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Indicadores de pobreza real en España. Luis Sanzo

Introducción y principales resultados

En la aproximación a la pobreza, la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales del País Vasco (EPDS) resulta peculiar. Esta circunstancia se vincula al hecho de que fuera diseñada antes de que se lanzaran las estadísticas hoy desarrolladas en España y en Europa (ECV y UE-SILC).

Uno de los fundamentos básicos de la EPDS es la idea de que las situaciones de pobreza real no son consecuencia automática de la presencia de determinados factores de riesgo, sino que dependen de la posición de los hogares ante las distintas dimensiones de pobreza. Los factores de riesgo no se limitan, además, a una insuficiencia temporal de ingresos. También son relevantes la falta de acceso a ciertos bienes y servicios de consumo duradero o la ausencia de un patrimonio de reserva adecuado para afrontar situaciones de crisis.

Partiendo de este planteamiento, además de los tradicionales indicadores de riesgo en la dimensión de ingresos, la EPDS ofrece indicadores similares en la dimensión asociada a las condiciones de vida a medio y largo plazo, y a modo de síntesis del impacto combinado de las situaciones observadas en esas dos dimensiones, un indicador final de pobreza real. Este artículo trata de ofrecer, siguiendo la metodología que se explica en Anexo, una estimación del impacto de estas situaciones de pobreza real en España.

A modo de resumen, los principales resultados del estudio pueden sintetizarse en los siguientes puntos:

  1. Las situaciones de pobreza real tienen una incidencia significativa en España, afectando en 2016 a un 11,5% de la población. Sin embargo, el impacto de este tipo de pobreza ya era destacado en 2008, antes de la crisis financiera, con un 7,9% de la población con problemas en aquel año.
  2. La principal consecuencia de la crisis ha sido el incremento de las formas más graves de la pobreza real, aquéllas que tienen un impacto social muy grave para la población (en términos de inseguridad alimenticia, pobreza energética o riesgo de endeudamiento). Situadas en un 3,2% en 2006, caracterizan a un 6,2% de la población en 2016, multiplicándose prácticamente por dos.
  3. Casi tres cuartas partes de los problemas de pobreza real detectados se concentran en las comunidades del sur de España, además de Madrid y la Comunidad Valenciana. Aunque tiene una tasa de pobreza real elevada, dentro de este grupo, Extremadura consigue sin embargo situarse entre las regiones con registros más favorables en lo relativo al impacto de las formas más graves de pobreza real.

El impacto de la pobreza real en España

En el gráfico 1 se presenta la estimación del impacto de las situaciones de pobreza real en España para el periodo posterior a la crisis financiera. Los datos revelan que, entre 2008 y 2014, la tasa de pobreza real aumenta en 4,6 puntos, alcanzando un nivel de 12,5% de la población en 2014.

Los datos muestran, sin embargo, que el impacto de partida era ya elevado, con un 7,9% de población afectada en 2008. Entre 2009 y 2011, la incidencia aumenta hasta alcanzar niveles cercanos al 9%. El deterioro posterior de las políticas de protección al desempleo contribuye a un significativo repunte en 2012, con un 10,6% de personas en pobreza real, proporción que aumenta a 10,9% en 2013. El último repunte de magnitud se produce en 2014, alcanzándose en este año el nivel más elevado, con un 12,5% de personas en situación de pobreza real. La recuperación hace retroceder en un punto el indicador en 2015, quedando en un 11,5%, cifra que se consolida en 2016.

Los datos indican, por tanto, tres periodos de incremento de la pobreza real en España, con aumentos anuales de entre 1,3 y 1,6 puntos: de 2008 a 2009, de 2011 a 2012 y de 2013 a 2014 (con datos de renta correspondientes al año anterior). Ponen en evidencia, por otra parte, que el deterioro asociado a la crisis resultado todavía muy evidente en 2016. De esta forma, y a pesar de la recuperación, el 11,5% de 2016 supera todos los registros del periodo 2008-2013, quedando 3,6 puntos por encima del 7,9% de 2008.

Gráfico 1. Evolución de algunos indicadores de pobreza real en España. 2008-2016.

Gráfico1

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV. INE.

 

Como era de esperar, la dinámica del indicador de pobreza real resulta diferente según las comunidades autónomas[1]. En primer lugar, en algunas de ellas, el impacto de la crisis sobre la pobreza real resulta moderado, con aumentos cercanos o inferiores a los dos puntos. Esta evolución caracteriza, por una parte, a algunas comunidades autónomas que, en 2008, se situaban entre las menos afectadas por la pobreza, como el País Vasco, La Rioja, Castilla-León o Aragón, zonas que consolidan en 2016 su posición social comparativamente favorecida (con tasas inferiores al 6,5%). En estos territorios, la significativa reducción de la pobreza real a partir de 2013 (2014 en Castilla-León), compensa en gran medida el importante repunte de la tasa que se observa entre 2010/2011 y 2013 (entre 2008 y 2010 en Castilla y León).

Con una incidencia comparativamente alta o media de la pobreza real en 2008, por su parte, Cataluña y Baleares sufren un aumento del fenómeno superior a la media hasta 2014. En estas dos comunidades, la recuperación económica posterior se traduce sin embargo en una importante caída del impacto de la pobreza real. En Cataluña, esto se traduce en una tasa de 8,8% en 2016, apenas 1,7 puntos superior al 7,1% de 2008. En ambos años, se trata de niveles situados en posiciones intermedias en España, pero en 2016 más cercanos a la parte de las comunidades más favorecidas (con un impacto inferior en -2,7 puntos a la media española en 2016 por -0,8 en 2008). Cataluña, sin embargo, había llegado a tener una tasa del 12,2% en 2014.

Aunque en Illes Balears la tasa de pobreza real no es muy inferior en 2016 a la de Cataluña, con un 8%, la importancia de la recuperación en las islas se traduce en el único caso de caída de la tasa de pobreza real respecto a 2008 (10,6% en aquel momento, con cifras entre 13 y 15,8% en el periodo 2012-2015 que situaban entonces a este territorio entre los más empobrecidos).

La evolución de la Comunidad de Madrid resulta igualmente peculiar por la cercanía de la tasa de pobreza real de 2008 y 2016, con apenas un incremento de 0,8 puntos entre 2008 y 2016. Madrid partía sin embargo de niveles muy superiores a la media española en 2008, con un 11,3% que superaba en 3,4 puntos el 7,9% medio de España. La comunidad madrileña se beneficia paradójicamente a partir de entonces de la emigración y del esfuerzo de protección estatal que supuso el Prodi, con una fuerte reducción de la pobreza real que llevó a situar el indicador en un 6,4% en 2010, entonces claramente por debajo de la media española del 8,9%. La reducción de la protección por desempleo y la eliminación del Prodi provoca sin embargo un fuerte repunte de la pobreza que lleva la tasa a cifras ligeramente superiores al 12% en 2013 y 2014. Tras una ligera mejora en 2015 (11,5%), la pobreza real remonta al 12,1% en 2016, muy cerca del máximo del 12,3% de 2013. Aunque la negativa evolución de otras comunidades sitúa a la comunidad-capital cerca de la media española del 11,5% en 2016, Madrid se mantiene con tasas superiores a esa media en este último año.

Frente al grupo de comunidades señalado, otras zonas de España destacan por el llamativo grado de deterioro de las condiciones de vida durante la crisis, llegando a 2016 con tasas de pobreza superiores en al menos tres puntos a las de 2008. En algunos casos, esto no es suficiente para alejar a ciertos territorios de la posición comparativamente favorecida que tenían en 2008. De esta forma, las tasas de entre el 6,4 y el 7,3% de Galicia, Asturias, Cantabria y Navarra, se sitúan al menos cuatro puntos por debajo de la media española en 2016, quedando entre el grupo de comunidades con menores tasas de pobreza real en España durante ese año.

La evolución reciente es mucho más preocupante en otras zonas. En este sentido, Castilla-La Mancha y Extremadura se sitúan en 2016, con tasas de 11,5 y 12%, en una posición muy cercana a la de Madrid, cerca de la media española o ligeramente por encima. A diferencia de la capital, sin embargo, en 2008 el impacto de la pobreza real era inferior a la media en estas dos comunidades, con cifras de 7,6 y 6,8%, respectivamente. La dinámica observada entre 2008 y 2016 marca por tanto un significativo deterioro de los indicadores de pobreza real en estas dos comunidades, con incrementos de 3,9 puntos en Castilla-La Mancha y de 5,1 en Extremadura. Además de un primer deterioro a partir de 2009-2010, y que culmina entre 2012 y 2013, la significativa mejora de las tasas en 2014 se ve compensada con repuntes llamativos de la tasa de pobreza real entre 2014-2015 (Castilla-La Mancha) o 2015-2016 (Extremadura).

