LETALIDAD DEL COVID-19 EN EUSKADI, PORTUGAL, ESPAÑA, ITALIA Y ALEMANIA (TOTAL Y BAVIERA)

INFORME COMPLETO CON GRÁFICOS

Letalidad del COVID-19 en Euskadi, Portugal, España, Italia, Alemania (Total y Baviera)

PRINCIPALES RESULTADOS

1. Como muestra el gráfico 7, en los distintos territorios analizados, las menores tasas de letalidad corresponden en todos los casos, tanto en el total de la población infectada como en los distintos grupos de edad, a Portugal. En la posición opuesta se sitúa siempre Italia.

En tasas estandarizadas, de acuerdo con la estructura por edades de la población positiva notificada en COVID-19 en Euskadi, la tasa de letalidad total de Portugal es de un 6,03%, aproximadamente la mitad del 12,09% que corresponde a Italia.

En este contexto, la posición de Euskadi y de Baviera se caracteriza por tasas de letalidad algo más elevadas que la de Portugal, pero relativamente cercanas. Aunque pudiera resultar sorprendente a priori, la tasa es 1,11 puntos porcentuales más baja en Euskadi que en Baviera (7,75% frente a 8,86%). En ambos casos, la letalidad resulta claramente inferior a la media italiana.

2. La letalidad del COVID-19 resulta en general muy baja en personas menores de 40 años, grupo de población que apenas representa en los territorios analizados entre un 0,1 y un 0,5% del total de fallecimientos. El gráfico 1 revela que, en la población infantil o adulta menor de 40 años, la tasa de letalidad resulta muy baja, con cifras que varían entre el 0,01% de Portugal y el 0,26% de Italia (0,21% en Euskadi).

3. La participación del grupo de personas entre 40 y 69 años en las defunciones totales por COVID-19 oscila entre el 9,5% y el 14,9%. En este grupo de edad, el gráfico 2 muestra que la tasa de letalidad de las personas con positivo notificado, resulta comparativamente elevada en Italia, país en el que llega al 4,45%. Resulta en cambio cercana en los otros territorios analizados, con un mínimo del 1,33% en Portugal. Euskadi se acerca a esa cifra, con un 1,49% que queda 0,35 puntos porcentuales por debajo del 1,84% de Baviera.

4. Las personas entre 70 y 79 años suponen entre un 18,9 y un 27,5% de las muertes totales por COVID-19. En este caso, en el gráfico 3 vuelve a observarse la letalidad diferencial de Italia, con un 26,88% de personas con positivo notificado en COVID-19 que acaban falleciendo en este grupo de edad. La diferencia es sustancial respecto al 10,04% de Portugal. Aunque de nuevo más cerca de la letalidad de este país, el impacto de los fallecimientos es bastante superior tanto en Euskadi (13,08%) como, aún más claramente, en Baviera (15,22%).

5. Los fallecimientos por COVID-19 afectan sobre todo a personas mayores de 80 años, grupo que concentra entre un 57,4 y un 70,9% de los fallecimientos, según los distintos territorios. Como puede observarse en el gráfico 4, la letalidad más alta, con un 31,74%, vuelve a corresponder a Italia, pero incluso en Portugal llega a un 19,73%. En este caso, la tasa de Baviera se acerca bastante a la de Italia, con un 28,93%. Euskadi se sitúa algo por debajo, con un 25,57%.

En los distintos territorios analizados, en cualquier caso, el impacto letal de la infección es muy elevado para la población mayor de 80 años afectada, con entre una quinta parte y un tercio de la población infectada que fallece.

6. Aunque con una letalidad superior a la de Portugal, llama por otra parte la atención el menor impacto de los fallecimientos en Euskadi, respecto a Baviera, en las personas infectadas mayores de 40 años (en realidad mayores de 50 años).

Hay que precisar, sin embargo, que Baviera es una de las regiones más afectadas en Alemania. Partiendo de unos grupos por edades algo diferentes, se observa en el gráfico 6 que las tasas de letalidad estandarizadas muestran un impacto menor algo en el conjunto de Alemania, con una tasa general, para el conjunto de la población del 7,48%, algo más baja que el 7,75% de Euskadi.

