Mecanismos de seguimiento y evaluación de la política de garantía de ingresos en Euskadi. Periodo inicial: 1988-2003.

Ante la petición de información sobre las acciones de seguimiento y evaluación de las políticas de garantía de ingresos en Euskadi, aporto en el siguiente informe información general sobre las medidas adoptadas en el periodo de lanzamiento y consolidación de estas políticas. Abarca, en lo fundamental, el periodo 1988-2003.

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Mecanismos de seguimiento y evaluación de la política de garantía de ingresos en Euskadi. Periodo inicial: 1988-2003.

LETALIDAD DEL COVID-19 EN EUSKADI, PORTUGAL, ESPAÑA, ITALIA Y ALEMANIA (TOTAL Y BAVIERA)

INFORME COMPLETO CON GRÁFICOS

Letalidad del COVID-19 en Euskadi, Portugal, España, Italia, Alemania (Total y Baviera)

PRINCIPALES RESULTADOS

1. Como muestra el gráfico 7, en los distintos territorios analizados, las menores tasas de letalidad corresponden en todos los casos, tanto en el total de la población infectada como en los distintos grupos de edad, a Portugal. En la posición opuesta se sitúa siempre Italia.

En tasas estandarizadas, de acuerdo con la estructura por edades de la población positiva notificada en COVID-19 en Euskadi, la tasa de letalidad total de Portugal es de un 6,03%, aproximadamente la mitad del 12,09% que corresponde a Italia.

En este contexto, la posición de Euskadi y de Baviera se caracteriza por tasas de letalidad algo más elevadas que la de Portugal, pero relativamente cercanas. Aunque pudiera resultar sorprendente a priori, la tasa es 1,11 puntos porcentuales más baja en Euskadi que en Baviera (7,75% frente a 8,86%). En ambos casos, la letalidad resulta claramente inferior a la media italiana.

2. La letalidad del COVID-19 resulta en general muy baja en personas menores de 40 años, grupo de población que apenas representa en los territorios analizados entre un 0,1 y un 0,5% del total de fallecimientos. El gráfico 1 revela que, en la población infantil o adulta menor de 40 años, la tasa de letalidad resulta muy baja, con cifras que varían entre el 0,01% de Portugal y el 0,26% de Italia (0,21% en Euskadi).

3. La participación del grupo de personas entre 40 y 69 años en las defunciones totales por COVID-19 oscila entre el 9,5% y el 14,9%. En este grupo de edad, el gráfico 2 muestra que la tasa de letalidad de las personas con positivo notificado, resulta comparativamente elevada en Italia, país en el que llega al 4,45%. Resulta en cambio cercana en los otros territorios analizados, con un mínimo del 1,33% en Portugal. Euskadi se acerca a esa cifra, con un 1,49% que queda 0,35 puntos porcentuales por debajo del 1,84% de Baviera.

4. Las personas entre 70 y 79 años suponen entre un 18,9 y un 27,5% de las muertes totales por COVID-19. En este caso, en el gráfico 3 vuelve a observarse la letalidad diferencial de Italia, con un 26,88% de personas con positivo notificado en COVID-19 que acaban falleciendo en este grupo de edad. La diferencia es sustancial respecto al 10,04% de Portugal. Aunque de nuevo más cerca de la letalidad de este país, el impacto de los fallecimientos es bastante superior tanto en Euskadi (13,08%) como, aún más claramente, en Baviera (15,22%).

5. Los fallecimientos por COVID-19 afectan sobre todo a personas mayores de 80 años, grupo que concentra entre un 57,4 y un 70,9% de los fallecimientos, según los distintos territorios. Como puede observarse en el gráfico 4, la letalidad más alta, con un 31,74%, vuelve a corresponder a Italia, pero incluso en Portugal llega a un 19,73%. En este caso, la tasa de Baviera se acerca bastante a la de Italia, con un 28,93%. Euskadi se sitúa algo por debajo, con un 25,57%.

En los distintos territorios analizados, en cualquier caso, el impacto letal de la infección es muy elevado para la población mayor de 80 años afectada, con entre una quinta parte y un tercio de la población infectada que fallece.

6. Aunque con una letalidad superior a la de Portugal, llama por otra parte la atención el menor impacto de los fallecimientos en Euskadi, respecto a Baviera, en las personas infectadas mayores de 40 años (en realidad mayores de 50 años).

Hay que precisar, sin embargo, que Baviera es una de las regiones más afectadas en Alemania. Partiendo de unos grupos por edades algo diferentes, se observa en el gráfico 6 que las tasas de letalidad estandarizadas muestran un impacto menor algo en el conjunto de Alemania, con una tasa general, para el conjunto de la población del 7,48%, algo más baja que el 7,75% de Euskadi.

La cifra general señalada, así como las tasas por edad, resultan en cualquier caso muy similares, apenas algo ligeramente más altas en Euskadi que en Alemania: 2,07 frente a 1,86% entre 50 y 69 años, y 21,28% por 20,83% en las personas mayores de 70 años. Por tanto, la letalidad de la infección por COVID-19 puede considerarse en general muy similar en Euskadi y en Alemania.

7. El gráfico 8 muestra el exceso de fallecimientos en personas con positivo notificado en Euskadi y Baviera respecto a Portugal. El aspecto más relevante es comprobar que el exceso diferencial de fallecimientos en Baviera respecto a Portugal aumenta, al compararlo con Euskadi, conforme desciende la edad. De esta forma, alcanza su nivel máximo, con 26,4 puntos porcentuales más de exceso de fallecimientos en Baviera entre los 40 y 69 años: 38,6% frente a 12,2% en Euskadi. Se trata precisamente del único grupo de edad en el que el exceso de fallecimientos de Euskadi se reduce sustancialmente respecto a Portugal.

En ese grupo amplio de edades, el grupo entre 50 y 59 años resulta peculiar en la medida en que se trata del único caso en el que la tasa de letalidad vasca cae por debajo de la portuguesa: 0,66% frente a 0,80% en Portugal, con un 0,89% en Baviera y un 2,83% en Italia.      

8. La comparación con el caso español, para cifras válidas para mediados de abril, aporta datos igualmente relevantes para considerar el impacto de la letalidad del COVID-19 en Euskadi, en especial en relación con el grupo entre 40 y 69 años. El análisis en el gráfico 9 de la parte relativa a los grupos de edad con menor nivel de fallecimientos en Euskadi, respecto al conjunto de España, muestra que la posición favorable del País Vasco alcanza sus máximos niveles entre los 40 y 59 años: -22,2% menos de fallecimientos entre los 40 y 49 años y -33,4% entre los 50 y 59 años. Se trata en general de la población nacida entre los años 60 y 80 del pasado siglo.

DISCUSIÓN

La información presentada en este documento tiene una dimensión fundamentalmente estadística. Sin embargo, hay tres aspectos que conviene destacar de cara al estudio epidemiológico de la enfermedad:

a) En primer lugar, la alta letalidad diferencial que se observa en Italia a partir de los 40 años.

b) En segundo lugar, y en la posición opuesta, la menor letalidad a todas las edades que se observa en Portugal.

c) Finalmente, los buenos resultados observados en general en Euskadi en la población entre 40 y 69 años, de forma particularmente nítida entre los 50 y 59 años.

Sin perjuicio de la consideración de otros factores, los datos parecen avalar la existencia de una asociación estadística respecto al desarrollo de las campañas de administración de la vacuna BCG contra la tuberculosis. En este sentido, el país más afectado por la letalidad COVID-19, Italia, es el único de los territorios o países considerados en el documento en el que nunca se ha desarrollado una aplicación masiva de la vacunación BCG, en total contraste con la política seguida en Portugal, con un programa nacional de vacunación en vigor desde 1965 y nunca interrumpido desde entonces.

En una situación intermedia, en la parte occidental de Alemania, el programa de vacunación masiva se mantuvo entre 1961 y 1998. En el caso español, esta política se mantuvo entre 1965 y 1981, aunque quedó interrumpida en 1974 en Cataluña. En Euskadi, la vacunación masiva persistió en cambio hasta 2013.

En la misma línea, la mayor convergencia de la letalidad de los distintos territorios en personas mayores de 80 (aunque no total, todavía con Italia mucho más claramente afectada) también sería compatible con la existencia de una asociación con la vacunación BCG. Las generaciones actualmente en edades superiores a los 80 años nunca participaron de estos programas de vacunación masiva.

En el supuesto de que la vacunación BCG haya podido tener cierta relevancia, la cuestión más relevante para Euskadi se centraría en las razones que pudieran explicar, en un contexto de mantenimiento similar de los programas de vacunación BCG desde mediados de los años 60, una cierta convergencia de las tasas de letalidad de Euskadi y Portugal entre los 40 y 69 años, pero al mismo tiempo un mayor impacto de las defunciones en Euskadi entre los 20 y 39 años. Cierto es, sin embargo, que se trata en este último caso de edades de peso limitado en el total de defunciones.

Será por tanto interesante valorar los estudios epidemiológicos que consideren las cuestiones señaladas y otros posibles elementos explicativos para conocer de forma más precisa la dinámica de una epidemia tan atípica como la del COVID-19.