La tendencia alcista es muy similar en la Comunidad Valenciana, con un aumento de 4,1 puntos entre el 9,7% de 2008 y el 13,9% de 2016. El punto de partida era sin embargo mucho más negativo en esa comunidad, con tasas ya superiores a la media española en 2008 (+1,8 puntos). En 2016, la tasa valenciana se mantiene claramente por encima de la media estatal pero se aleja aún más de ella (+2,3 puntos). Un aspecto a destacar es que el mayor deterioro de la tasa de pobreza real en esta comunidad se produce a partir de 2013. Aunque el 13,9% de 2016 es inferior al máximo del 15,8% de 2014, supone un cambio de tendencia respecto a las cifras cercanas al 10% de 2013 y 2015.

Dinámica del indicador de pobreza real por Comunidades Autónomas. 2008-2016

2008

Mapa 2008

2014

Mapa 2014

2016

mapa 2016

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV. INE.

El mayor deterioro de la pobreza real en España se produce, en cualquier caso, en las comunidades autónomas de Canarias, Murcia y Andalucía, con incrementos de entre 5,9 y 7,9 puntos entre 2008 y 2016.

Aunque partía de una situación comparativamente mejor que la media en 2008, con una tasa del 6,6%, Murcia es la comunidad autónoma que más sufre el aumento de la pobreza real entre 2008 y 2014, alcanzando en este año un 16,5%, sólo superado por Andalucía (y la ciudad de Ceuta). La nítida mejoría de 2015-2016 no es suficiente y aún sitúa a este territorio 2,5 puntos por encima de la media española en 2016 (14 frente a 11,5%).

Canarias se caracterizaba, por su parte, de la tasa de pobreza real más elevada en España en 2008 (11,7%), sólo superada entonces por Ceuta. En 2011 seguía manteniendo esa posición, ahora por encima de Ceuta, con un 19,8%. La caída al 15,2% de 2014 se ve compensada con un llamativo deterioro a partir de ese año. En 2016, Canarias tiene una tasa de pobreza real que aún alcanza el 17,6%, la segunda más alta de las comunidades autónomas españolas en ese año.

Con una tasa del 18,1%, Andalucía se presenta en 2016 como la región con mayor tasa de pobreza real en España, 7,9 puntos por encima del 10,3% de 2008. Aunque esta comunidad autónoma sufre el incremento del fenómeno entre 2009 y 2010, con un 14,9% en 2010, la tasa había llegado a resituarse en el 12,6% en 2012. A partir de ahí remonta al alza de forma sustancial, alcanzando un 17,5% en 2014. La recuperación económica apenas hace caer el impacto del problema al 17,1% en 2015 para volver a un deterioro en 2016, con un máximo del 18,1%.

El análisis de las tasas de pobreza en España muestra por tanto, en 2016, una realidad muy desigual por territorios. En la parte más favorecida, las tasas se sitúan entre el 4,2 y el 6,6% en el noroeste español (Asturias, Cantabria, País Vasco, La Rioja y Castilla-León, con la única excepción de Galicia), más Navarra y Aragón. Entre un 7,3 y un 8,8%, también claramente por debajo de la media española del 11,5%, se sitúan Galicia, Cataluña y Baleares.

Entre un 11,5 y un 12,1%, Extremadura, Castilla-La Mancha y Madrid se sitúan en torno a la media española, en todos los casos con tasas muy superiores al 7,9% que alcanzaba dicha media en 2008. Claramente por encima, la tasa se sitúa entre el 13 y el 14,7% en la Comunidad Valenciana y Murcia (así como en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla). La máxima problemática, con niveles entre el 17,6 y el 18,1%, corresponde en 2016 a Canarias y Andalucía.

Resulta llamativa la diferencia entre dos Españas que pone en evidencia el indicador de pobreza grave. En las comunidades autónomas con incidencia inferior a la media en 2016, el impacto del problema es dos puntos superior al de 2008 (7,1% frente a 5,1%). En las que superan la media, el incremento es de 4,8 puntos (de 10 a 14,8%). Aunque siempre en niveles alejados de la completa superación del problema, tanto en 2008 y 2016, las comunidades que mejor se han enfrentado al fenómeno de la pobreza real se mantienen en los dos periodos en cifras inferiores en un 50% a las del resto.

Otro aspecto que destacar es la fuerte concentración del problema en las comunidades autónomas más desfavorecidas. Un 73,5% de los casos totales de pobreza real se concentran en las comunidades del sur español (Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía, Canarias y Murcia), más Madrid y la Comunidad Valenciana. Estas comunidades, sin embargo, ya concentraban un 71,6% de la pobreza real en 2008.

Formas de pobreza real con impacto social muy grave

En el gráfico 1 se presenta igualmente la evolución de la proporción de población que, viviendo situaciones de pobreza real, sufren consecuencias muy graves asociadas a la misma, ya sea en términos de problemas de acceso a una alimentación adecuada, pobreza energética o riesgo de endeudamiento o desacumulación. Los datos del gráfico muestran el sustancial impacto que la crisis ha tenido en el incremento de estas realidades.

En 2008 un 3,2% de la población sufría este tipo de problemas muy graves, asociados a situaciones de pobreza real. De forma paradójica, dado el aumento de la pobreza real (de 7,9% en 2008 a cifras cercanas al 9% en 2009 y 2010), el indicador se reducía al 1,9% en 2009 y al 1,5% en 2010. La paradoja se explica por el inicial efecto positivo del sistema ordinario de protección al desempleo, al que se añaden en ese periodo las nuevas medidas de apoyo a la población parada introducidas por el Gobierno Zapatero. El PRODI tuvo, en este sentido, una importancia destacada por su extensa cobertura de la población no cubierta a través de los mecanismos ordinarios.

Sin embargo, el progresivo agotamiento de los mecanismos ordinarios de protección temporal, junto a los recortes en la protección y la propia desaparición del PRODI, contribuyeron pronto a un cambio radical de tendencia, con fuertes incrementos entre 2010 y 2014 de las problemáticas consideradas. El 3,7% de 2011 ya situaba la proporción de población afectada por encima del 3,2% de 2008 pero el indicador siguió aumentado hasta niveles cercanos al 5,5% en 2012 y 2013 para alcanzar un máximo del 7,1% en 2014. La recuperación apenas permite reducir ligeramente el impacto de la pobreza real con impacto social muy grave, con un 6,4% de población afectada en 2015 y 6,2% en 2016, niveles que suponen doblar prácticamente la tasa de 2008.

En 2016, una proporción significativa de la población española se enfrenta por tanto a situaciones sociales muy graves vinculadas a la pobreza real. Se trata, en cifras absolutas, de unos 2,87 millones de personas, muy por encima de los 1,46 millones de 2008. La cifra se acerca más, en realidad, a los 3,45 millones de personas en situación de pobreza real en 2008. De hecho, uno de los cambios asociados a la crisis es que 2016 revela una proporción de personas en las situaciones más graves asociadas a la pobreza real que resulta muy cercana a la que representaba el conjunto de las situaciones de pobreza real en 2008.

Las diferencias territoriales vuelven a ser llamativas en lo relativo a este indicador. En la parte más favorecida, las tasas son cercanas o inferiores al 3,5% en Galicia, Castilla-León, País Vasco, Navarra y Aragón, pero también se sitúa en este grupo Extremadura. Aunque con una incidencia superior a la media en el indicador general de pobreza real, esta comunidad consigue situarse en la parte menos afectada en lo relativo al impacto de las formas muy graves ligadas a este tipo de pobreza.

En posiciones también comparativamente favorables, pero con tasas entre 4,2 y 5,1% se encuentran Asturias y Cantabria, además de Cataluña e Illes Balears. La Rioja y Madrid se sitúan en niveles cercanos a la media española en este indicador, con cifras entre 6,2 y 6,4%.

Ya claramente por encima de la media, la proporción de personas afectadas se sitúa entre el 7,8 y el 8,4% en Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Canarias. El porcentaje llega al 9,2% en Andalucía, alcanzando un máximo del 10,4% en la Región de Murcia. En las cinco comunidades autónomas señaladas, la proporción de personas que asocian la pobreza real a un impacto social muy grave es similar o superior al impacto general que tenía en España toda la pobreza real en 2008 (7,9%). Se trata de un cambio cualitativo fundamental, con máximos situados entre el 4,3 y el 5,7% en 2008 (Madrid, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Murcia, entonces).

