CategoríaPosiciones políticas de la población

Las bases no económicas de la crisis de identificación con el sistema autonómico. 2005-2017. Luis Sanzo

En un artículo reciente en Agenda Pública, Eloísa del Pino señalaba que la puesta en tela de juicio del estado autonómico se asociaba, en lo fundamental, al deterioro económico posterior a la crisis económica de 2008. El objetivo de este artículo es mostrar que, sin negar la relevancia de algunos aspectos específicos asociados al empeoramiento de la situación económica en ciertos colectivos (en especial en Cataluña durante todo el periodo y en el conjunto de España entre 2010 y 2012), los procesos fundamentales que determinan la crisis de legitimidad del modelo territorial en España no están directamente relacionados con esa crisis económica. No al menos con el empeoramiento relacionado con el incremento del volumen de población desempleada que se observa a partir de 2008.

Aunque se desarrollan en paralelo a la crisis, los procesos que están llevando a la quiebra del sistema territorial español tienen otra naturaleza, ligada a los sentimientos nacionales y a los hechos políticos y jurídicos relacionados con ellos que se producen entre 2006 y 2012 (en particular, la campaña contra el Estatut de Cataluña y la Sentencia del Tribunal Constitucional de 2010). Un ejemplo de ello es el claro incremento de la demanda de autonomía, o de la posibilidad de independencia, que se observa en Cataluña en el periodo 2010-2012, una realidad que no sólo caracteriza a la población con identificación catalanista dominante.

Como se ha indicado, el deterioro de la situación económica entre 2010 y 2012, con su extensión a una parte importante de la población ocupada, vía contención o reducción salarial, sí podría relacionarse con el deterioro de la identificación con el modelo autonómico que se intensifica en ese bienio. Sin embargo, al ser más decisivo el giro anti-autonomista del periodo entre la población no desempleada, en mucha mejor posición comparada que la afectada por el paro, es dudoso que la dimensión económica constituya el elemento fundamental del fuerte malestar observado en el periodo respecto a la organización autonómica.

El análisis se basa en el estudio de los Barómetros del CIS números 2610 (de diciembre de 2005), 2829 (de enero de 2010) y 2956 (de septiembre de 2012), así como en los barómetros autonómicos postelectorales de 2015/2016 y en el último barómetro de septiembre 2017. Los principales hechos a destacar se presentan a continuación.

SOBRE EL GIRO ANTI-AUTONOMISTA DEL PERIODO 2005-2010

En la opinión pública española, exceptuada la vasco-navarra y la de sentimiento catalanista dominante, el giro anti-autonomista que se observa entre 2005 y 2010 es prácticamente generalizado y, en lo fundamental, no se vincula al aumento del desempleo que genera la crisis económica

Entre 2005 y 2010 se observa un claro giro autonómico en la opinión pública española. En la población general (exceptuada aquella en la que predomina la identificación catalana en Cataluña y el conjunto de la población de Euskadi y Navarra), este giro se detecta en dos direcciones. Por una parte, aumenta del 9,7 al 15,7% la proporción de personas que apuestan por el modelo de estado completamente centralizado. Por otro, se reduce del 26,9 al 17% el porcentaje de población que está dispuesta a que se amplíe el marco de competencias autonómicas.

Gráfico 1

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Un dato muy relevante a destacar es que, en las variaciones señaladas, no se observa diferencia alguna en función de la presencia, o no, de una situación de desempleo. Es importante señalar al respecto que, en enero de 2010, cuando se realiza el Barómetro autonómico de 2010 del CIS, la población española desempleada se había multiplicado por más de dos, pasando de 1,60 millones de personas paradas a finales de 2005 a 3,46 en el primer trimestre de 2010. Sin embargo, el impacto de la crisis en términos de ingresos se veía muy aún muy matizado como consecuencia de una política de protección al desempleo que aún se centraba en la dimensión contributiva y que se veía muy reforzada, además, con la introducción del PRODI en la dimensión no contributiva.