Gráficos relativos a la dinámica de las nuevas hospitalizaciones COVID-19 entre el 17 de abril y el 17 de mayo 2020 por comunidades autónomas

Informe completo y gráficos

Graficos relativos a la dinamica de las nuevas hospitalizaciones Covid-19 a 17 de mayo

PRINCIPALES RESULTADOS

En la semana del 9 al 15 de mayo se observa una clara remisión de las hospitalizaciones, en especial en las zonas más afectadas por la epidemia

Como se observa en el gráfico 1, en la semana del 9 al 15 de mayo, las tasas semanales de nuevas hospitalizaciones resultan cercanas o inferiores a 25-26 casos por millón de habitantes en varias comunidades autónomas. Esto incluye a las ciudades de Ceuta y Melilla y a las comunidades de Canarias, Illes Balears, Murcia, Andalucía, Galicia y Cantabria. Algo por encima, con tasas de 45-46 casos, Aragón y Navarra también se sitúan por debajo de la media española (60 casos por millón de habitantes). En la cifra media de España se sitúa La Rioja.

Por encima de la media, la tasa de hospitalización está entre 85 y 88 casos en Extremadura, Castilla-La Mancha y Euskadi. Las cifras son de 99-102 en Castilla-León y Cataluña. La Región de Madrid alcanza 113 hospitalizaciones por millón de habitantes. El máximo, con 125, corresponde a Asturias, aunque esta posición responde, más que al impacto de la epidemia, a una política pública regional.

Respecto a la semana del 2 al 8 de mayo, el gráfico 2 muestra la notable caída de las tasas de hospitalización en alguna de las zonas más afectadas por la epidemia. La reducción es más intensa que la media española de -33,4 puntos por millón de habitantes, además de en Asturias (-74,5), en las comunidades autónomas de Cataluña (-118,5), La Rioja (-54,1), Castilla y León (-45,4) y Madrid (-38,6). La reducción se sitúa entre -17,9 y -18,9 puntos en otras zonas de impacto medio o alto como Aragón, Castilla-La Mancha y Extremadura. Es de -12,3 puntos en Navarra y de -9,2 en Euskadi.

Dentro de las comunidades menos afectadas, la tendencia es igualmente descendente, con reducciones superiores a -10 puntos en Illes Balears y Galicia. Sólo se observa una estabilización significativa en el caso de Andalucía (+0,6 puntos), aunque afecta a una región con uno de los impactos más bajos de las nuevas hospitalizaciones en España.

Pero se mantienen las diferencias territoriales

El gráfico 3 muestra, en cualquier caso, que las diferencias entre comunidades autónomas se mantienen entre semanas. El gráfico 4 revela, en este sentido, la nítida asociación entre hospitalizaciones en la última semana y el conjunto de hospitalizaciones registradas durante la pandemia.

Los principales matices a la estricta asociación corresponden, por un lado, a las comunidades de Extremadura y Asturias, con un impacto comparativamente mayor de las hospitalizaciones observadas en la última semana. En la posición opuesta, en La Rioja, la tasa de hospitalización de la semana del 9 al 15 de mayo se sitúa en torno a la media española, en contraste con una tasa de hospitalizaciones por millón de habitantes durante la epidemia que sitúa a esta comunidad sólo por debajo de la de la Comunidad de Madrid.

El gráfico 5 muestra, por su parte, la estrecha asociación entre las hospitalizaciones y los fallecimientos ligados al COVID-19.

Las tendencias a largo plazo son positivas para todas las comunidades autónomas

Los gráficos 6.a a 6.d muestran, para cada uno de los días considerados en el estudio, la evolución de las hospitalizaciones registradas en la última semana por millón de habitantes. Los datos, para el periodo del 22 abril al 17 de mayo, se presentan diferenciados por tipos o grupos de comunidades autónomas en función del impacto de la epidemia.

Los gráficos muestran en todos los casos la clara remisión del COVID-19, medido a través del impacto en las hospitalizaciones. En el periodo considerado, las principales caídas se observan en Cataluña, Castilla-León, Euskadi y el área de Aragón, Navarra y La Rioja. Aunque los datos no están completos en el caso de Madrid, la mejora también es claramente perceptible en esta comunidad autónoma.

En los últimos días se observan, no obstante, algunos procesos de estabilización en la línea de caída. El más llamativo es probablemente el que se observa, a partir de los días 13-14 de mayo de 2020 en el área de Aragón, Navarra y La Rioja así como, en alguna menor medida, en Castilla-La Mancha y Castilla-León. A partir del día 15, esta tendencia parece extenderse en parte en Cataluña.

En Euskadi, en cambio, tras un ligero repunte de las hospitalizaciones semanales registradas entre el 14 y el 15 de mayo, se retoma con fuerza la línea de caída el 16 y 17 de mayo.

Gráficos relativos a la dinámica de los nuevos casos de Covid-19 en Euskadi, otras CCAA en España y las distintas regiones de Lombardía entre el 21 de marzo y el 24 de abril de 2020

GRÁFICOS E INFORME COMPLETO

Graficos relativos a la dinamica de los nuevos casos de Covid-19 a 24 de abril

PRINCIPALES RESULTADOS

La epidemia sigue teniendo un impacto claramente diferente por comunidades autónomas

En la semana del 18 al 24 de abril se mantiene la notable división por comunidades autónomas en el impacto de la epidemia del COVID-19.

Como puede comprobarse en el gráfico 1, en la parte más afectada se sitúan seis comunidades autónomas que todavía superan el umbral de 100 nuevos casos de infección semanales por 100.000 habitantes. Se trata, por una parte, de las comunidades del área castellana (Madrid, Castilla y León y Castilla-La Mancha y Castilla, con 125, 120 y 101 nuevos casos por 100.000 habitante), junto con La Rioja y Navarra (111 y 101, respectivamente). En este grupo de comunidades autónomas se incluye igualmente, por otra parte, Cataluña (108 nuevos casos por 100.000 habitantes).

Bastante por debajo, pero todavía por encima de la media española de 62, se sitúan Cantabria y Euskadi (67 y 78 nuevos casos por 100.000 habitantes). Ya por debajo de la media, en esta zona intermedia se sitúa igualmente Aragón, con 48 nuevos casos semanales por 100.000 habitantes. Le siguen Asturias y Galicia (entre 27 y 34 nuevos casos).

En niveles más residuales de extensión de la epidemia, entre 17 y 20 nuevos casos por 100.000 habitantes son detectados en Ceuta, Extremadura, Comunidad Valenciana e Illes Balears. Andalucía se sitúa en 13, con cifras inferiores a 10 nuevos casos por 100.000 habitantes en las comunidades autónomas de Murcia y Canarias, así como en la ciudad autónoma de Melilla.

El gráfico 1 bis revela, en cualquier caso, que se mantiene la estrecha correlación que se observa en la dinámica relativa de los nuevos casos en la semana del 18 al 24 de abril y la que corresponde a los observados en semanas anteriores. Se consolida, de esta forma, la divisoria fundamental que separa a las distintas comunidades autónomas en el impacto relativo de la epidemia. No obstante, una novedad destacada de esta semana es que Cataluña se incorpora al bloque de comunidades autónomas más afectadas, conformado hasta ahora por las comunidades del área castellana (Castilla-La Mancha, Castilla y León y Madrid), La Rioja y Navarra.

La mayoría de las comunidades ve reducirse el nivel de contacto, pero hay excepciones.

Respecto a la semana del 11 al 17 de abril, un aspecto llamativo de la semana del 18 al 24 de abril se relaciona con las significativas diferencias observadas en la dinámica de los nuevos casos por comunidades autónomas. Se puede observar en el gráfico 2 que presenta la variación registrada en los nuevos casos de la semana respecto a los del periodo del 11 al 17 de abril, por 100.000 habitantes.

Entre las comunidades hasta ahora más afectadas por la epidemia, se observa una positiva evolución en la semana del 18 al 24 abril, con una caída superior a -38 puntos por 100.000 habitantes respecto a la incidencia de la semana anterior, en las comunidades autónomas de La Rioja, Castilla y León y Castilla-La Mancha. Este nivel de caída, en comunidades de impacto medio de la epidemia, se observa igualmente en Extremadura (-44,7 puntos de caída en los nuevos casos semanales por 100.000 habitantes).

La evolución observada es relevante en la medida en que supone una clara ruptura respecto a la tendencia alcista de los nuevos casos que caracterizaba a Extremadura, La Rioja y Castilla y León entre el 11 y el 17 de abril. Sólo Castilla-La Mancha prolonga entre el 18 y el 24 de abril un ritmo de caída ya destacado en la semana anterior.

Aunque la reducción semanal de los nuevos casos resulta bastante menor, es también relevante (entre -13,8 y -15,3 puntos de caída por 100.000 habitantes) en Euskadi, Asturias, Aragón y Comunidad Valenciana. Es de -7,1 a -8,4 puntos en Melilla y Murcia, y de -3,5 a -5,5 puntos en Navarra, Galicia y Andalucía. La caída es de -0,9 puntos por 100.000 habitantes, prácticamente en niveles de estabilización, en Canarias, con un aumento ligero en Illes Balears (+2,5 puntos).

La evolución de los nuevos casos es, sin embargo, mucho menos favorable en otras comunidades autónomas. Consecuencia o no de la extensión de las analíticas, los nuevos casos semanales del periodo 18-24 abril, respecto a la semana anterior, equivalen a un incremento de 8,3 puntos por 100.000 habitantes en Ceuta y de 28,2 en Cantabria en la incidencia de la enfermedad. La dinámica más preocupante corresponde a dos comunidades con incidencia elevada de la epidemia, la región de Madrid y Cataluña (+17,0 y +23,2 puntos porcentuales de variación por 100.000 habitantes). Esto supone un cambio llamativo respecto a lo observado entre el 11 y el 17 de julio, periodo en el que los nuevos casos se reducían en -50,6 puntos por 100.000 habitantes en Madrid y en -24,6 en Cataluña.