Los 1,65 millones de personas afectadas en las cinco comunidades autónomas señaladas suponen un 57,6% del total de personas que asocian los problemas de pobreza real a consecuencias sociales muy graves de inseguridad alimenticia, pobreza energética o endeudamiento graves. La cifra llega a 2,05 millones de personas con problemas si se incluye a la Comunidad de Madrid (recogiendo el 71,4% de todos los casos de pobreza real con impacto social muy grave).

Sin embargo, la problemática de la pobreza real con impacto social muy grave es una realidad que está también al alza en las comunidades que mejor han sabido afrontar este fenómeno. Así, Asturias, Cantabria, País Vasco, La Rioja y Navarra, destacan por tener en 2016 un porcentaje de situaciones de pobreza real con impacto social muy grave que resulta más de un 20% superior a la tasa general de pobreza real conjunta que tenían en 2008. De esta forma, aunque sus tasas de pobreza real sean comparativamente bajas, las formas más graves de la misma tienen una presencia significativa en unas comunidades que, en su mayoría, mantuvieron durante varios años el ritmo de atracción de población inmigrante tras la crisis de 2008.

Pobreza real con impacto social muy grave por Comunidades Autónomas. 2016

Mapa pobreza real

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV. INE.

 

ANEXO ESTADÍSTICO

Evolución del indicador de pobreza real por Comunidades Autónomas. 2008-2016

Comunidad Autónoma 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016
Galicia 3,7 7,1 7,1 5,8 7,5 7,2 7,5 6,4 7,3
Asturias 2,7 5,0 2,9 2,1 9,0 6,9 8,0 7,7 6,4
Cantabria 3,1 5,7 8,0 9,5 5,5 6,3 6,3 7,5 6,5
País Vasco 2,4 2,9 2,8 3,3 4,2 7,5 5,5 5,2 4,4
C.F.Navarra 1,9 5,3 3,5 2,0 3,1 1,7 6,7 4,6 6,6
La Rioja 5,1 5,4 6,6 9,4 9,5 10,1 7,9 7,9 6,4
Aragón 3,4 3,1 3,5 5,5 7,6 8,7 7,4 4,6 4,2
Madrid 11,3 10,1 6,4 9,3 9,8 12,3 12,1 11,5 12,1
Castilla-León 3,9 6,7 7,0 6,1 6,0 7,4 9,4 7,4 5,9
Castilla-La Mancha 7,6 6,9 9,2 7,2 13,7 12,9 9,4 11,6 11,5
Extremadura 6,8 9,2 17,1 9,7 10,9 10,2 8,6 8,9 12,0
Cataluña 7,1 11,0 5,4 7,3 11,0 8,9 12,2 10,6 8,8
Valenciana 9,7 10,3 7,7 9,0 11,5 10,5 15,8 10,1 13,9
Illes Balears 10,6 10,8 8,5 9,7 15,8 13,0 14,4 14,4 8,0
Andalucía 10,3 10,2 14,9 13,0 12,6 14,4 17,5 17,1 18,1
Murcia 6,6 10,9 18,2 9,7 13,9 14,0 16,5 16,9 14,0
C.A.Ceuta 20,2 22,9 21,5 13,9 29,5 29,8 20,4 14,4 14,7
C.A.Melilla 10,0 14,9 14,9 17,0 9,7 14,6 14,3 11,8 13,0
Canarias 11,7 13,9 16,0 19,8 15,4 15,7 15,2 18,9 17,6
Total 7,9 9,2 8,9 9,0 10,6 10,9 12,5 11,5 11,5

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV. INE.

Evolución del indicador de pobreza real con impacto social muy grave por Comunidades Autónomas. 2008-2016

Comunidad Autónoma 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016
Galicia 1,7 0,9 1,5 2,4 3,3 2,5 3,5 3,8 3,4
Asturias 0,5 0,0 0,5 1,0 3,4 3,9 6,3 5,2 4,3
Cantabria 0,2 0,5 0,3 4,4 2,0 3,9 5,0 5,9 4,7
País Vasco 1,2 0,7 0,1 2,1 2,2 4,7 3,8 3,2 3,2
C.F.Navarra 1,6 1,3 0,7 1,5 2,4 1,3 4,4 2,0 2,9
La Rioja 1,4 0,6 0,5 7,2 4,7 8,1 5,1 5,6 6,4
Aragón 1,4 0,1 0,9 1,7 2,2 5,5 4,4 2,7 2,6
Madrid 5,7 2,0 1,1 2,4 4,9 6,7 6,7 6,6 6,2
Castilla-León 0,8 0,4 0,9 2,5 3,6 3,0 4,2 4,2 2,1
Castilla-La Mancha 4,5 0,8 0,9 4,2 6,7 7,4 6,7 6,6 7,8
Extremadura 1,9 0,5 2,2 1,9 5,7 3,7 1,7 4,5 3,5
Cataluña 2,3 1,8 1,7 2,8 6,2 4,5 6,6 7,0 5,1
Valenciana 5,7 3,3 1,2 3,5 5,5 6,1 10,6 4,6 8,4
Illes Balears 1,9 1,5 2,3 6,8 7,6 9,2 10,4 9,2 4,2
Andalucía 3,5 2,5 1,9 6,0 7,5 6,5 9,5 8,6 9,2
Murcia 4,3 5,1 7,1 4,0 8,4 9,2 11,1 9,0 10,4
C.A.Ceuta 4,3 6,0 0,0 9,9 22,0 18,5 12,1 13,8 3,9
C.A.Melilla 8,3 0,9 0,3 5,9 2,8 7,7 10,9 11,6 10,3
Canarias 2,5 3,6 1,0 7,5 4,5 8,7 6,4 9,8 8,0
Total 3,2 1,9 1,5 3,7 5,5 5,7 7,1 6,4 6,2

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV. INE.


ANEXO METODOLÓGICO

La aproximación al estudio del impacto de la pobreza real se ha basado en el intento de aplicar los principios utilizados en la EPDS vasca a los datos de la ECV para el conjunto de España. La EPDS revela, en este sentido, que las situaciones reales de pobreza no sólo dependen de la situación de ingresos existente sino del acceso adecuado a bienes y servicios de consumo a medio y largo plazo y de un mínimo patrimonio de reserva para afrontar situaciones de crisis.

Teniendo en cuenta algunas limitaciones de información de la ECV, se ha determinado qué información disponible en esta última encuesta podría servir para obtener una aproximación al indicador de pobreza real de la EPDS. Del análisis realizado, se concluye que pueden considerarse en situación de pobreza real a los hogares en los que se detectan, en la ECV, las siguientes situaciones:

  1. Disponer de ingresos inferiores al 40% de la mediana de ingresos equivalentes PPC por unidad de consumo y tener problemas estructurales asociados, relacionados con las condiciones de vida o un mínimo patrimonio de reserva.
  2. Disponer de ingresos entre el 40% y el 50% de la mediana de ingresos equivalentes PPC por unidad de consumo, tener problemas estructurales asociados, relacionados con las condiciones de vida o un mínimo patrimonio de reserva y, además, una situación en la que se combinan problemas de impago (uno o más) y falta de cobertura de las necesidades de alimentación (pregunta HS050 de la ECV).
  3. Disponer de ingresos entre el 40% y el 50% de la mediana de ingresos equivalentes PPC por unidad de consumo, tener problemas estructurales asociados, relacionados con las condiciones de vida o un mínimo patrimonio de reserva y, además, una situación en la que se combinan problemas graves de impago (dos o más) y problemas para alcanzar una temperatura adecuada durante los meses de invierno (pregunta HH050 de la ECV).

Se considera que existen problemas estructurales asociados, relacionados con las condiciones de vida o un mínimo patrimonio de reserva, cuando está presente en el hogar alguna de las siguientes circunstancias:

*  Falta de capacidad para afrontar gastos imprevistos.

*  Tres o más carencias en lo relativo al acceso a los siguientes bienes (teléfono, TV color, ordenador, lavadora).

*  Ausencia de agua corriente, o bañera/ducha, en la vivienda o sus anexos.

Por su parte, la aproximación a los impagos tiene en cuenta, de forma acumulada, los distintos tipos de impagos previstos en la ECV (HS011, HS021 y HS031).