En este sentido, en 2010, la Encuesta de Condiciones de Vida situaba la renta media por unidad de consumo en España en 16.922 euros, muy cerca del máximo histórico de 17.042 de 2009 y por encima de los 16.190 euros de 2008. En 2013, año en el que se recoge la renta de 2012, la cifra había bajado a 15.635 euros. Por tanto, los efectos de la crisis sobre los ingresos globales de los hogares eran aún limitados en el momento de realización del barómetro de enero de 2010 y las consecuencias de la crisis financiera se centraban sobre todo en el incremento del desempleo.

En realidad, son otras variables no económicas las que resultan realmente determinantes para explicar el giro anti-autonomista que se observa en la segunda mitad de la pasada década, en particular las relacionadas con la reacción de la población con sentimiento nacional español dominante en el contexto de la campaña anti-Estatut posterior a 2006. En el caso de la población en la que predomina la identificación nacional española (sin incluir la de las comunidades forales), el giro anti-autonomista del periodo 2005-2010 es particularmente llamativa en la línea pro-centralizadora. La apuesta a favor de un sistema sin autonomías aumenta en este grupo en 8,9 puntos (de 16,4 a 25,4%), por encima los 5,1 puntos que se observan en posiciones mixtas, de identificación tanto regional como española (de 7,8 a 12,9%).

En la población con posiciones mixtas se observa también, no obstante, un reposicionamiento en dirección anti-autonomista. En este caso, no obstante, este giro es más notable en términos de renuncia a la defensa de un mayor nivel de autonomía para las comunidades autónomas. De esta forma, la proporción de población que apuesta por una mayor autonomía territorial se reduce entre 2005 y 2010 en -10,9 puntos (de 29,7 a 19,3%) por -7,9 puntos en la población con mayor identificación española (de 17,4 a 9,6%).

Gráfico 2

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Se observan además aspectos territoriales específicos en la dinámica anti-autonómica del periodo 2005-2010. Tanto en el aumento de las posiciones centralizadoras, como de menor apoyo a una autonomía ampliada, el giro anti-autonomista se observa sobre todo en las comunidades castellanas y su entorno así como en la población de Cataluña en la que es determinante el sentimiento español (predominante o no). En el primer caso, las posiciones centralizadoras aumentan 7,2 puntos (de 12,8 a 20,1%) y la apuesta por mayor autonomía se reduce en -11,7 puntos (de 24,4 a 12,7%). En la población catalana considerada, la reacción anti-autonomista es aún más llamativa, con un aumento de 8,9 puntos en la orientación centralizadora (de 6,6 a 15,5%) y una caída de -22,4 en la posición favorable a un mayor autonomía (de 54,8 a 32,4%).

Gráfico 3

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El giro anti-autonomista de 2005-2010 en España no viene acompañado de una radicalización de signo contrario en la población de Euskadi o Navarra, o en la de Cataluña en la que predomina el sentimiento catalanista

El giro anti-autonomista de 2005-2010 en la población de sentimiento nacional español no viene acompañado de una radicalización de signo contrario en Euskadi o en la población catalanista, con mayor identificación catalana que española en Cataluña. Aunque resulta muy destacada la demanda de mayor autonomía, en especial en Cataluña, incluso se observa una línea algo descendente respecto a 2005 (de 91,6 a 84,7%). Es verdad que la reivindicación del posible derecho a la independencia ya gana apoyos entre la población catalanista (del 43,5 al 48,3% entre 2005 y 2010) pero los 4,8 puntos de avance no suponen un cambio tan destacado como el que revela el giro anti-autonomista, incluido el que se detecta entre la población de identificación preferentemente española en Cataluña, grupo en el que el apoyo a la centralización aumenta en 8,9 puntos y se reduce en -22,4 el apoyo a una mayor autonomía.

Gráfico 4

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SOBRE LA INTENSIFICACIÓN Y POLARIZACIÓN DEL PROCESO ENTRE 2010 Y 2012

El periodo 2010-2012 intensifica el alejamiento del sistema autonómico en la opinión pública española (no catalanista ni vasco-navarra)

Según las tesis de Eloísa del Pino, la combinación de descalificación política (UPD) y crisis económica llevan a una profunda crisis de legitimación del sistema autonómico a primeros de la presente década. Los datos parecen confirmarlo. Llama la atención la acentuación del proceso en la opinión pública española, excepción hecha de la que apuesta por el catalanismo político y de la peculiar realidad vasco-navarra. En el grupo poblacional dominante en España, la proporción de personas que predican la centralización o un sistema político con un menor nivel de autonomía aumenta de un 28,2% en 2010 a un 42,6% en 2012. La defensa de un mayor nivel de autonomía se mantiene en niveles cercanos a los de 2010 aunque ligeramente a la baja (15% frente al 17% de 2010).