Los datos revelan, en definitiva, la preocupante dinámica comparada, dentro de las zonas más afectadas, de Madrid y Cataluña, pero también el acercamiento de Cantabria a las posiciones media de impacto de la epidemia.

Los nuevos casos en Madrid y Cataluña superan los que se observan en la provincia de Milán

Los gráficos 4 a 5 permiten comparar, de acuerdo con los mismos indicadores utilizados en apartados anteriores, la posición de las distintas comunidades autónomas del Estado en relación con la dinámica observada en las semanas comparables que se definen para la Lombardía italiana. Aunque muy condicionados por las distintas aproximaciones al registro de casos en residencias, los datos muestran la gran variedad de situaciones territoriales en la dinámica de la epidemia.

Partiendo de semanas comparables, el aspecto más llamativo es comprobar que la dinámica del COVID-19 sitúa de nuevo en la actualidad a Madrid y Cataluña en niveles de impacto claramente superiores a los de la provincia de Milán (125 y 108 nuevos casos semanales por 100.000 habitantes, respectivamente, por 78 en Milán). Las tres zonas comparten, sin embargo, la línea ascendente de los nuevos casos en la última semana considerada en el análisis.

Entre las zonas más afectadas en origen, y con un nivel de desarrollo metropolitano mucho más limitado, la incidencia de los nuevos casos también resulta superior en algunas de las comunidades autónomas españolas. Así, los 111 nuevos casos por 100.000 habitantes de Castilla-La Mancha y de Castilla y León superan los 89 de las provincias más afectadas en origen en la Lombardía (provincias de Bérgamo, Brescia, Cremona y Lodi).

Algo por debajo, con 74 nuevos casos por 100.000 habitantes, se sitúa el grupo de comunidades en torno al eje vasco-navarro (Cantabria, Euskadi, Navarra, La Rioja y Aragón). Resulta llamativo, sin embargo, que esta zona, comparativamente muy afectada en origen, se sitúe actualmente en niveles cercanos a los del Resto de Lombardía, mucho menos afectada por el COVID-19 en las primeras semanas de la epidemia.

Con apenas 17 nuevos casos semanales por 100.000 habitantes, el Resto de España queda muy lejos de las demás zonas consideradas en el análisis.

Los datos del gráfico 5 muestran dos aspectos muy relevantes. Destaca, por una parte, la ya comentada línea alcista de los nuevos casos en Milán, Madrid y Cataluña (entre los 5,3 puntos porcentuales por 100.000 habitantes de la capital lombarda y los 23,2 de la comunidad catalana respecto a la semana anterior).

Pero resulta igualmente relevante, por otra parte, la mejor evolución de los nuevos casos en algunas zonas de alta afectación de la epidemia en España. Así, la variación intersemanal de los nuevos casos es de -40,7 puntos por 100.000 habitantes en Castilla-La Mancha y Castilla y León, y de -20,4 en las comunidades en torno al eje vasco-navarro. Son caídas más significativas en la última semana que la observada en el periodo de referencia comparable en las provincias lombardas de Bérgamo, Brescia, Cremona y Lodi (-7,2 puntos porcentuales por 100.000 habitantes).

Algunos riesgos ante el desconfinamiento

En los gráficos 6 a 8 se presenta la evolución en cada día de la semana de la media diaria de nuevos casos correspondientes a los siete días inmediatamente anteriores, tomando como base 100 el dato correspondiente al día inicial de comparación (21 de marzo en la Lombardía y 28 de marzo en el caso español). Se trata probablemente del mejor indicador para reflejar la dinámica real de la epidemia (a pesar de las dudas sobre la fiabilidad del registro actual de casos y las implicaciones de las variaciones significativas en las analíticas realizadas en los últimos días).

Los datos muestran que, entre el 18 y el 24 de abril, se mantiene la línea descendente de los nuevos casos en prácticamente todas las comunidades o grupos de comunidades autónomas. La mejor evolución corresponde al Resto de España, con apenas un 35% de nuevos casos semanales acumulados a 24 de abril en comparación con los 100 casos comparables que se observaban el 28 de marzo. La proporción se sitúa en el 50% en las comunidades situadas en la vecindad del eje vasco-navarro, mostrando también por tanto una dinámica generalmente favorable. Aunque la proporción es de un 77% en Castilla y León y Castilla-La Mancha, desde el 18 de abril (día en el que la media diaria de nuevos casos semanales superaba todavía a la registrada el 28 de marzo), también en este grupo de regiones castellanas se consolida una línea claramente descendente en el indicador.

La evolución reciente es mucho más problemática en Madrid y Cataluña. En la región-capital española, el 18 de abril la media diaria de nuevos casos semanales había caído a un 56% respecto a la cifra del 28 de marzo. A partir de entonces repunta para mantenerse en torno a un 66-68% a partir del 19 de abril.

En Cataluña, por su parte, el 16 de abril la proporción consideraba se reducía hasta un 63% de la correspondiente al 28 de marzo. Pero, a partir de entonces, se observa un significativo repunte que lleva el indicador al 82% el 24 de abril. El origen de este repunte debería ser analizado en detalle con el fin de valorar el impacto potencial de diferencias de criterio en torno a la realización de analíticas o la consideración de nuevos positivos en centros residenciales.

En cualquier caso, la reciente dinámica de Madrid y de Cataluña no es por completo atípica, tal y como revela la evolución comparada de algunas de las provincias lombardas. En la semana del 11 al 17 de abril, comparable a la del 18 al 24 de abril en España, se estabiliza de hecho la línea de caída de los nuevos casos en la provincia de Milán, así como en el resto de la Lombardía, con cifras de impacto de los nuevos casos que resultan en realidad cercanas a las de la fase de expansión inicial de la epidemia.

Si se considera lo observado en esas zonas de la Lombardía entre el 18 y el 24 de abril como indicador de lo que podría ocurrir en la próxima semana en áreas como la región de Madrid o Cataluña, se detecta sin duda una mejora en el volumen de nuevos casos en la región italiana. No obstante, dos aspectos problemáticos deben mencionarse. El primero es que entre el 22 y el 24 de abril se detecta en Milán y en el resto de la Lombardía una línea de cierto repunte de casos; el segundo muestra por su parte que, a fecha de 24 de abril, la media diaria de nuevos casos semanales aún se situaba en esas provincias lombardas entre un 85 y un 93% de lo registrado el 21 de marzo.

Aunque la evolución reciente es mucho más favorable en las provincias de Bérgamo, Brescia, Cremona y Lodi, con una media diaria de casos semanales el 21 de abril que se sitúa en un 28% de la cifra observada el 21 de marzo, también se detecta en esas provincias una ligera línea de recuperación alcista de los casos. De esta forma, el indicador repunta ligeramente hasta el 30% el 24 de abril. Entre el 18 y 24 de abril, Euskadi vive en parte un fenómeno similar, aunque en el caso vasco tiene un impacto relevante la extensión de las pruebas analíticas.

El proceso de desconfinamiento que se vivirá en las próximas semanas, necesario sin duda para prevenir la quiebra económica que supondría mantener el confinamiento de forma prolongada, se enfrentará por tanto a un alto nivel de incertidumbre. Es la que se deriva de una recuperación progresiva de la actividad normal en un contexto en el que la epidemia no estará por completo controlada.

Gráficos relativos a la dinámica de los nuevos casos de Covid-19 en Euskadi, otras CCAA en España y las distintas regiones de Lombardía entre el 21 de marzo y el 17 de abril de 2020

GRÁFICOS E INFORME COMPLETO

Graficos relativos a la dinamica de los nuevos casos de Covid-19 a 24 de abril

PRINCIPALES RESULTADOS

La epidemia sigue teniendo un impacto claramente diferente por comunidades autónomas

En la semana del 18 al 24 de abril se mantiene la notable división por comunidades autónomas en el impacto de la epidemia del COVID-19.

Como puede comprobarse en el gráfico 1, en la parte más afectada se sitúan seis comunidades autónomas que todavía superan el umbral de 100 nuevos casos de infección semanales por 100.000 habitantes. Se trata, por una parte, de las comunidades del área castellana (Madrid, Castilla y León y Castilla-La Mancha y Castilla, con 125, 120 y 101 nuevos casos por 100.000 habitante), junto con La Rioja y Navarra (111 y 101, respectivamente). En este grupo de comunidades autónomas se incluye igualmente, por otra parte, Cataluña (108 nuevos casos por 100.000 habitantes).

Bastante por debajo, pero todavía por encima de la media española de 62, se sitúan Cantabria y Euskadi (67 y 78 nuevos casos por 100.000 habitantes). Ya por debajo de la media, en esta zona intermedia se sitúa igualmente Aragón, con 48 nuevos casos semanales por 100.000 habitantes. Le siguen Asturias y Galicia (entre 27 y 34 nuevos casos).

En niveles más residuales de extensión de la epidemia, entre 17 y 20 nuevos casos por 100.000 habitantes son detectados en Ceuta, Extremadura, Comunidad Valenciana e Illes Balears. Andalucía se sitúa en 13, con cifras inferiores a 10 nuevos casos por 100.000 habitantes en las comunidades autónomas de Murcia y Canarias, así como en la ciudad autónoma de Melilla.