En la aproximación a la disposición de ingresos se ha tenido en cuenta el impacto diferencial de los precios por territorios. A tales efectos, y tomando la media española como base de referencia, en la ECV se han ajustado (al alza o a la baja) los ingresos reales de los hogares a las paridades de poder de compra (PPC) entre comunidades autónomas, determinadas en términos de garantía de un nivel de bienestar equivalente para distintos niveles de precio.

Estas PPC se han estimado a partir de las respuestas ofrecidas por los hogares en la pregunta de la ECV relativa a la cuantía necesaria para llegar a fin de mes (HS130), calculada por unidad de consumo. Dado el limitado tamaño muestral de esta operación estadística, y teniendo en cuenta dinámicas cercanas de percepción de costes asociados a la idea de llegar a fin de mes, la aproximación se ha realizado para las siguientes comunidades autónomas o agrupaciones de comunidades autónomas:

*  Madrid.

*  Cataluña/Baleares.

*  Navarra.

*  País Vasco.

*  Aragón, Rioja, Cantabria, Asturias, Castilla-León y Galicia.

*  Comunidad Valenciana.

*  Canarias.

*  Castilla-La Mancha, Murcia, Andalucía y Ceuta/Melilla.

*  Extremadura.

Para neutralizar el impacto de las estructuras de costes diferenciadas, ligadas al ciclo de vida, el procedimiento se ha aplicado de manera diferenciada para tres tipos de hogares, en función de la edad de su persona de referencia (< 45 años; 45-64 años, 65 y más años). De cara a eliminar los condicionantes ligados a la percepción diferenciada de necesidades de la población más alejada de la pobreza, por otra parte, en la aproximación se ha trabajado en exclusiva con hogares situados en los niveles 1 a 3 de la HS120 de la ECV, esto es, hogares que señalan llegar al menos con cierta dificultad a fin de mes.

Debe recordarse finalmente, para entender el significado de los ingresos PPC considerados, que éstos corresponden siempre a la renta estimada para el año anterior al de realización de cada operación anual de la ECV.

En el estudio, se han determinado igualmente unas situaciones de especial gravedad dentro de la pobreza real, entendiendo por tales aquellas que vienen asociadas a consecuencias sociales muy graves para las personas afectadas (impacto social muy grave). En este sentido, las situaciones de pobreza con impacto social muy grave son aquellas en las que, además de pobreza real, están presentes algunas de las siguientes situaciones:

  1. Problemas de impagos (uno o más), indicativos de una línea de endeudamiento muy grave.
  2. Problemas de falta de cobertura de las necesidades de alimentación, indicativos de una inseguridad muy grave en el acceso a la alimentación.
  3. Problemas para alcanzar una temperatura adecuada durante los meses de invierno, indicativos de condiciones muy graves de pobreza energética.

Se entiende que, al asociarse a una situación general de pobreza real, la presencia de alguna de estas realidades es indicativa de un proceso muy grave de empobrecimiento o desacumulación.

NOTAS

[1]   El análisis territorial pretende reflejar tendencias más que conclusiones definitivas. Dos aspectos condicionan, en este sentido, los resultados: por una parte, el bajo tamaño de la muestra para la mayor parte de las comunidades autónomas, en especial las de menor población en España; por otra, la falta de experiencia de investigación en una aproximación basada en el uso de ingresos PPC (Paridad de Poder de Compra), uno de los aspectos que configuran el marco metodológico de este trabajo.

El impacto social de la crisis de ingresos en España. Luis Sanzo

PRESENTACIÓN Y PRINCIPALES RESULTADOS

El objetivo de este artículo es analizar brevemente el impacto de la crisis de ingresos por tipos de hogares en la población española, analizando la variación observada entre el principio y el final de esa crisis, de acuerdo con la información disponible en la Encuesta de Condiciones de Vida para los años 2008 y 2014 (ECV 2009 y 2015). Los principales resultados del estudio son los siguientes:

1.La crisis se caracteriza por una brutal y generalizada caída de los ingresos de los hogares con población activa, en completo contraste con la dinámica favorable de los hogares de población inactiva.

2.La caída de ingresos alcanza niveles superiores al 30% en los grupos más desfavorecidos (decil 1 en los hogares de población nacida en España y 1-2 en aquellos donde está presente población activa nacida fuera de España).

3.Aunque sufre más intensamente la crisis, el grueso del proceso afecta a hogares de población nacida en España (81,1% de la caída total acumulada de ingresos).

4.La caída de ingresos en los hogares de personas activas se traduce en un sustancial deterioro de las condiciones de vida aunque de distinto carácter:

a) En la parte más favorecida de la población española apenas se observa deterioro en los indicadores ligados a las necesidades básicas. Sin embargo, aumentan en alrededor de 7-8 puntos los indicadores de inseguridad económica y de carencia en aspectos ligados al bienestar (acceso a vacaciones, por ejemplo).

b) En los grupos menos favorecidos, tanto el intermedio como el peor situado en la escala de ingresos, el nivel de los indicadores asociados a la cobertura de las necesidades básicas se multiplica prácticamente por dos durante la crisis. Los problemas de inseguridad económica aumentan en más de 20 puntos. En el grupo intermedio, de ser minoritaria la población afectada por esta forma de inseguridad en 2008, pasa a ser claramente mayoritaria en 2014.

5.A pesar de la mejoría económica, el impacto social de la crisis sigue siendo evidente en 2015. Los problemas graves en la cobertura de las necesidades básicas siguen afectando a un porcentaje muy alto de personas en los siguientes grupos:

a) Población en hogares de personas activas todas ellas desempleadas, pertenecientes a hogares con personas nacidas en el extranjero o a los deciles 1 a 5 de población nacida en España: 40,6% de personas afectadas.

b) En caso de presencia de personas ocupadas y paradas, el grupo equivalente, reducido a los deciles 1 y 2 en el caso de población residente en hogares nacionales, el porcentaje de población con carencias es del 27,1%

c) En el decil 1 de población en hogares de personas inactivas, la proporción de personas con carencia es aún elevado: 18,5%.

d) Lo mismo ocurre en otros hogares de población activa nacida en España, en concreto en los deciles 3 a 6 de hogares de población con personas tanto ocupadas como paradas así como en los deciles 6 a 8 de personas activas todas ellas desempleadas: 14,5% de personas con problemas.

  1. La evolución de los ingresos ha provocado un significativo cambio en la estructura interna de los grupos más desfavorecidos, los que componen los deciles 1 a 3. El peso de los colectivos de población activa suponen en la actualidad más del 80% de la población en esos deciles, con un peso creciente en el decil 1 de la población en hogares con todas las personas desempleadas (42,8% del total por apenas 23% en 2008).

Los datos principales en que se basa el estudio se resumen en la tabla 1.

Gráfico 1

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2009 y 2015 (renta 2008 y 2014)

EL IMPACTO DE LA CAÍDA DE LOS INGRESOS DE LOS HOGARES EN ESPAÑA

Los datos presentados en la tabla 1 permiten destacar los siguientes aspectos principales:

PUNTO 1:

A pesar de la recuperación económica, los ingresos medios de los hogares con presencia de personas activas se mantenían en 2014 muy por debajo de los existentes en 2008, incluso en términos corrientes. La caída es sustancial y se sitúa en -12% (-12,2% en términos de la masa total de ingresos o ingresos totales).

PUNTO 2:

Dentro de este grupo de hogares de población activa, el descenso de los ingresos medios es general y afecta incluso a la parte más favorecida de la sociedad. Así, es de -9,8% en el grupo que incluye a los deciles 5 a 10 de hogares con personas activas nacidas en España y al 30% más acomodado de las familias de personas activas nacidas en el extranjero (-9,5% en ingresos totales).

Sin embargo, las diferencias son sustanciales dentro de los hogares con presencia de población activa. De esta forma, la caída es de -18,4% en las familias situadas en las decilas 2 a 4 dentro de la población nacida en España o en las decilas 3 a 7 de la no nacida en España (-19% en ingresos totales).

Este descenso es aún más elevado en el grupo más desfavorecido, el de los hogares de población activa nacional situada en el decil 1 o de los familias con personas activas no nacidas en España situadas en los deciles 1 y 2. En este caso, la reducción de los ingresos medios ha llegado entre 2008 y 2014 a -33,3% (-34,5% en ingresos totales).

PUNTO 3:

La caída de la masa total de ingresos ha sido superior en las familias con población activa nacida en el extranjero (-17,3%), pero ha resultado igualmente sustancial en las familias con este tipo de población nacida en España (-11,4%). De hecho, el 81,1% de la caída total acumulada de ingresos corresponde a hogares de personas activas nacidas en España.