Gráfico 5

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Sin embargo, llama la atención que el avance de la reacción anti-autonomista resulte superior en la población no desempleada (de 29,1 a 44,4%, con un aumento de 15,4 puntos porcentuales) que en la afectada por el paro, aunque también aumente de forma sustancial en este caso (de 24,8 a 37%, con un incremento de 12,2 puntos porcentuales).

En cualquier caso, las variables no sociales siguen siendo más determinantes. Así, el incremento de la opción centralizadora, o favorable a una menor autonomía, es de 20,6 puntos entre el colectivo con identificación española dominante (de 40,6 a 61,3% entre 2010 y 2012), llegando a ser esta posición claramente mayoritaria. El incremento es menor en el caso de la población con identificación mixta, española y regional aunque aumenta en 12,5 puntos porcentuales en el periodo analizado (de 24,5 a 37,1%).

Gráfico 6

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Se reproducen, por otra parte, algunas tendencias territoriales ya señaladas en la dinámica anti-autonomista del periodo. Así, entre 2010 y 2012, el aumento de las posiciones centralizadora, o favorables a una menor autonomía, resulta muy llamativa en las comunidades castellanas y su entorno cercano. El aumento es de 19,3 puntos, de 35,1 a 54,4%, pasando a convertirse en la posición claramente mayoritaria respecto al modelo de organización del estado. Sin embargo, en este periodo, también resulta llamativa la extensión de esta tendencia a Andalucía, Murcia y Extremadura, con un incremento del 20,1 al 33% (+12,9 puntos porcentuales).

Entre 2010 y 2012 remonta en cambio la posición favorable a una mayor autonomía en la población de Cataluña que no tiene una identificación catalanista dominante (de 32,2 a 37,3%, +4,9 puntos porcentuales). Se trata de un hecho llamativo puesto que revela una dinámica completamente diferenciada en la población general de identificación española, grupo en el que se reduce en el bienio contemplado el compromiso con la idea de mayor autonomía.

Gráfico 7

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La apuesta por el derecho a la independencia en Cataluña consigue hacerse mayoritaria entre 2010 y 2012 mientras se mantiene estable en Euskadi

En fuerte contraste con lo señalado, entre 2010 y 2012, y en paralelo a la sentencia del Estatut, se consolida la apuesta por la posibilidad de la independencia en la población de mayor identificación catalana que española. En ese bienio, la proporción a favor del derecho a la separación pasa en este grupo del 48,3 al 62,9%, ganando 14,6 puntos frente a los 4,8 puntos del periodo 2005-2010. Frente a un 91,6% de catalanistas demandando más autonomía en Cataluña, la proporción es del 44,3% en Euskadi/Navarra, en línea estable respecto al 45,9% de 2010 (aunque en clara caída en comparación con el 58,9% de 2005).

Gráfico 8

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La peculiaridad vasco-navarra

Un dato a resaltar en 2012, en cualquier caso, es que las comunidades vasca y navarra se presentaban como un caso claramente especial en materia de identificación con el sistema territorial existente. En ese año, Euskadi/Navarra se situaban así como las mejor valoradas, con 43 puntos a favor de la gestión de los gobiernos autonómicos en su comparación (diferencia mejor/peor) con la correspondiente a la Administración Central. Se trata de un resultado casi dos veces superior a la catalana (22,6). En cambio, el nivel se sitúa en torno a cero, aunque realmente en niveles negativos, en el resto de las comunidades autónomas, reflejando la crisis de legitimidad del estado autonómico que se percibía en aquel año fuera de Cataluña, Euskadi y Navarra.