El gráfico 1 bis revela, en cualquier caso, que se mantiene la estrecha correlación que se observa en la dinámica relativa de los nuevos casos en la semana del 18 al 24 de abril y la que corresponde a los observados en semanas anteriores. Se consolida, de esta forma, la divisoria fundamental que separa a las distintas comunidades autónomas en el impacto relativo de la epidemia. No obstante, una novedad destacada de esta semana es que Cataluña se incorpora al bloque de comunidades autónomas más afectadas, conformado hasta ahora por las comunidades del área castellana (Castilla-La Mancha, Castilla y León y Madrid), La Rioja y Navarra.

La mayoría de las comunidades ve reducirse el nivel de contacto, pero hay excepciones.

Respecto a la semana del 11 al 17 de abril, un aspecto llamativo de la semana del 18 al 24 de abril se relaciona con las significativas diferencias observadas en la dinámica de los nuevos casos por comunidades autónomas. Se puede observar en el gráfico 2 que presenta la variación registrada en los nuevos casos de la semana respecto a los del periodo del 11 al 17 de abril, por 100.000 habitantes.

Entre las comunidades hasta ahora más afectadas por la epidemia, se observa una positiva evolución en la semana del 18 al 24 abril, con una caída superior a -38 puntos por 100.000 habitantes respecto a la incidencia de la semana anterior, en las comunidades autónomas de La Rioja, Castilla y León y Castilla-La Mancha. Este nivel de caída, en comunidades de impacto medio de la epidemia, se observa igualmente en Extremadura (-44,7 puntos de caída en los nuevos casos semanales por 100.000 habitantes).

La evolución observada es relevante en la medida en que supone una clara ruptura respecto a la tendencia alcista de los nuevos casos que caracterizaba a Extremadura, La Rioja y Castilla y León entre el 11 y el 17 de abril. Sólo Castilla-La Mancha prolonga entre el 18 y el 24 de abril un ritmo de caída ya destacado en la semana anterior.

Aunque la reducción semanal de los nuevos casos resulta bastante menor, es también relevante (entre -13,8 y -15,3 puntos de caída por 100.000 habitantes) en Euskadi, Asturias, Aragón y Comunidad Valenciana. Es de -7,1 a -8,4 puntos en Melilla y Murcia, y de -3,5 a -5,5 puntos en Navarra, Galicia y Andalucía. La caída es de -0,9 puntos por 100.000 habitantes, prácticamente en niveles de estabilización, en Canarias, con un aumento ligero en Illes Balears (+2,5 puntos).

La evolución de los nuevos casos es, sin embargo, mucho menos favorable en otras comunidades autónomas. Consecuencia o no de la extensión de las analíticas, los nuevos casos semanales del periodo 18-24 abril, respecto a la semana anterior, equivalen a un incremento de 8,3 puntos por 100.000 habitantes en Ceuta y de 28,2 en Cantabria en la incidencia de la enfermedad. La dinámica más preocupante corresponde a dos comunidades con incidencia elevada de la epidemia, la región de Madrid y Cataluña (+17,0 y +23,2 puntos porcentuales de variación por 100.000 habitantes). Esto supone un cambio llamativo respecto a lo observado entre el 11 y el 17 de julio, periodo en el que los nuevos casos se reducían en -50,6 puntos por 100.000 habitantes en Madrid y en -24,6 en Cataluña.

Los datos revelan, en definitiva, la preocupante dinámica comparada, dentro de las zonas más afectadas, de Madrid y Cataluña, pero también el acercamiento de Cantabria a las posiciones media de impacto de la epidemia.

Los nuevos casos en Madrid y Cataluña superan los que se observan en la provincia de Milán

Los gráficos 4 a 5 permiten comparar, de acuerdo con los mismos indicadores utilizados en apartados anteriores, la posición de las distintas comunidades autónomas del Estado en relación con la dinámica observada en las semanas comparables que se definen para la Lombardía italiana. Aunque muy condicionados por las distintas aproximaciones al registro de casos en residencias, los datos muestran la gran variedad de situaciones territoriales en la dinámica de la epidemia.

Partiendo de semanas comparables, el aspecto más llamativo es comprobar que la dinámica del COVID-19 sitúa de nuevo en la actualidad a Madrid y Cataluña en niveles de impacto claramente superiores a los de la provincia de Milán (125 y 108 nuevos casos semanales por 100.000 habitantes, respectivamente, por 78 en Milán). Las tres zonas comparten, sin embargo, la línea ascendente de los nuevos casos en la última semana considerada en el análisis.

Entre las zonas más afectadas en origen, y con un nivel de desarrollo metropolitano mucho más limitado, la incidencia de los nuevos casos también resulta superior en algunas de las comunidades autónomas españolas. Así, los 111 nuevos casos por 100.000 habitantes de Castilla-La Mancha y de Castilla y León superan los 89 de las provincias más afectadas en origen en la Lombardía (provincias de Bérgamo, Brescia, Cremona y Lodi).

Algo por debajo, con 74 nuevos casos por 100.000 habitantes, se sitúa el grupo de comunidades en torno al eje vasco-navarro (Cantabria, Euskadi, Navarra, La Rioja y Aragón). Resulta llamativo, sin embargo, que esta zona, comparativamente muy afectada en origen, se sitúe actualmente en niveles cercanos a los del Resto de Lombardía, mucho menos afectada por el COVID-19 en las primeras semanas de la epidemia.

Con apenas 17 nuevos casos semanales por 100.000 habitantes, el Resto de España queda muy lejos de las demás zonas consideradas en el análisis.

Los datos del gráfico 5 muestran dos aspectos muy relevantes. Destaca, por una parte, la ya comentada línea alcista de los nuevos casos en Milán, Madrid y Cataluña (entre los 5,3 puntos porcentuales por 100.000 habitantes de la capital lombarda y los 23,2 de la comunidad catalana respecto a la semana anterior).

Pero resulta igualmente relevante, por otra parte, la mejor evolución de los nuevos casos en algunas zonas de alta afectación de la epidemia en España. Así, la variación intersemanal de los nuevos casos es de -40,7 puntos por 100.000 habitantes en Castilla-La Mancha y Castilla y León, y de -20,4 en las comunidades en torno al eje vasco-navarro. Son caídas más significativas en la última semana que la observada en el periodo de referencia comparable en las provincias lombardas de Bérgamo, Brescia, Cremona y Lodi (-7,2 puntos porcentuales por 100.000 habitantes).

Algunos riesgos ante el desconfinamiento

En los gráficos 6 a 8 se presenta la evolución en cada día de la semana de la media diaria de nuevos casos correspondientes a los siete días inmediatamente anteriores, tomando como base 100 el dato correspondiente al día inicial de comparación (21 de marzo en la Lombardía y 28 de marzo en el caso español). Se trata probablemente del mejor indicador para reflejar la dinámica real de la epidemia (a pesar de las dudas sobre la fiabilidad del registro actual de casos y las implicaciones de las variaciones significativas en las analíticas realizadas en los últimos días).

Los datos muestran que, entre el 18 y el 24 de abril, se mantiene la línea descendente de los nuevos casos en prácticamente todas las comunidades o grupos de comunidades autónomas. La mejor evolución corresponde al Resto de España, con apenas un 35% de nuevos casos semanales acumulados a 24 de abril en comparación con los 100 casos comparables que se observaban el 28 de marzo. La proporción se sitúa en el 50% en las comunidades situadas en la vecindad del eje vasco-navarro, mostrando también por tanto una dinámica generalmente favorable. Aunque la proporción es de un 77% en Castilla y León y Castilla-La Mancha, desde el 18 de abril (día en el que la media diaria de nuevos casos semanales superaba todavía a la registrada el 28 de marzo), también en este grupo de regiones castellanas se consolida una línea claramente descendente en el indicador.

La evolución reciente es mucho más problemática en Madrid y Cataluña. En la región-capital española, el 18 de abril la media diaria de nuevos casos semanales había caído a un 56% respecto a la cifra del 28 de marzo. A partir de entonces repunta para mantenerse en torno a un 66-68% a partir del 19 de abril.

En Cataluña, por su parte, el 16 de abril la proporción consideraba se reducía hasta un 63% de la correspondiente al 28 de marzo. Pero, a partir de entonces, se observa un significativo repunte que lleva el indicador al 82% el 24 de abril. El origen de este repunte debería ser analizado en detalle con el fin de valorar el impacto potencial de diferencias de criterio en torno a la realización de analíticas o la consideración de nuevos positivos en centros residenciales.

En cualquier caso, la reciente dinámica de Madrid y de Cataluña no es por completo atípica, tal y como revela la evolución comparada de algunas de las provincias lombardas. En la semana del 11 al 17 de abril, comparable a la del 18 al 24 de abril en España, se estabiliza de hecho la línea de caída de los nuevos casos en la provincia de Milán, así como en el resto de la Lombardía, con cifras de impacto de los nuevos casos que resultan en realidad cercanas a las de la fase de expansión inicial de la epidemia.

Si se considera lo observado en esas zonas de la Lombardía entre el 18 y el 24 de abril como indicador de lo que podría ocurrir en la próxima semana en áreas como la región de Madrid o Cataluña, se detecta sin duda una mejora en el volumen de nuevos casos en la región italiana. No obstante, dos aspectos problemáticos deben mencionarse. El primero es que entre el 22 y el 24 de abril se detecta en Milán y en el resto de la Lombardía una línea de cierto repunte de casos; el segundo muestra por su parte que, a fecha de 24 de abril, la media diaria de nuevos casos semanales aún se situaba en esas provincias lombardas entre un 85 y un 93% de lo registrado el 21 de marzo.