Gráfico1a

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2009 y 2015 (renta 2008 y 2014)

En términos de ingresos medios, además, la disminución de los ingresos ni siquiera ha sido mayor en los hogares de población activa extranjera (-11,7% por -12,5% en los hogares de población activa nacional).

Como en la población general, por otra parte, en los distintos hogares según origen (nacidos o no en España) se observan las mismas diferencias internas por deciles en la reducción de ingresos medios entre 2008 y 2014.

PUNTO 4:

El desequilibrio en la evolución de los ingresos entre hogares de personas inactivas y activas es otra de las realidades a destacar en el periodo considerado. Mientras, los ingresos medios de los hogares de personas activas cae un 12,0%, aumenta en un 7,7% en los hogares de personas inactivas. En términos de ingresos totales agregados, la caída es del 12,2% en hogares de población activa por un incremento del 11% en hogares de población inactiva. Aunque esta cuestión no se suele considerar en profundidad en los estudios sobre desigualdad, supone un nuevo y evidente factor de incremento de la desigualdad interna entre la población en España.

Los distintos aspectos señalados se resumen en el Gráfico 2.

gráfico2

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2009 y 2015 (renta 2008 y 2014)

LAS CONSECUENCIAS SOCIALES DE LA CAÍDA DE LOS INGRESOS DE LOS HOGARES EN ESPAÑA

Las consecuencias sociales de la caída de ingresos observada en los hogares con personas activas en España no pueden ser minimizadas, tal y como puede observarse en los gráficos 3 a 5. Estos gráficos reflejan el impacto de la crisis de ingresos en la dinámica de un grupo elegido de indicadores de carencia (método EU-SILC/ECV). Se se centran en las consecuencias para los tres grandes grupos de hogares con personas activas, según su posición en relación con la actividad, el lugar de nacimiento y el tipo de decil al que pertenecen, por una parte, y el impacto (menor, medio-alto o muy alto) de la caída de ingresos del periodo 2008-2014, por otra parte. También recogen la evolución en estos indicadores de carencia de los hogares de personas inactivas.

 gráfico3

 gráfico4

gráfico5

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2008 y 2014

Los principales aspectos a retener en la información ofrecida en los gráficos son los siguientes:

PUNTO 1:

Entre 2008 y 2004, los problemas severos de cobertura de las necesidades básicas, los más directamente ligados a las formas graves de pobreza, aumentan de forma muy significativa. Pasan de afectar a 3,12 millones de personas en 2008, un 6,9% del total, a 5,13 millones en 2014, un 11,2% del total, con un incremento de 4,3 puntos porcentuales.

En este caso, el impacto del problema es claramente selectivo. En el caso de los hogares de personas inactivas, se reduce del 4,4 al 4,1% entre 2008 y 2014, en contraste con el aumento del 7,3 al 12,4% entre las personas pertenecientes a hogares de personas activas.

El incremento es sin embargo limitado en el caso del grupo de hogares de población activa que menos sufre la caída de los ingresos. En este grupo más favorecido de hogares activos, el impacto de los problemas graves de cobertura de las necesidades básicas sólo aumenta de un 3,2% en 2008 a un 3,7% en 2014.

En cambio, el corte es brutal en los hogares de población activa que más sufren la crisis de ingresos, doblándose prácticamente el impacto de las situaciones graves de cobertura de las necesidades básicas. En el grupo con una caída de ingresos de tipo medio o alto, la incidencia de estas problemáticas pasa de 10,3 a 18,6% de la población del grupo; en el que sufre una caída muy alta, la incidencia pasa del 17,7 al 35,5%.

En el conjunto de los hogares de personas activas, el deterioro del periodo 2008-2014 se traduce en un aumento de 1,99 millones de personas afectadas por los problemas graves de cobertura de las necesidades básicas en España.

PUNTO 2:

Como es conocido, el principal impacto de la crisis social del periodo 2008-2014 en España se vincula a una radical caída de la seguridad económica de unos hogares que recurren con frecuencia a ahorros previos para hacer frente a la pérdida de ingresos, tratando así de mantener el consumo habitual en la medida de lo posible. La incidencia de los problemas para abordar gastos imprevistos aumenta de un 29,9% en 2008 a un 42,6% en 2014, con un incremento de 12,7 puntos porcentuales.

El impacto del problema se generaliza en este caso aunque sigue siendo claramente diferente según los grupos. En el caso de los hogares de personas inactivas, la incidencia sube del 36,3 al 39,8% entre 2008 y 2014. Sin embargo, partiendo de niveles más bajos en 2008 (28,9%), la proporción de personas afectadas en hogares de personas activas llega al 43,2% en 2014, con un aumento de 14,3 puntos.

El incremento es de 7,9 puntos (de 15,7 a 23,6%) en el grupo de hogares de población activa que menos sufre la caída de los ingresos, contribuyendo a una tercera parte de los alrededor de 22 puntos porcentuales que aumenta el indicador en los grupos de activos más afectados. En el grupo con una caída de ingresos de tipo medio o alto, la incidencia de estas problemáticas pasa de ser minoritaria en 2008 (39,7%) a afectar a un 61,7% de la población del grupo. En el que sufre una caída muy alta de sus ingresos, la incidencia pasa del 59,1 al 81,2%.

En el conjunto de los hogares de personas activas, el deterioro del periodo 2008-2014 se traduce en un aumento de 5,53 millones de personas afectadas por los problemas relacionados con la insuficiencia de ingresos para poder afrontar posibles gastos extraordinarios.

PUNTO 3:

Entre 2008 y 2004, la proporción de personas en hogares que no pueden acceder a una semana de vacaciones aumenta en España del 36,2% al 46,4%, con una dinámica evolutiva claramente correlacionada con los cambios en los indicadores de seguridad económica. De nuevo, el impacto del problema es claramente superior entre las personas asociadas a hogares de población activa. En el caso de los hogares de personas inactivas, el indicador aumenta de 42,2 a 44,3%; en el de los hogares de población activa, del 35,2 al 46,8% de la población del grupo, superando el nivel correspondiente a la población no activa.

Dentro de los hogares de personas activas, las tendencias son igualmente similares a las que se observan en el indicador de seguridad económica. El deterioro es de 7 puntos en el caso del grupo de hogares de población activa que menos sufre la caída de los ingresos (de 20,3 a 27,3%) por incrementos entre los 17 y 19 puntos porcentuales en los colectivos más precarios. En el grupo con una caída de ingresos de tipo medio o alto, el impacto de estas problemáticas pasa de 49,6 a 66,4% de la población del grupo; en el que sufre una caída muy alta, el impacto pasa del 62,8 al 81,8%.

PUNTO 4:

Es importante señalar, en este apartado, que el impacto social de la crisis no se ha concentrado en exclusiva en la población nacida fuera de España. Como revela el gráfico 6, en los hogares de personas activas, se vincula directamente a hogares de personas nacidas en España un 61,9% del incremento observado en el periodo 2008-2014 en el volumen de población afectadas por problemas graves de cobertura de las necesidades básicas. La proporción es del 82,4% al considerar el incremento asociado a problemas de inseguridad económica para hacer frente a gastos imprevistos.

gráfico6

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2009 y 2015 (renta 2008 y 2014)

La recuperación económica reciente ha permitido reducir el impacto de las problemáticas graves de cobertura de las necesidades básicas del 11,2% de 2014 al 10,4% de 2015. Pero la cifra aún está muy lejos del registro de 2008, un 6,9% que ya resultaba entonces bastante elevado.

A pesar del boom económico, y en parte por las características que adoptó, con una inmigración masiva, las formas más graves de pobreza afectaban entonces a millones de personas, 3,12 en concreto. La cifra actual es de 4,80 millones de personas, un 53,7% más. Esta cifra basta para poner en evidencia el tremendo impacto social de la crisis.

Este impacto, además, está lejos de estar distribuido de forma equilibrada entre los distintos grupos de población. Si la proporción es del 4,2% entre la población residente en hogares de personas inactivas, es del 8,9% en personas en hogares de población activa nacida en España y del 24,3% en hogares con población activa no nacida en España.

A pesar de impacto diferencial en la población extranjera, un 65,8% de los casos graves detectados en 2015 corresponden a hogares de población nacida en España. Es imposible por tanto vincular la crisis sólo a la población extranjera.