Gráfico 9

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LAS CONSECUENCIAS DE LOS PROCESOS OBSERVADOS EN LA SITUACIÓN ACTUAL

Una mayor proporción de personas a favor de reducir o eliminar la autonomía que en el periodo 2005-2010

Como señala Eloísa del Pino, es cierto que ha disminuido a partir de 2012 el peso de la población que demanda un único gobierno central o una reducción de la autonomía. En el conjunto de España, después de alcanzar un 37% en 2012, la proporción se reduce a niveles entre el 28 y el 30% en la actualidad (28,3% en 2015-2016 y 29,5% en septiembre de 2017). Sin embargo, la proporción sigue siendo superior a los niveles observados en 2010 (25,4%, con cifras estimadas inferiores al 20% para 2005). La apuesta por la centralización total caracteriza en 2017 al 18,9% de la población, una cifra más de dos veces superior al 8,7% de 2005.

Gráfico 10

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La polarización territorial ante el modelo territorial

El hecho verdaderamente relevante, sin embargo, es la polarización de la opinión pública de las distintas comunidades autónomas en lo relativo al modelo territorial. En el polo más anti-autonomista, las comunidades castellanas (Madrid y las dos Castillas) y las que se acercan en su entorno a sus posiciones (Asturias, Cantabria, La Rioja, Aragón y Comunidad Valenciana), tenían en torno a 2015-2016 (último periodo para el que se dispone de muestra amplia en los Barómetros del CIS) un 43,7% de personas posicionadas a favor de un sistema centralizado o con menor autonomía política para las comunidades autónomas. Esta posición supera el 43,2% favorable al sistema actual o a un incremento de la autonomía.

En el polo opuesto, un 50,7% de la población demanda mayor autonomía en Euskadi/Navarra y un 67,5% en Cataluña. Mientras en las comunidades forales la opción independentista es minoritaria, con un 23,6% de apoyos, no ocurre lo mismo en Cataluña, con un 41,4% a favor de aceptar la posibilidad de esa opción.

Gráfico 11

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El futuro político de España se ve en gran medida condicionado por esta realidad polarizada, en la que no sólo la orientación pro-independencia del catalanismo político resulta determinante. También lo es la orientación anti-autonomista del área castellana y su entorno territorial más cercano. La solución a esta contradicción no será sencilla para España.

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PRECISIONES RESPECTO A LOS GRUPOS DE COMUNIDADES AUTÓNOMAS

Área castellana y entorno

Esta zona incluye a Madrid, Castilla-León, Castilla-La Mancha, Asturias, Cantabria, La Rioja, Aragón y Comunidad Valenciana.

Andalucía-Murcia-Extremadura

Esta zona incluye a Andalucía, Murcia, Extremadura, Ceuta y Melilla.

Las bases sociales de la separación entre Cataluña y España: el giro anti-autonomista en la Comunidad de Madrid entre 2005 y 2015. Luis Sanzo

En la última década se observa un evidente proceso de separación política en la opinión pública de Cataluña y del resto de España. El objetivo de este artículo es abordar uno de los aspectos de este proceso: el giro anti-autonomista que se observa en las posiciones políticas de la población de la Comunidad de Madrid entre 2005 y 2015.

Resumen y conclusiones

1.

En 2015 ya era evidente la polarización en las posiciones respecto al modelo de estado en las dos principales comunidades políticas en España. Mientras en Cataluña predominaban las posiciones favorables a la extensión de la autonomía y la reivindicación del derecho a la independencia, en Madrid una parte dominante de la población apostaba por la reducción o supresión del sistema autonómico.

En Madrid, esta polarización es el reflejo de una fuerte reacción anti-autonomista durante el periodo 2005-2015. Esta dinámica puede observarse en el aumento de la proporción de población a favor de un estado centralizado, pero también en la reducción del apoyo a la ampliación de las competencias autonómicas.

2.

Aunque las posiciones anti-autonomistas están más extendidas en Madrid en la población orientada al nacionalismo español y en la situada en el centro-derecha ideológico, están también muy presentes en la izquierda. Se trata de algo también evidente entre personas que no conocieron, en su vida adulta, el franquismo o la Transición. Respecto a lo observado en Cataluña, destaca de hecho la fuerte orientación diferencial a propuestas de reducción o supresión de la autonomía en la población de izquierdas menor de 60 años.