Aunque la evolución reciente es mucho más favorable en las provincias de Bérgamo, Brescia, Cremona y Lodi, con una media diaria de casos semanales el 21 de abril que se sitúa en un 28% de la cifra observada el 21 de marzo, también se detecta en esas provincias una ligera línea de recuperación alcista de los casos. De esta forma, el indicador repunta ligeramente hasta el 30% el 24 de abril. Entre el 18 y 24 de abril, Euskadi vive en parte un fenómeno similar, aunque en el caso vasco tiene un impacto relevante la extensión de las pruebas analíticas.

El proceso de desconfinamiento que se vivirá en las próximas semanas, necesario sin duda para prevenir la quiebra económica que supondría mantener el confinamiento de forma prolongada, se enfrentará por tanto a un alto nivel de incertidumbre. Es la que se deriva de una recuperación progresiva de la actividad normal en un contexto en el que la epidemia no estará por completo controlada.

Algunos datos sobre la dinámica comparada de la mortalidad por COVID-19 en residencias (Álava, Castilla y León, Lombardía y el Alto Rin francés)

INFORME GENERAL Y GRÁFICOS

Datos comparados sobre el impacto del COVID-19 en residencias de personas mayores

PRINCIPALES RESULTADOS

1. El decisivo impacto de los fallecimientos en centros de mayores en las zonas de mayor difusión de la epidemia

1.1. Un peso muy destacado, en muchos casos mayoritario, en el total de fallecimientos.

Uno de los aspectos más significativos de la epidemia de COVID-19 es su decisivo impacto en las residencias de personas mayores. El gráfico 1 muestra a tales efectos, la proporción de personas fallecidas en centros residenciales en el total de fallecimientos observados en las zonas analizadas y asociados a la infección.

Los datos disponibles revelan que la proporción mínima observada corresponde a la Lombardía, con un 34,8%, un porcentaje que asocia sin embargo a una fase relativamente temprana de la epidemia (básicamente en torno al 31 de marzo).

A 9 de abril, la menciona proporción se sitúa en Álava en un 45,1%. Teniendo en cuenta tanto los casos notificados como los asociados a síntomas propios del COVID-19 en residencias, llega ya a un 58,1% en Castilla y León. El porcentaje considerado alcanza incluso niveles del 73,4% en el departamento francés del Alto Rin.

Estos porcentajes elevados no sólo caracterizan a regiones muy afectadas por la epidemia, sino que pueden encontrarse también en zonas menos afectadas por el COVID-19. Así, en el caso de Gipuzkoa, se constata que un 70% de las muertes causadas por la infección corresponde, a 11 de abril, a personas usuarias de residencias para personas mayores.

El gráfico 2 muestra otro rasgo esencial de la dinámica relacionada con la pandemia del COVID-19. No se trata sólo de que el peso de los fallecimientos en residencias sea decisivo, sino que su peso en el total de muertes tiende a aumentar conforme avanza la extensión de la enfermedad. En el caso de Álava, por ejemplo, la proporción de fallecimientos en residencias se situaba en el 28,2-30,9% entre el 25 y el 27 de marzo, en el 33,0-36,6% en el periodo del 28 de marzo al 2 de abril y entre el 38,6 y el 39,1% el 3 y 4 de abril. A partir de esa fecha se supera el umbral del 40% para llegar a máximos del 44,8 al 45,1% entre el 7 y el 9 de abril.

La evolución alcista es aún más llamativa en el caso de Francia, uno de los pocos países que registra adecuadamente la evolución de las muertes en residencia. En este caso, tal y como puede observarse en el mismo gráfico 2, la proporción que corresponde a personas en residencias en el total de fallecimientos pasa de un 18,1% el día 2 de abril a un 30,6% el 4 de abril. Entre el 9 y el 11 de abril, la mencionada proporción alcanza cifras de 42,3 a 44,7%.

1.2. Un impacto decisivo en la mortalidad de las personas residentes y, por extensión, de las personas mayores

El gráfico 3 recoge la proporción de personas fallecidas por COVID-19, o con síntomas asociados, en los centros residencias para personas mayores de las distintas zonas analizadas, calculadas por 1.000 personas residentes.

Con 34,6 fallecimientos por 1.000 personas residentes en centros de mayores, la proporción más baja corresponde a Álava. La misma cifra puede observarse en el caso de Castilla y León, aunque en este caso corresponde al conjunto de residencias tanto de mayores como de personas con discapacidad. Dado que en este último grupo de población los fallecimientos tienden a ser reducidos, el indicador real para centros de mayores resultaría por tanto superior al alavés.

La cifra considerada resulta, en cualquier caso, mucho más elevada en las demás zonas analizadas. Llega a situarse en 47,5 fallecimientos por 1.000 personas residentes en el Alto Rin y en 68,0 en Lombardía.

El impacto de los fallecimientos en residencias, asociados al COVID-19 o a síndromes equivalentes, resulta especialmente alto en las residencias asistidas italianas y se extiende incluso a zonas de menor riesgo epidémico. Así, el 30,2 por mil de las regiones italianas de impacto medio se acerca a las muy afectadas por la epidemia en el caso español y vasco. Se sitúa apenas algo por debajo del 34,6 por mil de Álava.

No obstante, si se comparan (tal y como hace el gráfico 4) los datos de mortalidad con la población de máxima concentración de los fallecimientos, la mayor de 75 años, el impacto en Lombardía resulta comparativamente algo menor y se reduce a 3,3 por mil personas mayores de 75 años. La razón es una menor tasa de residencialización, al menos en el tipo de residencias asistidas consideradas en el estudio del ISS italiano que sirve de fuente de información. El estudio del ISS se centra, en este sentido, en las residencias de mayores con alta presencia de personas discapacitadas o con diversos tipos de demencia senil.

En todo caso, el menor impacto relativo vuelve a afectar a Álava, con 3 muertes por mil personas mayores de 75 años. Las cifras son muy superiores en Castilla y León (4,7) y en el departamento francés del Alto Rin (5,5). Aunque no se ha podido disponer de información suficientemente acreditada por las instituciones autonómicas competentes,  estos niveles resultarían aún mayores en las comunidades más afectadas por las muertes en residencias en España, la región de Madrid y la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.

1.3. Un alto nivel de letalidad entre las personas afectadas en residencias.

Un aspecto decisivo que debe resaltarse en este documento es la alta letalidad del COVID-19 entre las personas contagiadas en residencias. El gráfico 5 recoge, a este respecto, el porcentaje de personas fallecidas por COVID-19 (o con síntomas asociados) respecto al total de casos notificados o sospechosos en los centros residenciales para mayores. Las cifras oscilan en este caso entre el 17,9% observado en el Alto Rin y el 25,5% de Castilla y León. Álava se sitúa en este indicador en un nivel intermedio, con un 22%.

Los datos muestran que, para las personas infectadas, se trata de cifras de letalidad extremadamente altas que, de mantenerse durante un periodo largo en el tiempo, pueden tener graves consecuencias en términos de sobremortalidad.

2. Una evidente sobremortalidad asociada al COVID-19: el caso de Lombardía.

Una de las cuestiones fundamentales a analizar en el futuro será el impacto de esta sobremortalidad asociada al COVID-19 en el sector residencial para personas mayores. Los datos que se ofrecen en el gráfico 6 para las distintas regiones italianas permiten sin embargo una primera aproximación de interés. De esta forma, si se detrae de la mortalidad general por todas las causas la media italiana general de fallecimientos no relacionados con el coronavirus (5,4%, con una variación razonable entre zonas del 4,4 al 6,7%), puede obtenerse una primera aproximación general al exceso de fallecimientos atribuible al COVID-19.

En el caso de las personas en residencia en Lombardía, la sobremortalidad mencionada puede asociarse a un volumen de casos equivalentes al 8,3% de la población residente en los centros. Teniendo en cuenta que el periodo de tiempo considerado en el estudio del ISS italiano corresponde a un máximo de dos meses, se trata por tanto de una sobremortalidad realmente extraordinaria. En el resto de grupos de regiones italianas, el impacto de esta sobremortalidad se sitúa entre un 0,6% en las zonas menos afectadas y un 2,0% en las zonas de impacto moderado de la epidemia.

De cara a valorar la relevancia de esta sobremortalidad, es preciso tener en cuenta que, como también ocurre en otras de las regiones analizadas, en particular en el caso de Álava, la epidemia se desarrolla en un contexto en el que no todas las residencias se ven afectadas. Lo que implica que, en los centros afectados, la sobremortalidad supere en realidad las cifras señaladas. En el caso de la Lombardía, por ejemplo, en un 23% de los centros se detecta una tasa de mortalidad superior al 10% como consecuencia del impacto (real o probable) del COVID-19.

Los datos más generales de mortalidad, por ejemplo el 5,4% mencionado de muertes no COVID-19, indica sin embargo un hecho generalmente poco valorado en el análisis de la situación de las residencias. En especial en los centros de atención a personas con alto nivel de dependencia o enfermedades graves asociadas, el nivel de mortalidad estructural ya resulta elevado, incluso en ausencia de impacto de una situación epidémica como la del coronavirus actual. En el caso italiano, se situaría ente un 25 y un 40% de la población que pasa por las residencias asistidas a lo largo de un año. Aunque no es objetivo de este pequeño informe profundizar en esta cuestión, en el sistema general de residencias que conocemos en España y en Euskadi, este intervalo tenderá a situarse entre el 15 y el 30%.