PUNTO 5:

El análisis detallado de los grupos más afectados revela la naturaleza real de los problemas graves relacionados con la cobertura de las necesidades básicas que existen en la España actual. Los principales elementos a destacar en 2015 son los siguientes:

  1. Más de un 40% de la población sufre problemas  en la cobertura de las necesidades básicas en el conjunto de hogares con todas sus personas activas paradas y al menos alguna de ellas nacidas fuera de España. En esta situación se encuentran igualmente, sin embargo, las personas vinculadas a los deciles 1 a 3 en hogares de personas activas desempleadas y nacidas en España.
  2. En los deciles 4 y 5 de hogares con todos sus miembros activos desempleados y nacidos en España, la presencia de estas problemáticas llega todavía al 26,9%. Entre el 26,3 y el 28,3% se encuentran igualmente algunos deciles de hogares con población activa parada pero con presencia de al menos alguna persona ocupada. Se trata de los deciles 1 a 6 en hogares de este tipo con alguna persona nacida en el extranjero y de los deciles 1 y 2 de hogares de este tipo con personas activas nacidas en España.
  3. En conjunto, en la población en hogares de personas activas todas ellas desempleadas, pertenecientes a hogares con personas nacidas en el extranjero o a los deciles 1 a 5 de población nacida en España, un 40,6% tiene problemas graves relacionados con la cobertura de las necesidades básicas. En caso de presencia de personas ocupadas y paradas, el grupo equivalente, reducido a los deciles 1 y 2 en el caso de población ocupada y parada en hogares de personas nacidas en España, estas problemáticas sociales graves afectan al 27,1% de la población.
  4. En otros hogares de población activa nacida en España, los niveles aún son muy elevados, en torno al 14,5%. Así ocurre en los deciles 3 a 6 de hogares de población con personas tanto ocupadas como paradas así como en los deciles 6 a 8 de personas activas todas ellas desempleadas.
  5. Entre los hogares de personas no activas, las problemáticas más graves de cobertura de las necesidades básicas no han desaparecido por completo, con un 18,5% de personas afectadas en el decil 1 de este tipo de hogares.
  6. En presencia de todas las personas activas ocupadas, el impacto del indicador cae siempre por debajo del 10% pero es aún del 8,9% en los deciles 1 a 3.

grafico7

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2009 y 2015 (renta 2008 y 2014)

 EL NUEVO PERFIL DEL GRUPO MÁS DESFAVORECIDO

La evolución de los ingresos ha provocado un significativo cambio en la estructura interna de los grupos más desfavorecidos, los que componen los deciles 1 a 3, tal y como puede comprobarse en los gráficos 8 y 9.

 gráfico8

grafico9

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2009 y 2015 (renta 2008 y 2014)

 Las principales líneas de cambio son las siguientes:

  1. En primer lugar, la presencia de personas en hogares de inactivos o inactivas disminuye de forma llamativa en los grupos más desfavorecidos. Entre 2008 y 2014, su peso pasa del 18,5 al 6,1% en el decil 1 y del 22 al 15,7% en los deciles 1 a 3.
  2. En lo relativo a los hogares con personas activas, destaca el papel dominante de aquellos en los que está presente alguna persona ocupada. Las personas que residen en estos hogares componen un 51,1% de la población en la decila 1 y 54,7% de los que componen las decilas 1 a 3. Sin embargo, se reduce su peso en 2014 respecto al 58,4 y el 65,5% de 2008.
  3. Aumenta en cambio de forma llamativa el peso de las personas en hogares con todas sus personas desempleadas. Esto es evidente en el decil 1 donde estas personas pasan de representar un 23% en 2008 a un 42,8% en 2014. En los deciles 1 a 3, el aumento es de 12,5 a 29,6%.
  4. En términos de lugar de nacimiento, finalmente, llama la atención el papel creciente entre los grupos desfavorecidos de las personas en hogares con población activa nacida en España. Este grupo ve aumentar su peso en el decil 1 de 47,7 a 60,1% entre 2008 y 2014. El aumento es del 52,4 al 65,4% en los deciles 1 a 3.

EL PAPEL DE LOS INGRESOS DE LAS PERSONAS NO ACTIVAS EN CIERTAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS

Una de las características del actual modelo socioeconómico español es el notable esfuerzo en la mejora de la posición de la población inactiva, una política que se enfrentará pronto a fuertes límites económicos, sociales y políticos, dado el contexto de rápido aumento de la población con acceso al sistema de pensiones. El peso que suponen los ingresos del colectivo, en relación con los grupos de población activa más joven, menores de 45 años, muestra la fuerte dependencia económica que este colectivo inactivo representa en la economía de algunas comunidades autónomas.

gráfico10.png

Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2015 (2014)

Esta realidad es evidente en aquellas comunidades autónomas en las que el peso económico de los hogares de población inactiva es igual o superior al 80% de los ingresos de los hogares de activos o activas menores de 45 años. En ese grupo se incluye la parte noroccidental envejecida de España, incluyendo a las CCAA de Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León, además de Extremadura. En estas zonas, el bienestar regional es extremadamente dependiente de la dinámica de las pensiones.

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Método de aproximación

Desde un punto de vista metodológico, se han seguido en esta aproximación al estudio de la crisis en España 2008-2014 los siguientes principios:

PRINCIPIO 1:

Como es sabido, la información sobre ingresos en la ECV se aplica a las rentas obtenidas durante el año anterior. Se comparan, en este sentido, los datos de la ECV 2009 y 2015 (teniendo en cuenta la base actualizada hoy de aplicación). Los datos de renta corresponden, de esta forma, a los años 2008 y 2014.

La comparación se realiza en datos corrientes. La razón es evitar las posibles distorsiones que, en este caso, puedan derivarse de la aplicación de una común variación asociada al IPC. En la práctica, existen distintos modelos de variación de precios en función del tipo de consumo. La aplicación del aumento del IPC medio anual observado entre 2008 y 2014 podría, por ello, introducir distorsiones importantes en este caso.

Dos tipos de argumentos avalan esta aproximación. Por una parte, porque una aproximación diferente tendería a dar una imagen más desfavorable de un grupo que, como la población pensionista, en especial su componente dominante de personas mayores, tiene una estructura de gasto en consumo comparativamente menos costosa que otros grupos de población. Por otra parte, porque un contexto de significativo aumento o caída (aunque desigual en términos de compra/alquiler) en el precio de la vivienda, como el vivido antes y después del boom, tiene un impacto diferente por grupos sociales.

La comparación se realiza, además, en términos de ingresos equivalentes per cápita, de acuerdo con la fijación de las unidades de consumo derivadas de la escala de equivalencia OCDE adaptada que utiliza Eurostat. El ingreso por unidad de consumo para cada hogar se asigna a cada miembro del mismo, entendiendo que dicho ingreso es propio a cada persona del hogar.

PRINCIPIO 2:

La definición de los grupos sociales considerados se basa en un análisis de la variación de los ingresos entre 2008 y 2014 por tipos en relación con la actividad y deciles de renta.

a) Los tipos en relación con la actividad se basan en la posición de los miembros de cada hogar en relación con la actividad.

En la dimensión personal, esta relación se analiza en vinculación a las rentas generadas, teniendo por tanto en cuenta la posición existente durante el año en que se generaron esas rentas, en este caso el anterior a la realización de cada operación anual de la ECV. Para determinar la posición dominante, en términos de inactividad, ocupación y paro, se utiliza el tiempo de duración en cada situación durante el año de referencia, siguiendo este itinerario: a) determinación de si predomina el tiempo como ocupado o no ocupado y b), si predomina la no ocupación, determinación del tiempo dominante en términos de paro o inactividad (analizando el tipo dominante pensionista/otro tipo de inactividad económica en este último caso).

En la determinación de hogar, se establece una tipología de mayor o menor vinculación de las personas residentes a la ocupación en el sistema productivo, de acuerdo con la siguiente clasificación:

*  Hogares en los que todas las personas activas están ocupadas.

*  Hogares en los que las personas activas están ocupadas o paradas.

*  Hogares en los que todas las personas activas están desempleadas.

*  Hogares en las que no existen personas activas. Dentro de ellos se distinguen dos situaciones, en función de si predomina la modalidad tipo pensionista (personas jubiladas o incapacitadas) u otras formas de inactividad.

Se ha sugerido que una parte sustancial de la crisis se ha centrado en población de origen inmigrante extranjero. Por esa razón, se ha considerado de forma separada al colectivo, aunque únicamente en relación con aquellos hogares en los que están presentes personas activas. Se distingue, en este caso, entre hogares con o sin presencia de personas ocupadas.