En una perspectiva evolutiva, el avance de las posiciones centralizadoras en Madrid es particularmente llamativo en la población de centro-derecha y en la de 40 a 59 años de izquierdas. Por su parte, la pérdida de apoyo a situaciones orientadas a una mayor autonomía corresponde a la izquierda en general y a la población joven de centro-derecha, entre 18 y 39 años.

3.

El protagonismo de la población joven y de izquierdas explica que la reacción anti-autonomista en Madrid caracterice sobre todo a personas sin una identificación nacional española dominante. De hecho, en comparación con Cataluña, es en este tipo de personas en el que se observa el distanciamiento más llamativo en las posiciones sobre la autonomía (tanto en términos de mayor apuesta centralizadora como de menor apoyo a la extensión de la autonomía). Por tanto, la reacción anti-autonomista que se observa en la última década en Madrid no es exclusiva, ni siquiera principalmente destacada, en los grupos más orientados al españolismo sino que se asocia a la dinámica general de la sociedad madrileña.

4.

A pesar de la importancia de la reacción anti-autonomista en la población de izquierdas en Madrid, esta orientación no es comparativamente más intensa en los grupos más desfavorecidos, a diferencia de lo que se observa en parte en Cataluña. En Madrid, la proporción de personas opuestas a la autonomía tiende claramente a reducirse conforme empeora la situación personal percibida. Aunque menos claramente, las posiciones más favorables a la extensión de la autonomía también son más perceptibles en los grupos menos favorecidos en términos económicos personales.

PRINCIPAL CONCLUSIÓN

A la vista de estos hechos, la principal conclusión es que la fuerte separación de posiciones ante la autonomía, observada en Madrid o Cataluña, no se vincula sólo a la posición de la población nacionalista catalana sino también, y de forma quizás aún más llamativa, a la existente entre la población de referencia española pero menor identificación con el nacionalismo español. Dentro de la población no orientada preferentemente al nacionalismo catalán, es realmente en este último colectivo en el que se detecta en 2015 una separación destacada entre Madrid y Cataluña. Está por comprobar si los factores que llevaron a una reacción anti-autonomista en Madrid en el periodo 2005-2015 han podido tener un efecto cercano en este grupo de población en Cataluña durante el periodo de desarrollo del procés catalán.

RESULTADOS DETALLADOS

  1. Polarización de posiciones sobre la organización territorial del Estado

Es indudable que la dinámica política de las dos principales áreas territoriales de España, Cataluña y la Comunidad de Madrid, resulta determinante para la estabilidad del conjunto del Estado. Por esa razón, para entender lo que ocurre en la actualidad en España resulta determinante la divergencia observada en los últimos años en las posiciones de la opinión pública de ambas comunidades en lo relativo a la organización territorial del Estado.

Aunque más que de divergencia, se trata más bien de tendencia a la polarización en las posiciones respecto al modelo de estado. De esta forma, mientras en Cataluña predominan en 2015 las posiciones favorables a la extensión de la autonomía y la reivindicación del derecho a la independencia (un 67,5% de la población las apoyan), en Madrid un 46,5% apuesta por una reducción o supresión del sistema autonómico en España. Este porcentaje supera el 39,7% que apoya el mantenimiento de la autonomía o su ampliación.

En 2015, por tanto, no resulta sólo determinante la orientación hacia la independencia de una parte importante de la población en Cataluña (41,4%, apenas algunos puntos por debajo del 43,2% que opta por el sistema autonómico, ya sea en su forma actual o ampliada). La apuesta por la reducción de la autonomía (con un 24,2% de opiniones favorables a un gobierno central, sin autonomías, y otro 22,3% a favor de una reducción del poder autonómico) se conforma como la posición dominante en Madrid.

Tabla 1

Tabla 1

En lo relativo a la Comunidad de Madrid, esta polarización es el reflejo de una fuerte reacción anti-autonomista durante el periodo 2005-2015, una dinámica que puede observarse en el aumento de la proporción de población a favor de un gobierno centralizado en Madrid. Esta proporción aumenta de 14,7 a 24,2% en este periodo. Esta dinámica se acompaña de una pérdida de peso del grupo favorable a una ampliación de la autonomía, o del derecho a la independencia de las comunidades autónomas (de 25,1 a 14,4%)[i]. Vistos en conjunto, estos dos elementos revelan un nítido desplazamiento de la opinión pública de Madrid hacia las posiciones menos favorables a la autonomía política de las comunidades autónomas en España.