Lo que se pretende señalar con lo anterior es que, incluso sin coronavirus, un rasgo esencial de las residencias de mayores es la alta mortalidad y su fuerte contribución, también en tiempos normales, a los fallecimientos que se observan entre personas mayores. Por esa razón, convendría reflexionar en el futuro no sólo sobre los procesos a desarrollar para minimizar la mortalidad en tiempos de emergencia, o al menos para minimizar el dolor asociado a estos fallecimientos, también en tiempos más estables y normales.

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En conjunto, los datos presentados muestran el enorme impacto del COVID-19 en las residencias de aquellas regiones en las que la extensión de la transmisión comunitaria ha conseguido romper las barreras preventivas establecidas.  La información disponible revela que, en esas circunstancias, la incidencia de la mortalidad asociada alcanza niveles muy elevados. Esto es cierto en Euskadi (Álava) y en otras comunidades autónomas del Estado (Castilla y León, y aún más claramente en Madrid o Castilla-La Mancha), pero también los en zonas de alto desarrollo económico y social de Francia o Italia. Los datos del departamento del Alto Rin (zona de Mulhouse/Colmar) o de la Lombardía, en general con indicadores más duros que los observados en Álava, lo muestran de forma palpable.

Gráficos relativos a la dinámica de los nuevos casos de Covid-19 en Euskadi, otras CCAA en España y las distintas regiones de Lombardía entre el 21 de marzo y el 10 de abril de 2020

INFORME COMPLETO Y GRÁFICOS

Gráficos relativos a la dinámica de los nuevos casos de Covid-19 a 10 de abril 

PRINCIPALES RESULTADOS

Un impacto descendente de los nuevos casos, pero con diferencias similares por comunidades autónomas a las observadas en las semanas previas en lo relativo al impacto comparado de la epidemia

Dentro de la línea claramente descendente de los nuevos casos, los gráficos 1 y 1 bis muestran la estrecha correlación que se observa en la dinámica de los nuevos casos entre la semana de 28 de marzo al 3 de abril y la semana del 4 al 10 de abril. De esta forma, se reproduce en la última semana la gran diversidad que caracteriza, en España, en el impacto relativo de la epidemia.

En la zona más afectada vuelven a situarse las comunidades autónomas de La Rioja, Castilla-La Mancha y Madrid, con un impacto superior a los 150 nuevos casos semanales por 100.000 habitantes (271, 223 y 158, respectivamente). También por encima de la media española se sitúan Navarra (140), Castilla y León (134), Cataluña (110) y Euskadi (104).

La comunidad autónoma de Aragón es el único territorio que entre el 28 y el 3 de abril superaba la media española y que consigue caer por debajo de ella, con 71 nuevos casos semanales por 100.000 habitantes, en la semana del 4 al 10 de abril. Con 58 y 64 nuevos casos por 100.000 habitantes, Cantabria y Galicia se sitúan cerca de la media española (83 casos), pero ya por debajo de la misma.

Con un impacto siempre inferior a los 50 nuevos casos por 100.000 habitantes, el COVID-19 tiene menor incidencia relativa en otras zonas costeras, como Murcia, Andalucía, Comunidad Valenciana y Asturias; Ceuta y Melilla; y las islas Baleares y Canarias. Extremadura es la única región interior que participa de esta posición comparativamente favorable en el impacto relativo de los nuevos casos.

La caída de los nuevos casos es mucho más llamativa en las comunidades autónomas más afectadas por la epidemia (aunque con la excepción de Castilla-La Mancha y, en menor medida, Castilla y León y Cataluña)

En comparación con la semana del 28 de marzo al 3 de abril, la del 4 al 10 de abril muestra en España una muy significativa caída de los nuevos casos. Estos se reducen en -30,4%.

Las comunidades autónomas más afectadas por la epidemia son en general las que más claramente ven caer los nuevos casos de COVID-19 en la semana del 4 al 10 de abril. Aunque esta disminución debe ser contrastada en los próximos días, en especial cuando se mida el impacto de los nuevos casos en residencias, la mayor caída (-65,1%) corresponde a la región de Madrid. El descenso es cercano a -43% en el área de Euskadi, Navarra y la Rioja, al igual que en Galicia, una zona comparativamente menos afectada. En Aragón, otra de las zonas de mayor impacto relativo comparado, la reducción de los nuevos casos semanales es de -46%.

En todas las comunidades autónomas señaladas, la caída de los nuevos casos es muy superior a la media española. Pero no todas las zonas más afectadas por la epidemia participan de este rasgo evolutivo positivo. Así, en las comunidades de Cataluña y Castilla y León la reducción de los nuevos casos es menor a la que se observa en el conjunto español (-28,3% y -21,5%, respectivamente). El caso más problemático es el de Castilla-La Mancha, región en la que los nuevos casos del 4 al 10 de abril sólo caen en un -2,4%.

En el contexto de las comunidades autónomas comparativamente menos afectadas por la epidemia, la reducción de los casos se sitúa entre -11 y -23% en Canarias, Murcia, Andalucía, Extremadura, Illes Balears y Asturias. Es algo mayor en Comunidad Valenciana (-27,7%) y Cantabria (-29,7%).

La situación comparada con la Lombardía: la difícil posición del área central española (Madrid, Castilla-León y Castilla-La Mancha) y el mayor acercamiento de otras zonas de riesgo elevado, incluida Euskadi, al impacto observado en las zonas más afectadas de Lombardía

Los gráficos 4 a 5 permiten comparar, de acuerdo con los mismos indicadores, la posición de las distintas comunidades autónomas del Estado en relación con la dinámica observada en las semanas de referencia comparativa que se definen para la Lombardía italiana. Algunos aspectos merecen destacarse de forma expresa.

En primer lugar, en los territorios de elevado impacto de la epidemia, en especial en origen, la mejor evolución corresponde a la zona inicialmente más afectada de Lombardía (las provincias de Bérgamo, Brescia, Cremona y Lodi). En este caso, se constata una caída de los nuevos casos de -111,2% en la última semana de análisis (correspondiente en Italia al periodo del 28 de marzo al 4 de abril). Esta fuerte caída le permite dejar de ser, a periodo comparable, la zona más afectada por la epidemia, con 127,9 nuevos casos semanales por 100.000 habitantes que quedan muy por debajo de los 158,5 registrados entre el 4 y 10 de abril en Madrid y los 174,9 que corresponden al conjunto compuesto por Castilla y León y Castilla-La Mancha.

Con cifras entre 104,3 y 109,9 nuevos casos por 100.000 habitantes entre el 4 y el 10 de abril, los nuevos positivos del área Euskadi/Navarra/Cantabria/Rioja/Aragón y el de Cataluña se acercan igualmente a los de Bérgamo/Brescia/Cremona/Lodi. En TODAS las comunidades autónomas señaladas, las caídas intersemanales de los nuevos casos son menores a las detectadas en las cuatro provincias de Lombardía señaladas.

Debe objetarse no obstante que, en el periodo analizado, la consideración de los nuevos casos en residencias está notablemente subestimado tanto en la Lombardía en su conjunto (donde casi no se computan en los registros oficiales) como, con toda probabilidad, en Madrid y quizás Cataluña. Los datos finales obligarán por tanto a evaluar el signo real de las dinámicas ahora observadas.

En segundo lugar, es relevante comprobar un cierto paralelismo de la dinámica de los nuevos casos en el resto de comunidades autónomas españolas así como en el resto de provincias lombardas. En estas áreas de menor incidencia de la epidemia, los nuevos casos se reducen en un -17% en el Resto de Lombardía, en un -22% en el Resto de España y en un 22,9% en la provincia de Milán. No obstante, el impacto de los nuevos casos en la última semana comparable es en realidad muy superior en las áreas lombardas: 89,9 nuevos casos por 100.000 habitantes en Milán y 86,0 en el resto de Lombardía entre el 28 de marzo y el 3 de abril frente a apenas 31,2 por 100.000 entre el 4 y el 10 de abril en el Resto de España.

La dinámica diaria de los nuevos casos: tendencias más favorables en las regiones en torno al eje vasco-navarro y en el Resto de España, aunque con una línea positiva generalizada que sólo resulta todavía insuficiente en el área castellana (Castilla y León y Castilla-La Mancha). Las dudas que plantean Milán y el Resto de Lombardía

En los gráficos 6 a 8 se presenta la evolución en cada día de la semana de la media diaria de nuevos casos correspondientes a los siete días inmediatamente anteriores, tomando como base 100 el dato correspondiente al día inicial de comparación (21 de marzo en la Lombardía y 28 de marzo en el caso español). Se trata probablemente del mejor indicador para reflejar la dinámica real de la epidemia (en el supuesto de un registro suficientemente fiable y ausencia de cambios significativos en las analíticas realizadas).

Los resultados indican varios hechos relevantes en lo relativo a las comunidades autónomas del Estado. Por una parte, se mantiene la buena evolución del área situada en torno al eje vasco-navarro, incluyendo a Cantabria, La Rioja y Aragón. En este caso, la dinámica de caída de los nuevos casos se mantiene desde el pasado 1 de abril. El 10 de abril, el cómputo semanal de nuevos casos se sitúa en un 72% del observado el 28 de marzo (67% en Euskadi, -33% por tanto de reducción en el número de casos analizado).

A partir del 2 de abril, los datos confirman la misma línea de caída en el Resto de España. Aunque partiendo de niveles mayores de incremento de casos respecto al 28 de marzo ese 2 de abril, el resultado final es muy favorable, con una nítida aceleración del ritmo de reducción de nuevos positivos a partir del 4-5 de abril. El 10 de abril, el indicador diario de nuevos casos semanales se sitúa en un 67% del correspondiente al 28 de marzo.