En el caso de este grupo de origen inmigrante, a fin de evitar la distorsión asociada al proceso de nacionalizaciones, se utiliza como variable de referencia el nacimiento fuera de España. Aunque esto lleva a incluir a algunos colectivos españoles de origen, se trata de una distorsión menor.

b) La variable “tipo de hogar en relación con la actividad” (con el factor origen asociado) se analiza, a efectos de definición de grupos sociales para el análisis, en relación con los deciles de renta por cada tipo.

PRINCIPIO 3:

De cara a la comparación de la variación de la renta media, resulta necesario además tener en cuenta tipos cuantitativa y sociológicamente comparables, una cuestión que se ve dificultada por el fuerte incremento del desempleo. De ahí que se haya optado por la comparación en base a la categoría de personas activas/no activas. La principal razón es que la cuantía del desempleo está muy relacionada con el nivel previo de ingresos en caso de experiencia anterior de trabajo.

De acuerdo con el cruce de resultados por relación con la actividad y decil de ingresos, se delimitan los siguientes grupos en función de la mencionada variación (la variación de la renta media entre 2008 y 2014 aparece entre paréntesis):

*  Hogares de personas activas con menor impacto de la caída de ingresos.

Incluye:

  • Hogares de personas activas ESP[1], deciles D5 a D10 (-10,3%).
  • Hogares de personas activas NO ESP, deciles D8 a D10 (-5,6%).

*  Hogares de personas activas con impacto medio o alto de la caída de ingresos.

Incluye:

  • Hogares de personas activas ESP, decil D2 (-23,4%).
  • Hogares de personas activas ESP, deciles D3-4 (-17,3%).
  • Hogares de personas activas NO ESP, decil D3 (-23,6%).
  • Hogares de personas activas NO ESP, deciles D4-7 (-15,6%).

*  Hogares de personas activas con impacto muy alto de la caída de ingresos.

Incluye:

  • Hogares de personas activas ESP, decil D1 (-33,4%).
  • Hogares de personas activas NO ESP, deciles D1-2 (-34,5%).

*  Hogares de personas no activas con mejora del nivel de ingresos.

Incluye:

  • Hogares de personas no activas, decil D1 (+10%).
  • Hogares de personas no activas, deciles D2-5 (+12,3%).
  • Hogares de personas no activas, deciles D6-10 (+6,0%).

PRINCIPIO 4:

Además de esta clasificación, se utiliza otra más amplia para situar la participación de distintos grupos en función de la relación con la actividad del hogar y su pertenencia a determinados deciles de ingresos dentro de cada tipo de relación con la actividad. La clasificación ampliada es la siguiente:

  • Hogares con todas las personas activas ocupadas, Deciles D1 a D3.
  • Hogares con todas las personas activas ocupadas, Deciles D4 a D10.
  • Hogares con personas activas ocupadas y paradas, Deciles D1 a D2.
  • Hogares con personas activas ocupadas y paradas, Deciles D3 a D6.
  • Hogares con personas activas ocupadas y paradas, Deciles D7 a D10.
  • Hogares con todas las personas activas paradas, Deciles D1 a D3.
  • Hogares con todas las personas activas paradas, Deciles D4 a D5.
  • Hogares con todas las personas activas paradas, Deciles D6 a D8.
  • Hogares con todas las personas activas paradas, Deciles D9 a D10.
  • Hogares con todas las personas no activas, Deciles D1 a D2.
  • Hogares con todas las personas no activas, Deciles D3 a D5.
  • Hogares con todas las personas no activas, Deciles D6 a D10.
  • Hogares con personas ocupadas, alguna nacida fuera, Decil D1.
  • Hogares con personas ocupadas, alguna nacida fuera, Deciles D2-3.
  • Hogares con personas ocupadas, alguna nacida fuera, Deciles D4-6.
  • Hogares con personas ocupadas, alguna nacida fuera, Deciles D7-10.
  • Hogares con activas paradas, alguna nacida fuera, Deciles D1-5.
  • Hogares con activas paradas, alguna nacida fuera, Deciles D6-7.
  • Hogares con activas paradas, alguna nacida fuera, Deciles D8-10.

PRINCIPIO 5:

Para medir el impacto social de la crisis, se utilizan tres indicadores de carencia:

a) Un primer indicador recoge el impacto relacionado con problemas de cobertura de las necesidades más básicas, recogiendo problemas graves asociadas al correcto acceso a la alimentación y a la vivienda así como la cobertura de los servicios básicos (problemas de cobertura de las necesidades básicas). La existencia de estos problemas se determina cuando está presente cualquiera de las tres situaciones críticas de carencia siguientes:

–  Dos o más casos de retrasos en el pago de la hipoteca o del alquiler del hogar en los últimos 12 meses.

–  Dos o más casos de retrasos en el pago de las facturas de la electricidad, agua, gas, etc., en los últimos 12 meses.

–  El hogar no puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado (o equivalentes para los vegetarianos) al menos cada dos días.

b) El segundo indicador se centra en la capacidad de los hogares para acceder a un mínimo de seguridad económica para abordar gastos extraordinarios en el medio o largo plazo (problemas de inseguridad económica para abordar gastos imprevistos). Esta problemática se vincula al siguiente indicador:

–  El hogar no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos.

c) El tercer indicador se vincula a carencias que desbordan las formas graves de pobreza o precariedad para medir formas menores pero significativas de pérdida de bienestar (problemas de pérdida de bienestar). Se recurre en este caso al siguiente indicador:

–  El hogar no puede permitirse ir de vacaciones fuera de casa, al menos una semana al año.

De cara a conseguir coherencia en las referencias temporales, los indicadores de carencia material corresponden a las ECV 2008 y 2014 teniendo en cuenta la estructura de renta y grupos sociales definida para el análisis. Debe recordarse que esos indicadores sí se obtienen para el año de aplicación de la ECV.

[1]   La referencia ESP es para personas no nacidas fuera, para distinguirla de NO ESP para personas nacidas fuera de España.

 

Pensiones, envejecimiento, jóvenes, estado de bienestar

Una conversación en twitter un domingo por la tarde.

Luis Sanzo

La clave del problema con las pensiones está aquí. Miren el coste del grupo 65-69 comparado con los grupos mayores.

El problema viene de lo siguiente:

1) Conforme el grupo se desplace a mayores edades, los costes elevados de las pensiones se desplazarán.

2) Las generaciones que lleguen a la jubilación ampliarán la presión por

  • el factor baby boom del pasado siglo (más volumen).
  • más pensionistas (por mayor participación de la mujer)
  • más cuantía de pensión (por mayores cotizaciones).

Éste es un problema a resolver si se quiere mantener el Estado de Bienestar. La solución actual se estrellará pronto con la realidad.

No quedará pronto nada del Fondo de Reserva, eso es seguro. Lo que no está claro es si alguien lo abordará con visión de futuro y con la solidaridad que no se ha sabido tener con los grupos más jóvenes en las crisis pasadas (incluida la actual).

Sería un error si esas generaciones jóvenes responden de manera insolidaria (se tirarán piedras contra sí mismos) pero será la tentación inmediata de quien gana trabajando poco más, o a veces menos, de lo que reciben los pensionistas.

Daniel Capó

¿Hay solución?

Luis Sanzo

Siempre hay soluciones, peores o mejores. La cuestión es buscar la mejor con las condiciones que tenemos, sabiendo que si se hubiera actuado a tiempo, ya desde los 90, esto no habría ocurrido. Pero sólo hay dos vías:
a) dejar que se pudra el tema a la espera de que el “empleo” resuelva el problema (la estrategia hasta ahora)

Manuel Aguilar

Una parte del ajuste se puede hacer por via fiscal, en dos direcciones:

  1. Presión fiscal algo mayor para pensionistas, teniendo en cuenta que la parte contributiva de la pensión es compatible con otras rentas.
  2. Transferir parte de la financiación de las pensiones de cotizaciones a impuestos. Aligerar cotizaciones en algunos tramos y corregir su regresividad, aumentar algunos casos impuestos. Eso debería, ojo, cubrir las partes no contributivas de las pensiones, que podrían aumentar. De hecho la seguridad social contiene mecanismos internos de redistribución (hacia autónomos y empleadas hogar, por ejemplo) no estrictamente contributivos. Se podrían elevar topes de cotización sin un aumento igual de la pensión alta.