Tabla 2

Tabla 2

  1. Los protagonistas de la reacción anti-autonomista en Madrid: la izquierda y personas que no vivieron el franquismo o la Transición en su vida adulta

Al considerar en la Comunidad de Madrid la relación entre posición ideológica y anti-autonomismo, de acuerdo con la variable edad, resalta a priori la clara orientación derechista de las posiciones favorables a una reducción de la autonomía. La máxima orientación contraria al actual sistema corresponde a la población situada ideológicamente en el centro-derecha, en especial en los colectivos de mayor edad. Así, la proporción de población que se opone a la autonomía (o la quiere reducir) alcanza un 56% entre la población mayor de 40 años, por encima del 45,7% de las personas de centro-derecha entre 18 y 39 años.

Con la única excepción del grupo entre 60 y 64 años[ii], con apenas un 14,3%, la proporción de personas que defienden un estado completamente centralizado (o la reducción de la autonomía) resulta sin embargo igualmente elevada entre la población orientada hacia la izquierda. Se sitúa entre el 37,3 y el 39,5% tanto en la población de izquierdas mayor de 65 años como en la menor de 60 años.

Además, cuando se comparan con las posiciones que estos mismos grupos sociales mantienen en Cataluña, analizando la variación en el peso porcentual de las posiciones pro-reducción de la autonomía en Madrid y Cataluña, llama la atención un aspecto clave. Se trata de la fuerte orientación diferencial a propuestas de reducción o supresión de la autonomía en la población de izquierdas menor de 60 años. Aunque la máxima diferencia corresponde a las personas de centro-derecha mayores de 40 años (+38,8 puntos porcentuales de diferencia), el diferencial no se aleja mucho, en el bloque de población orientado a la izquierda, entre personas de 40 a 59 años (+37,9 puntos) o menores de 40 años (+33,3 puntos). Las menores diferencias corresponden a las personas mayores de 60 años con una orientación izquierdista (+9,5 puntos entre 60 y 64 años y +26,6 en las personas de 65 y más años).

Tabla 3

Tabla 3

El análisis de la dinámica reciente de las posiciones en la Comunidad de Madrid muestra, por su parte, que el incremento del peso relativo de las posiciones vinculadas a la supresión de la autonomía se relaciona con dos grupos principales: por una parte, la población de centro-derecha entre 18 y 39 años (de 9,5 a 23,5%) pero, por otra, la población de izquierdas entre 40 y 59 años (de 6,3 a 22,3%).

Tabla 4

Tabla 4

Entre 2005 y 2015, y en la distribución interna del incremento de la posición anti-autonomista (centralización o reducción de la autonomía), los dos grupos señalados concentran un 52,7% de dicho incremento. La proporción llega al 80,4% al considerar a las personas de centro-derecha entre 40 y 59 años. Otro 10,7% se asocia a la población de izquierdas de 18 a 39 años. La población mayor de 60 años, de una u otra orientación ideológica, apenas aporta un 9% del incremento.

Tabla 5

Tabla 5

En el periodo considerado, el alejamiento del autonomismo de las personas de izquierda en Madrid es mucho más evidente en lo relativo a las posiciones favorables a una mayor autonomía o al derecho a la independencia. Si, entre 2005 y 2015, un 40,7% del incremento de la apuesta por la liquidación o la reducción del sistema autonómico corresponde a personas de izquierda, la pérdida de apoyo a una mayor autonomía se relaciona en un 52,5% de los casos con personas de izquierda. La proporción llega al 78,3% si se incluyen jóvenes menores de 40 años de centro-derecha.

En la población orientada a la izquierda, la caída del apoyo a una mayor autonomía es superior a los 10 puntos porcentuales entre 2005 y 2015, aumentando esa caída con la edad. Esa reducción sólo resulta tan intensa, en el bloque de centro-derecha, entre las personas de 40 a 59 años.