La mejora que se observa en Madrid y Cataluña a partir del 5-6 de abril es menos intensa pero también importante. El 10 de abril, el acumulado semanal de nuevos casos se sitúa en un 83-84% del notificado el día 28 de marzo.

Por otra parte, sin embargo, la evolución sigue resultando complicada en el área conjunta que forman Castilla-La Mancha y Castilla y León. Aunque ligeramente a la baja a partir del 4 de abril, el acumulado semanal de nuevos casos se mantiene siempre muy por encima del registrado el 28 de marzo. El 10 de abril, aún resulta un 28% superior al de esta fecha de finales de maro. Se trata de una clara excepción en el contexto de la evolución observada en España.

Las dos comunidades castellanas analizadas no son las únicas, sin embargo, con una evolución desfavorable en la semana de comparación. El 3 de abril (comparable al 10 de abril español), se observaba en la provincia de Milán y en el Resto de Lombardía un incremento del 23% en los nuevos casos semanales acumulados.

En cambio, los nuevos casos se reducen de forma llamativa en las provincias más gravemente afectadas (Bérgamo, Brescia, Cremona y Lodi). En este caso, el 3 de abril los nuevos positivos acumulados se situaban en un 61% de los observados el 21 de marzo, con una caída de -39% (superior incluso al -33% de Euskadi y del Resto de España).

Gráficos relativos a la dinámica de los nuevos casos de Covid-19 en Euskadi, otras CCAA en España y las distintas regiones de Lombardía entre el 21 de marzo y el 4 de abril de 2020

PRINCIPALES RESULTADOS

Una dinámica muy diferenciada de los nuevos casos según comunidades autónomas

Los gráficos 1 a 3 reflejan la gran diversidad que caracteriza, en España, a las distintas comunidades autónomas tanto en el impacto relativo de la epidemia como en la variación observada en la dinámica de los nuevos casos entre las dos semanas consideradas para medir la evolución (21 a 27 de marzo y 28 de marzo a 3 de abril). Las diferentes situaciones observadas son las siguientes:

*  En primer lugar, en cinco comunidades autónomas, el impacto de los nuevos casos de la semana del 28 de marzo al 3 de abril supera no sólo la media española de 113,9 nuevos casos semanales por 100.000 habitantes sino la variación media al alza del 20,3% que se observa para España con respecto a la semana del 21 al 27 de marzo. En este grupo se encuentra la zona castellana extendida de regiones (Madrid, Castilla-La Mancha y Castilla y León) y las comunidades de La Rioja y Navarra.

Salvo en Navarra, donde el aumento semanal de nuevos casos es algo menor, con un 16,6%, en las demás comunidades autónomas señaladas, el incremento de nuevos casos es muy sustancial en la última semana, con un mínimo del 31,5% en Castilla y León.

*  En un segundo grupo de comunidades autónomas, el impacto de los nuevos casos de la semana es claramente superior a la media española, tal y como ocurría con el grupo de comunidades señalado con anterioridad. No obstante, el aumento intersemanal de lo casos es menor a la media del conjunto del Estado.

Esta situación caracteriza a Cataluña, con un aumento semanal de los nuevos casos del 11,2%, y sobre todo a Euskadi, con una tendencia más nítida a la estabilización (+4,1% de nuevos casos). Navarra podría haberse situado en este grupo, aunque el impacto relativo de los nuevos casos de la semana es considerablemente superior, con lo es también el peso de estos nuevos casos por 100.000 habitantes.

*  Galicia y Aragón se sitúan, en tercer lugar, en torno a la media de nuevos casos en España en la semana del 28 de marzo al 3 de abril, con un impacto sin embargo menor de estos positivos al que corresponde a Cataluña o Euskadi. Se diferencian de estas zonas, no obstante, en una peor dinámica intersemanal. De esta forma, los nuevos casos de la semana superan entre un 42,7 y un 43,3% a los de la semana anterior en Galicia y Aragón.

*  El resto de comunidades autónomas del Estado muestra un impacto de los nuevos casos positivos que resulta claramente inferior a la media española, con cifras inferiores a 90 nuevos casos por 100.000 habitantes entre el 28 de marzo y el 3 de abril.

En esta zona de menor impacto de la epidemia puede observarse, sin embargo, distintas tendencias internas. Así, por una parte, la dinámica intersemanal de los casos es alcista en regiones como Andalucía y Comunidad Valenciana (además de Ceuta y Melilla), con un incremento semanal de nuevos positivos superior al 10%. Por otra parte, en cambio, las cifras de nuevos casos se estabilizan o caen ligeramente en otras comunidades (como Canarias, Illes Balears, Murcia o Asturias). La caída es mucho más llamativa en regiones como Extremadura o Cantabria, ligeramente superiores a -25%.

La situación comparada con la Lombardía: la comparativamente positiva evolución de Euskadi en las zonas más afectadas

Los gráficos 4 a 5 permiten comparar, de acuerdo con los mismos indicadores, la posición de las distintas comunidades autónomas del Estado en relación con la dinámica observada en las semanas de referencia definidas para la Lombardía italiana. Los siguientes aspectos merecen destacarse:

*  Entre las zonas de elevado impacto de la epidemia, en especial en origen, la mejor evolución corresponde a la zona más afectada de Lombardía (las provincias de Bérgamo, Brescia, Cremona y Lodi), con una caída de los nuevos casos de -2,9% en la segunda semana de análisis. Esta zona se mantiene no obstante como la más afectada en la semana de comparación, con 238,3 nuevos casos semanales por 100.000 habitantes.

Euskadi, muy afectada comparativamente en la fase inicial de la epidemia, en niveles cercanos o superiores a los de La Rioja, Navarra o Castilla y León, es la única comunidad autónoma del Estado con este perfil que consigue situarse en una dinámica cercana a la de las provincias consideradas de la Lombardía. Sus cifras intersemanales no muestran caída pero sí cierta estabilización, con un aumento del 4,1%. El impacto de la epidemia en la última semana analizada queda muy por debajo, además, del que corresponde a las zonas de la Lombardía más afectadas (147,9 nuevos casos por 100.000 habitantes por 238,3 en las provincias lombardas consideradas en la semana comparable).

*  La comparación de las principales zonas poblacionales de España (Madrid y Cataluña) con la más relevante en Lombardía (provincia de Milán) muestra, por una parte, la superior intensidad de la epidemia en las zonas españolas más dinámicas. En la semana del 21 al 27 de marzo, Milán mostraba 112,8 nuevos casos por 100.000 habitantes. En la semana comparable en el caso español, la del 28 de marzo al 3 abril, el impacto de los nuevos casos llega a 138,2 en Cataluña y a 223,5 en la región de Madrid

La variación intersemanal de los casos es algo mejor, sin embargo, en Cataluña que en la provincia de Milán, con un aumento del 11,2% en la comunidad catalana frente al elevado 35,9% de la provincia capital lombarda. Madrid supera sin embargo esos niveles de crecimiento intersemanales de los nuevos casos, con un 42,9%.

*  En lo relativo al resto de regiones españolas y lombardas, puede observarse que el Resto de la Lombardía muestra un impacto superior de los nuevos casos entre el 21 y 27 de marzo al que corresponde, entre el 28 de marzo y 3 de abril, a las zonas menos tocadas por la epidemia en España (sur, costas e islas): 103,0 nuevos casos por 100.000 habitantes frente a 53,1. Al mismo tiempo, sin embargo, queda muy por debajo de los focos que corresponden, en sentido amplio, a las comunidades en torno al eje vasco-navarro (147,8) y al grupo compuesto por las dos Castillas (187,6).

En términos de evolución intersemanal, la evolución del resto de provincias lombardas es más complicado, con un aumento del 27,9% en los nuevos casos frente al 10,9% de las zonas menos afectadas de España e incluso el 17,1% de las comunidades autónomas en torno al eje vasco-navarro. Sólo la evolución de Castilla-La Mancha y Castilla y León resulta más negativo, con un incremento intersemanal medio en este caso del 55,3% en los nuevos casos.

La dinámica de los nuevos casos: tendencias más favorables en las regiones en torno al eje vasco-navarro y en las zonas originalmente menos afectadas en España. Pero dinámica mucho más preocupante en las zonas centrales de la Península y, en menor medida, en Cataluña

En los gráficos 6 a 8 se presenta la evolución en cada día de la semana de la media diaria de nuevos casos correspondientes a los siete días inmediatamente anteriores, tomando como base 100 el dato correspondiente al día inicial de comparación (21 de marzo en la Lombardía y 28 de maro en el caso español). Se trata probablemente del mejor indicador para reflejar la dinámica real de la epidemia (en el supuesto de un registro suficientemente fiable y ausencia de cambios significativos en las analíticas realizadas).

Los resultados indican lo siguiente:

*  En el caso lombardo, lo observado en la semana del 21 al 28 de marzo, comparable a la del 28 de marzo al 4 de abril en España, revelaba únicamente una capacidad de estabilización de los nuevos casos en las provincias más gravemente afectadas (Bérgamo, Brescia, Cremona y Lodi). En el caso de Milán, se observaba una nítida línea alcista, con un aumento del 47% en los nuevos casos al final de la semana. En el resto de Lombardía, la proporción anterior llegaba al 37% al final de la semana, aunque con una dinámica de repunte alcista mucho más nítida.