 

Luis Sanzo

Estoy de acuerdo pero hay otro aspecto que me preocupa, como bien sabes, y es que el esfuerzo protector se centre casi en exclusiva en los pensionistas, relegando de nuevo al margen protector a la gente joven (en temas rentas mínimas o prestaciones familiares) algo que veo como peligro si la vía fiscal se impone. Por eso pido que haya un pacto de redefinición del sistema de protección que sea intergeneracional y no olvide, como siempre, a los jóvenes. Creo que es el principal reto real para España y depende del debate y acuerdo social y político.

Daniel Capó

¿Qué solución le ves?

Manuel Aguilar

Estoy de acuerdo de nuevo. En mi opinión, el problema es que tenemos una maraña de lógicas y principios no siempre coherentes entre sí en los que hay que poner orden. Pero detrás de «lógicas» y «principios» hay personas y grupos con sus intereses y las relaciones construidas entre sí a lo largo de los años.

La lógica contributiva tiene sus ventajas: incentiva el empleo, legitima la aportación con una compensación proporcional. Pero al mismo tiempo es rígida y hace difcil la equidad. No tolera bien la redistribución: no se creó para eso. De ahí que piense que una mayor «fiscalización» de la protección social en España podría ayudar a lograr avances. Mejor dicho, reduciría los obstáculos para avanzar en una mayor equidad del sistema: hacia jóvenes, hacia mayores mal protegidos.

Además, el sistema contributivo español es disfuncional. Es regresivo en la aportación (que además carga sobre la masa salarial, no sobre los beneficios de las empresas). Es regresivo en las prestaciones, como muestran los datos de la OCDE. Además está lleno de «trampas», como la infracotización de los autónomos que luego se cubre con las cotizaciones del régimen general y los complementos de mínimos, pagados «ilegalmente» con cotizaciones hasta hace muy poco.

Por otra parte, la «limitación» de las pensiones más altas ya se está produciendo con el tope máximo que no se actualiza: la «reforma silenciosa» de la que habla @conderuiz.

Luis Sanzo

Estoy de acuerdo pero creo que el posible error en el que se podría caer es una aproximación sectorial limitada, por ejemplo, a la cuestión de las pensiones. Sería un error. Lo que pediría es es una reflexión global sobre la reforma de la protección social, considerando todas las posibles vías de actuación para resolver los dos grandes problemas sociales que tenemos: a) la viabilidad del sistema de pensiones y b) la precariedad diferencial de los jóvenes.

El punto b) requiere una acción en la línea rentas mínimas (además de otros factores asociados).

Manuel Aguilar

Exactamente. Limitarse a un parche financiero con impuestos a la seguridad social contributiva sería una barbaridad. Cierto que sería la «devolución» de la barbaridad previa de financiar al Estado desde los años 60 con cotizaciones (déficit del INI, red hospitalaria, la propia asistencia sanitaria hasta entrados los 90, prestaciones no contributivas, etc.). Meter los impuestos en el sistema se debe hacer redefiniendo el conjunto del sistema. Pagar con impuestos las pensiones de algunos sería una barbaridad.

Fíjate que el trato de «renta mínima» hoy es diferente para pensionistas y para activos. No me refiero a la parte contributiva, sino a la «asistencial». Los complementos de pensiones son más altos que la renta mínima (excepto Euskadi, claro), hay laxitud de controles sobre otros ingresos o sobre la convivencia con otras personas con ingresos en comparación con las rentas mínimas. Tienen un efecto desincentivador de la cotización para autónomos. Y esa parte no está fundada en el «contrato de seguro» sino en la «solidaridad» via impuestos.

Luis Sanzo

Tienes mucha razón en esa parte del análisis. Es muy ilustrativa.

Manuel Aguilar

Aunque las proyecciones son eso, proyecciones, este gráfico ilustra la diferencia entre envejecimiento y desequilibrio-tsunami.

Ratio entre población de 65+ y de 15-64. A partir de 2015 son proyecciones.

ratioDependencia 65-adultos

Fuente: Eurostat, proyección «main scenario».

Luis Sanzo

Es importante comentar este gráfico porque muestra lo específico de España:

  1. En primer lugar, los países en los que se ha mantenido una fecundidad susceptible de mantener la línea de estabilidad de la población, SWE y FR, se encuentran en una posición favorable de cara a hacer frente al problema del envejecimiento
  2. Dentro de los que han visto una caída notable de la fecundidad, el caso más extremo es el de ESP por dos elementos:
  • a) la sobrepunta que tendremos en los próximos años y
  • b) la fase contraria, completamente depresiva, tras 2055-2060

El punto a) se vincula al efecto del baby boom, ampliado con la inmigración a partir de cierta fecha, junto a la caída muy fuerte de la fecundidad entre finales de los 70 y finales de los 90. El punto b) es básicamente efecto de lo segundo.

Se puede actuar sobre esto, vía migraciones o estabilización de los procesos de reproducción demográfica, pero es ya muy difícil. En los años 80 sí se podría haber hecho algo para acercarnos al modelo farncés o sueco, algo se intentó en el País Vasco pero era muy díficil por combinación de dos factores: el aumento tremendo del precio de la vivienda durante el boom y la precariedad diferencial de los jóvenes, con tasas de paro superiores no sólo a Alemania, también a Italia, no tanto en este último caso por mejor situación económica pero por mecanismos de ajuste tales como las salidas prematuras a la jubilación.

Pensar en unas políticas demográficos que contribuyan a arreglar este desaguisado es parte de la salida al problema del que hablamos. Lo lamentable es que no se haya hablado de esto antes, que incluso se niegue lo crítico de la situación hoy.

Daniel Capó

Creo que hay estudios que también explican que una mejor demografía facilita procesos de adaptación de la economía.

Luis Sanzo

La relación es compleja. Por ejemplo, la buena fecundidad francesa se relaciona con un alto riesgo de pobreza en hogares jóvenes

Daniel Capó

Entiendo. ¿Cabe pensar que intensifica procesos de atomización social?

Luis Sanzo

Es una cuestión paradójica: una política social que da oportunidad de reproducirse a los grupos más débiles lleva a que haya más familias nuevas en posición de riesgo. En España, la posibilidad de formación de esas familias se limita porque los grupos más desfavorecidos carecen de recursos suficientes para independizarse. Es un mecanismo bien conocido de pobreza encubierta, que impide la libertad de emanciparse, pero que al mismo tiempo impide que esa forma de pobreza se manifieste en hogares constituidos. Ese proceso ha ocultado la verdadera dimensión de la pobreza económica en España. Sólo en el País Vasco hay datos estadísticos sobre ello porque lo hemos seguido desde los 80. Esa pobreza era fundamental en los 80-90 y es el origen de la crisis demográfica española del periodo.

Manuel Aguilar

Para que se vea más claro el desequilibrio… Así envejece Suecia

AgeingSE

 

Así envejece Francia

AgeingFR

 

Así envejece Italia

AgeingIT.jpg

 

Y ahora los desequilibrados…

Untitled 2

Un recordatorio: son proyecciones. No dicen con seguridad lo que pasará; hablan de desequilibrios actuales y pasados que se proyectan hacia el futuro. Lo condicionan, no lo determinan.

Luis Sanzo

Pero el condicionamiento demográfico es de los más difíciles de resolver.

El mayor problema que podríamos tener es que el balance salidas hacia la jubilación / entradas a la actividad fuera negativo para el empleo, y puede serlo, porque si tuviéramos un empleo al alza la inmigración sería una vía. Mi hipótesis es que vamos a tener problemas en ese punto en términos de empleo en la próxima década. Y si caen las pensiones, el efecto se acentuará.

La lógica normal de nuestro Estado será hacer frente al problema de las pensiones vía ajuste pero eso podría tener un efecto muy negativo en un país en el que los ingresos de los mayores de 65 años por esa vía es determinante para la economía. La parte de ese grupo es desproporcionada hoy en España. La consecuencia de ese recorte sería deprimir de forma significativa el consumo y, con ello, la economía en este tipo de sociedad envejecida.

Manuel Aguilar

Añade la dimensión territorial. Hay territorios que «viven» de los consumidores pensionistas.

Luis Sanzo

La parte más estable en lo social de España, el Noroeste, a lo que se puede añadir en parte la más estable del Sur (Extremadura).

 

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Inequality and its discontents

Mark Carrigan

Digital Sociologist and Social Media Consultant

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Educació Social, Cultura, Gestió Comunitària, Circ Social, Animació Sociocultural i altres enginys.

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