Tabla 6

Tabla 6

Tabla 7

Tabla 7

  1. Una reacción vinculada a la población con menor identificación con el nacionalismo español

En la Comunidad de Madrid, durante el periodo 2005-2015, la intensidad de la reacción anti-autonomista en la población izquierdista, así como en aquellos grupos que no vivieron la experiencia del franquismo o de la Transición, explica la paradoja de que la reacción señalada se vincule a personas en las que no predomina una identificación nacional española, con percepciones mixtas dominantes[iii].

A este respecto, resulta llamativo comprobar que, tanto en Madrid como en Cataluña, la apuesta por la menor autonomía o su supresión muestra proporciones muy cercanas en 2015 entre la población que insiste en su identificación principalmente española. Un 54,1% de esta población apuesta por la centralización o la reducción autonómica en Madrid, con un 53,6% en Cataluña (aunque, como es lógico, el grupo de identificación española tiene un peso relativo muy superior en el electorado de Madrid).

En contraste con lo señalado, las diferencias en este punto resultan muy llamativas en 2015 en la población con una identificación no tan orientada al polo español. Excluyendo en la comparación a la población con mayor identificación catalana en Cataluña, mientras apenas un 10,4% de la población analizada tiene posiciones centralistas o de reducción de la autonomía en Cataluña, la proporción es del 42,1% en Madrid.

Tabla 8

Tabla 8

En el grupo menos orientado a la identificación nacionalista española en Madrid, destaca de forma especial el muy notable alejamiento entre 2005 y 2015 respecto a las posiciones a favor de una mayor autonomía. Se reduce en 10,4 puntos porcentuales en el bloque de centro-derecha (de 19,1 a 8,7%) pero en 19,1 puntos (del 45,6 al 26,5%) en el orientado a la izquierda. En el periodo considerado, este último colectivo de población recoge un 51,2% de la reducción de apoyos a una mayor autonomía para las comunidades autónomas por un 39,6% asociado al centro-derecha menos orientado al españolismo. Las posiciones de mayor identificación con el sentimiento nacional español apenas contribuyen a un 9,1% de la caída detectada en el apoyo a una mayor autonomía.

Tabla 9

Tabla 9

Tabla 10

Tabla 10

La mayor apuesta por la centralización o la reducción de la autonomía se vincula sin embargo, con evidente claridad, a la población más identificada con el españolismo en el ámbito del centro-derecha. En este caso, entre 2005 y 2015 la apuesta por la centralización pasa del 27,3 al 36%, contribuyendo este grupo a un 33,2% de los casos de incremento del apoyo de la población madrileña a la centralización. Otro 19,9% corresponde a la población de izquierdas que afirma sobre todo su españolismo, un colectivo en el que la apuesta por la centralización pasa del 7,9 al 25,5% entre 2005 y 2015.

Pero, incluso en este caso, un 46,9% del aumento de las posiciones más anti-autonomistas corresponde a grupos no tan claramente orientados al españolismo. En estos grupos el aumento de la percepción centralizadora es llamativa y tiene una dinámica relativamente similar en el periodo analizado. Así, en las personas menos claramente orientadas al españolismo, el apoyo a un gobierno central, sin autonomías, aumenta de 7,9 a 14,8% en el bloque de izquierdas y de 14,8 a 22,5% en el de centro-derecha.

Tabla 11

Tabla 11

Tabla 12

Tabla 12

La apuesta anti-autonomista diferencial que se observa entre Madrid y Cataluña, en lo relativo al colectivo sin identificación dominante con el españolismo, se mantiene al considerar los datos por edad y posicionamiento ideológico. De esta forma, en el grupo con predominio de la identificación nacional española, las posiciones favorables a la reducción o supresión de la autonomía tienen un peso similar tanto en Madrid como en Cataluña: entre el 57,4 y 59,9% en el centro-derecha y entre el 40,6 y el 42,1% en la izquierda.

La diferencia resulta en cambio sustancial en las posiciones de identificación mixtas, con diferencias superiores a los 30 puntos en Madrid respecto a Cataluña, tanto en el centro-derecha (46,9 frente a 14%) como en la izquierda (35,6 frente a 5,1%). Esto refleja que la reacción anti-autonomista que se observa en la última década en Madrid no es exclusiva, ni siquiera principalmente destacada, en los grupos más orientados al españolismo sino que se asocia a la dinámica general de la sociedad madrileña.

