría explicarse por completo sin tener en cuenta igualmente la base salarial más competitiva en un país con niveles de cualificación altos en su población activa. Sin embargo, llama la atención la rapidez con la que Polonia pasa de una estructura de empleo claramente alejada (por el peso de las posiciones medias o bajas de remuneración) de la existente en la UE en 2002 a una muy similar en 2017 (pp.32-33). Polonia es sin duda uno de los casos de éxito económico en la nueva Europa del siglo XXI.

La mala dinámica del empleo en el sector industrial explica, en sentido contrario, la posición negativa de países como Italia o España. Esa dinámica puede observarse en el gráfico 3 que muestra la pérdida de posiciones de estos dos países en un contexto de fuerte crecimiento del empleo manufacturero en Polonia.

Gráfico 3

Gráfico 3

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la LFS.

La todavía importante relevancia del empleo industrial es un hecho a considerar de forma particular en países que pueden encontrar una salida a sus problemas socioeconómicos en el impulso de un empleo de tipo medio en términos de remuneración. De hecho, el informe señala que “los países y regiones donde el empleo industrial ha demostrado ser más resistente (Chequia, Polonia y algunas regiones alemanas) son aquellas en las que el empleo de remuneración media se ha mantenido mejor” (frente a lo observado en los grandes países del sur de Europa) (p.1).

El hecho es que, frente a la orientación hacia el ámbito dominado por los empleos de media remuneración en Polonia, Italia y España se mantienen en 2017 en las posiciones de presencia diferencial del empleo mal remunerado que compartían con ese país en 2002 (p.33). La crisis financiera, con sus consecuencias sobre la ocupación, ha resultado diferencialmente negativa para el sur europeo, incluidas sus regiones industriales prósperas del pasado.

En este contexto, el informe de Eurofound destaca en particular la pérdida de peso del empleo industrial en Cataluña, una tendencia que ha resultado igualmente determinante en la Lombardía italiana y en otras regiones menos expansivas como Veneto o Emilia-Romagna (las tres áreas sobre todo caracterizadas por el incremento de empleos de remuneración media en Italia). Esta dinámica negativa ha tenido igualmente incidencia en algunas de las zonas menos dinámicas de Francia, en términos de empleo “White Collar” altamente cualificado. Esto es particularmente evidente en regiones como Centro y Picardía (p.15).

En Alemania, la posición más cercana al área expansiva de Baviera y Baden-Würtemberg se relaciona con la relevancia comparativamente superior de los empleos de remuneración media, con mayor presencia relativa en la industria. Sin embargo, Baden-Würtemberg es una de las zonas más afectadas, en términos relativos, por la pérdida de peso relativo del empleo industrial que afecta a muchas regiones de Europa. Sólo la potencia industrial diferencial de Alemania permite limitar los efectos del proceso de pérdida de empleo industrial que caracteriza a muchas zonas de Francia y, en general, a España e Italia. A pesar de ello, Alemania se caracteriza por caídas de alrededor de -4,5 puntos porcentuales en el periodo 2002-2017.

En el caso alemán, el informe de Eurofound señala que casi todas las regiones (con la excepción de Baviera, Baden-Würtemberg y Saarland, caracterizadas por un desplazamiento hacia los trabajos de remuneración media, con descenso de la parte de remuneración alta) experimentaron un patrón de degradación en el contexto europeo, con una participación superior en la distribución de los trabajos de baja remuneración y, normalmente más intensamente, con una participación menor en la distribución de los trabajos bien remunerados.

Respecto a la importancia del empleo en la industria, en sus conclusiones el informe de Eurofound destaca en cualquier caso que el cambio industrial no tiene por qué ser sinónimo de declive. “Alrededor de dos millones de nuevos empleos industriales netos han sido creado en la UE desde la recuperación económica. Ha habido algo parecido a renacimiento industrial en Europa central”, con un empleo que ha tendido cada vez más a ubicarse fuera de grandes zonas urbanas. El empleo industrial “ha sido una fuente importante de empleo relativamente bien pagado, especialmente para aquellos sin una cualificación educativa terciaria”. “Esto sugiere que la inversión en industria puede tener efectos beneficiosos, con igualación territorial”, lo que revela “la importancia de vincular la política regional e industrial” (p.57). Por ahora, no obstante, Polonia ha sido la principal beneficiaria de esta propuesta de redefinición de la política regional.

3. En el escenario europeo general, uno de los grandes problemas específicos del modelo de desarrollo económico en España es que la decadencia del empleo industrial, con importantes consecuencias en muchas zonas del país, no se ha visto suficientemente compensada por políticas de desarrollo de los servicios, públicos o privados, que en otros países han tenido efectos positivos (por ejemplo en los West Midlands británicos o en las regiones del sur de Suecia, muy afectadas por la pérdida de empleo manufacturero; con un papel intermedio en Alemania donde cae el peso del empleo en la Administración pública pero aumenta de forma significativa en el sector salud).

Es una de las razones por las que uno de los principales rasgos del empleo en España es su orientación (salvo parcialmente en Madrid donde sí mejora el peso del empleo mejor remunerado) hacia el polo del empleo peor remunerado, con una menor participación relativa en el avance del empleo bien pagado (p.39). Aunque por debajo de la media europea en empleo de alta remuneración, entre 2002 y 2017 Euskadi y Navarra se acercan a la media europea en empleo peor remunerado, por tanto con un peso relativamente algo mayor del de mediana remuneración, su rasgo distintivo en España. Cataluña se mantiene, respecto a esas zonas, con un menor peso del empleo mejor remunerado, aumentando en cambio, como en Madrid, el peor remunerado. La lejanía respecto a Madrid en empleo mejor remunerado define, en gran medida, la dinámica de empleo más reciente de esta comunidad autónoma y su peor dinámica comparada en su competencia tradicional con la región capital (ver gráfico p.39).

En el análisis de las dinámicas regionales en el siglo XXI resulta decisivo tener en cuentas los cambios señalados en el empleo aunque es igualmente relevante matizar su impacto directo en términos socioeconómicos. Los cambios demográficos, en particular las dinámicas migratorias, pueden condicionar los efectos teóricamente positivos o negativos de los cambios en el empleo. Lo mismo sucede con las transformaciones en las estructuras familiares o en la estructura del gasto de los hogares, en particular en lo relativo a la vivienda. Los problemas observados en países como el Reino Unido, por ejemplo, serían difíciles de entender si únicamente entraran en consideración las tendencias del empleo en los últimos quince años.