La cifra general señalada, así como las tasas por edad, resultan en cualquier caso muy similares, apenas algo ligeramente más altas en Euskadi que en Alemania: 2,07 frente a 1,86% entre 50 y 69 años, y 21,28% por 20,83% en las personas mayores de 70 años. Por tanto, la letalidad de la infección por COVID-19 puede considerarse en general muy similar en Euskadi y en Alemania.

7. El gráfico 8 muestra el exceso de fallecimientos en personas con positivo notificado en Euskadi y Baviera respecto a Portugal. El aspecto más relevante es comprobar que el exceso diferencial de fallecimientos en Baviera respecto a Portugal aumenta, al compararlo con Euskadi, conforme desciende la edad. De esta forma, alcanza su nivel máximo, con 26,4 puntos porcentuales más de exceso de fallecimientos en Baviera entre los 40 y 69 años: 38,6% frente a 12,2% en Euskadi. Se trata precisamente del único grupo de edad en el que el exceso de fallecimientos de Euskadi se reduce sustancialmente respecto a Portugal.

En ese grupo amplio de edades, el grupo entre 50 y 59 años resulta peculiar en la medida en que se trata del único caso en el que la tasa de letalidad vasca cae por debajo de la portuguesa: 0,66% frente a 0,80% en Portugal, con un 0,89% en Baviera y un 2,83% en Italia.      

8. La comparación con el caso español, para cifras válidas para mediados de abril, aporta datos igualmente relevantes para considerar el impacto de la letalidad del COVID-19 en Euskadi, en especial en relación con el grupo entre 40 y 69 años. El análisis en el gráfico 9 de la parte relativa a los grupos de edad con menor nivel de fallecimientos en Euskadi, respecto al conjunto de España, muestra que la posición favorable del País Vasco alcanza sus máximos niveles entre los 40 y 59 años: -22,2% menos de fallecimientos entre los 40 y 49 años y -33,4% entre los 50 y 59 años. Se trata en general de la población nacida entre los años 60 y 80 del pasado siglo.

DISCUSIÓN

La información presentada en este documento tiene una dimensión fundamentalmente estadística. Sin embargo, hay tres aspectos que conviene destacar de cara al estudio epidemiológico de la enfermedad:

a) En primer lugar, la alta letalidad diferencial que se observa en Italia a partir de los 40 años.

b) En segundo lugar, y en la posición opuesta, la menor letalidad a todas las edades que se observa en Portugal.

c) Finalmente, los buenos resultados observados en general en Euskadi en la población entre 40 y 69 años, de forma particularmente nítida entre los 50 y 59 años.

Sin perjuicio de la consideración de otros factores, los datos parecen avalar la existencia de una asociación estadística respecto al desarrollo de las campañas de administración de la vacuna BCG contra la tuberculosis. En este sentido, el país más afectado por la letalidad COVID-19, Italia, es el único de los territorios o países considerados en el documento en el que nunca se ha desarrollado una aplicación masiva de la vacunación BCG, en total contraste con la política seguida en Portugal, con un programa nacional de vacunación en vigor desde 1965 y nunca interrumpido desde entonces.

En una situación intermedia, en la parte occidental de Alemania, el programa de vacunación masiva se mantuvo entre 1961 y 1998. En el caso español, esta política se mantuvo entre 1965 y 1981, aunque quedó interrumpida en 1974 en Cataluña. En Euskadi, la vacunación masiva persistió en cambio hasta 2013.

En la misma línea, la mayor convergencia de la letalidad de los distintos territorios en personas mayores de 80 (aunque no total, todavía con Italia mucho más claramente afectada) también sería compatible con la existencia de una asociación con la vacunación BCG. Las generaciones actualmente en edades superiores a los 80 años nunca participaron de estos programas de vacunación masiva.

En el supuesto de que la vacunación BCG haya podido tener cierta relevancia, la cuestión más relevante para Euskadi se centraría en las razones que pudieran explicar, en un contexto de mantenimiento similar de los programas de vacunación BCG desde mediados de los años 60, una cierta convergencia de las tasas de letalidad de Euskadi y Portugal entre los 40 y 69 años, pero al mismo tiempo un mayor impacto de las defunciones en Euskadi entre los 20 y 39 años. Cierto es, sin embargo, que se trata en este último caso de edades de peso limitado en el total de defunciones.

Será por tanto interesante valorar los estudios epidemiológicos que consideren las cuestiones señaladas y otros posibles elementos explicativos para conocer de forma más precisa la dinámica de una epidemia tan atípica como la del COVID-19.

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