Tabla 13

Tabla 13

Nota: No se incluye a la población que, en Cataluña, se considera sobre todo catalán.

  1. La posición de las personas con menor nivel de ingresos

El peso de la población de izquierdas de la Comunidad de Madrid en la redefinición de las posiciones favorables al autonomismo hace pensar que, medido en términos de la situación personal percibida, las categorías sociales que se sitúan en la parte baja de la escala de ingresos tenderán también a participar más de la reacción anti-autonomista observada. De hecho, un rasgo que se ha resaltado en el proceso catalán es la mayor identificación con las posiciones reactivas al procés catalán entre los colectivos con menores ingresos personales en Cataluña.

En esa comunidad autónoma, en 2015 la realidad señalada se percibe de forma limitada en la izquierda catalana, con apenas un 5% de posiciones favorables a la centralización o la reducción de autonomía, aunque por encima del 2,2% que se observa en las personas con una percepción buena o regular de su posición económica. La diferencia es mucho más nítida en el centro-derecha, con un 10,6% que defiende la reducción o supresión de la autonomía en colectivos en buena situación personal por 16,5% en posición regular y un máximo del 17,9% entre las personas en una mala situación económica personal.

En la Comunidad de Madrid, sin embargo, esta dinámica tiene un sentido opuesto. Aunque las posiciones contrarias, en mayor o menor sentido, a la autonomía tienen siempre un peso relativo muy superior en Madrid, llama la atención que la proporción de personas opuestas a la autonomía tiende claramente a reducirse conforme empeora la situación personal: de 42,4% a 39,5% y 32,5% en la izquierda; de 58,4 a 47,3 y 47,6% en el centro-derecha (según la posición económica percibida sea buena, regular o mala).

Tabla 14

Tabla 14

En la parte relativa a las posiciones pro-autonomistas (mayor autonomía o derecho a la independencia), vuelve a observarse una reducción de la identificación con estas posiciones conforme empeora la posición personal percibida en Cataluña. En Madrid, en cambio, se observa una clara estabilidad en las posiciones, salvo un cierto incremento en Madrid de las posiciones más abiertas en las categorías con menores ingresos del centro-derecha. En conjunto, sin embargo, el diferencial de apoyo respecto a Cataluña tiende a reducirse conforme cae la posición personal, lo que indica mayor apertura relativa comparada a las posiciones pro-autonomistas conforme se reduce la situación económica percibida de la población.

Tabla 15

Tabla 15

NOTAS METODOLÓGICAS

Las fuentes utilizadas son los barómetros postelectorales del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)e de 2015 para Madrid y Cataluña (estudios 3087 y 3113), así como el estudio 2610 para los datos de 2005 correspondientes a Madrid.

En lo relativo a la posición o auto-ubicación ideológica, con una escala de 1 a 10 entre máxima identificación izquierdista y máxima orientación derechista, el artículo define dos grupos: por un lado, el polo más orientado a la izquierda, situado en las posiciones 1 a 4; y, por otro, el orientado al centro-derecha, situado en las posiciones 5 a 10. Por sus características predominantes, el grupo NS/NC en esta pregunta se incluye en el centro-derecha.

 

 

 

[i]    En 2005 no es posible distinguir entre la población que, a pesar de aceptar el sistema autonómico, defiende sin embargo una reducción de competencias para las comunidades autónomas.

[ii]   Se presenta de forma separada al grupo de izquierdas entre 60 y 64 años por su posición política claramente diferenciada respecto al resto de la población. Aunque la muestra resulta muy limitada, lo que limita el grado de precisión muestral, los márgenes de error no ponen en duda este elemento peculiar en las posiciones relacionadas con la autonomía en la Comunidad de Madrid en función de la edad.

[iii]   Esta parte del documento se ve condicionada por las características del cuestionario CIS que no incluye en todos los casos una pregunta relativa al grado de identificación con el nacionalismo español. La pregunta relativa al sentimiento nacionalista regional limita, en este sentido, la aproximación a la intensidad real del sentimiento nacional español en la Comunidad de Madrid.

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