*  En el caso español, los datos de la semana del 28 de marzo al 4 de abril sólo muestran un deterioro comparable en lo relativo a las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha y Castilla y León. En este caso, el aumento de nuevos casos es del 30% el 4 de abril (en comparación con la media diaria del 28 de marzo). Se trata de un aumento algo menor pero comparable en dinámica a lo observado en Milán y en el Resto de la Lombardía. La situación es sin embargo más compleja en las áreas castellanas consideradas en la medida en que el impacto de la epidemia resulta comparativamente muy superior.

Esta última realidad es trasladable en gran medida a la Comunidad de Madrid. Aunque en este caso se observa una línea ligeramente descendente desde el aumento del 20% de nuevos casos observado el 31 de marzo, el 17% de incremento del 4 de abril (respecto en ambos casos a la situación del 28 de marzo), el aumento resulta significativo para una de las comunidades autónomas más castigadas por la epidemia.

*  En una línea cercana, en las zonas menos afectadas de España, el aumento de nuevos casos, respecto al día 28 de marzo, se sitúa entre el 17 y 18% entre el 30 de marzo y el 2 abril. A partir de ahí baja de forma significativa hasta un 9% de incremento el 4 de abril. Los datos sugieren por tanto, en un contexto de aumento todavía significativo de los casos, una línea más reciente de contención.

*  Los datos de nuevos casos en Cataluña muestran por su parte una línea de mantenimiento mucho más nítida, con cifras entre un 4 y un 5% superiores el 3 y 4 de abril a las del 28 de marzo.

*  La evolución más favorable corresponde a las comunidades autónomas situadas en torno al eje vasco-navarro. En este caso, tras aumentar el 1 de abril hasta un 12% los nuevos casos respecto a la situación del 28 de marzo, a partir de entonces se inicia una fuerte caída que lleva a una reducción de -3% el día 4 de abril.

*  Dentro de este último grupo, la dinámica de Euskadi es más positiva. Después de aumentar en un 7% los nuevos casos el 29 y 30 de marzo, respecto al 28, a partir de ahí se inicia una línea descendente que se acelera a partir del 2 de abril. El 4 de abril, la media de nuevos casos de la semana anterior resulta en Euskadi un 11% menor a la registrada el 28 de marzo.

INFORME COMPLETO Y GRÁFICOS

Gráficos relativos a la dinámica de los nuevos casos de Covid-19

DATOS ACTUALIZADOS A DÍA 6 ABRIL DE EVOLUCIÓN DIARIA DE LA MEDIA DE NUEVOS CASOS EN LOS ÚLTIMOS 7 DÍAS

Gráfico de evolución diaria de la media de nuevos casos en los últimos 7 días, actualizado a día 6 de abril

 

Gráficos de evolución del Covid-19 en Euskadi, España (Madrid y otras CCAA) y Lombardía. Datos a 1 de abril de 2020

PRINCIPALES ASPECTOS A FECHA A 31 DE MARZO/1 DE ABRIL

(UN DÍA SIN DUDA DURO PARA ÁLAVA)

1. El día 31 de marzo, tal y como muestra el gráfico 1, Euskadi se enfrenta a una llamativa ruptura de la línea de caída de los casos confirmados de COVID-19. La cifra de nuevos casos (508 el 31) vuelve a situar al País Vasco en niveles más cercanos a los máximos observados entre el 24 y 28 de marzo (entre 530 y 678 casos) que a los que se dieron entre el 29 y el 30 de marzo (308 y 268 casos, respectivamente).

Gráfico 1

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Como muestra el gráfico 2, la tendencia observada es común a los tres territorios de la Comunidad Autónoma de Euskadi (CAE).

Gráfico 2

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En términos relativos, sin embargo, Álava vuelve a ser el territorio más castigado, con 45 nuevos casos por 100.000 habitantes por 24 en Bizkaia y 13 en Gipuzkoa (Gráfico EUSKADI-7a).

En lo relativo a la evolución de los nuevos casos, la nota positiva a la que agarrarse es que, más allá de los vaivenes en la evolución del indicador, puede observarse intacta la ligera línea descendente de los nuevos casos en los distintos territorios. Una línea que se perfila desde el 25-26 de marzo.

En términos comparados, los datos de la Comunidad de Madrid, presentados en el gráfico 3 (con datos medios de los últimos tres días para garantizar la estabilidad de las tendencias), reflejan la misma línea de repunte que caracteriza a Euskadi el día 31 de marzo. En esta comunidad autónoma, sin embargo, el cambio se adelanta y se mantiene entre el 30 de marzo y el 1 de abril (con datos referidos en realidad al día anterior en cada caso). La media de nuevos casos registrada el día 1 de abril (para los tres días anteriores) se sitúa en niveles máximos desde el inicio de la crisis del coronavirus.

Gráfico 3

Gráfico 3 - copia

La experiencia de las provincias más afectadas en la región de Lombardía (Bérgamo, Brescia, Cremona y Lodi) revela que estas zonas alcanzaron sus niveles máximos de casos de COVID-19 en fechas comparables a las de Madrid o Euskadi (dado el retraso del proceso español en alrededor de nueve días).  De esta forma, las provincias señaladas alcanzaban las cifras más elevadas de nuevos casos en torno al 21-23 de marzo.

A partir de esos días se inicia un proceso de descenso de los nuevos casos que se ve sin embargo matizado por un repunte significativo en el periodo comprendido entre el 25 y el 28 de marzo. Desde el 29 de marzo las cuatro provincias más afectadas de Lombardía inician de forma aparentemente decidida la fase descendente de la curva de la epidemia. Aunque todavía a la baja, el dato del 1 de abril se caracteriza no obstante por una cierta estabilización.

El proceso descrito en las provincias de Bérgamo, Brescia, Cremona y Lodi puede observarse en el gráfico 4. Revela la necesidad de mantener la prudencia ante una evolución que tiende a caracterizarse, más que por tendencias lineales inequívocas, por cambios de sentido inesperados en el proceso de superación de la epidemia.

Gráfico 4

Gráfico 4 - copia

2. El dato más negativo del día es que el repunte de los nuevos casos en Euskadi viene acompañado de un significativo repunte alcista de los fallecimientos.

Aunque el proceso se observa en los distintos territorios de la CAE, el gráfico 5 indica que el aumento afecta más decisivamente de nuevo a Álava. Frente a lo observado en Bizkaia y Gipuzkoa, con una tendencia alcista pero comparativamente moderada, en Álava la evolución diaria de la media de fallecimientos en los últimos tres días por 100.000 habitantes muestra el impacto de las distintas puntas alcistas en los fallecimientos. Por desgracia, lo observado entre el 30 de marzo y el 1 de abril lleva al territorio interior de la CAE al máximo nivel medio de fallecimientos desde el inicio de la crisis. Un día aciago por tanto para nuestro territorio.

Gráfico 5

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La dificultad de reducir la mortalidad asociada al COVID-19, incluso durante el periodo de reducción de casos a medio y largo plazo, es un hecho que ya ponía de manifiesto el caso lombardo.

En el caso vasco, de hecho, por primera vez desde el inicio de la crisis, el día 31 (con datos relativos al 30) se superaba el 5% de fallecimientos entre las personas diagnosticadas en Euskadi de COVID-19. El dato del 1 de abril (relativo al 31 de marzo) profundiza en esta dirección, con un 5,40%. A pesar de ello, esta cifra sigue quedando muy lejos del 12,95% de la Comunidad de Madrid o del 13,13% de Lombardía (Gráfico FAL_2). Nótese que la Lombardía supera por primera vez el 1 de abril (a fecha comparable, relativa al 23 de marzo en Italia) a Madrid en este indicador.

En términos comparativos, el impacto de los fallecimientos por 100.000 habitantes en Euskadi sigue alejado del que corresponde a la Lombardía o a la región de Madrid. Así, los 16,86 fallecimientos por 100.000 habitantes del día 1 de abril en el País Vasco representan apenas un 44,9% del 37,53 por 100.000 de Lombardía (a fecha comparable) y un 29,2% del 57,81 por 100.000 de la Comunidad de Madrid (Gráfico FAL_3). Lo que es claro indicador de la magnitud de lo vivido en todas estas zonas del sur de Europa durante esta crisis.

3. De cara a lo que pueda ocurrir en los próximos días, deben señalarse no obstante algunos aspectos que permiten anticipar por fin una salida a la crisis. Por una parte, el 31 de marzo se alcanza en Euskadi, la proporción más baja desde el 20 de marzo de personas afectadas por la epidemia que requieren hospitalización (39,9%, Gráfico EUSKADI-8a). En la misma línea, el 31 de marzo se alcanza también el mayor porcentaje de altas hospitalarias del día respecto al total de personas hospitalizadas en el día anterior en Euskadi (15,5%, Grafico EUSKADI-8c). Todo ello refleja una mucha menor presión sobre el sistema hospitalario vasco.

Por otra parte, se constata que el sustancial aumento de los nuevos casos se asocia en gran medida a un nuevo repunte de las analíticas. Después de caer a cifras de 32,3-37,3 analíticas por 100.000 habitante el 29 y 30 de marzo, el indicador vuelve a 63,8 por 100.000 el día 31, de nuevo en los niveles máximos desde el inicio de la epidemia (Gráfico EUSKADI-9 y gráfico correspondiente en el informe diario de Osakidetza).

Por tanto, el significado del repunte de nuevos casos en el último día podría resultar más matizado en términos de posible ruptura efectiva de la línea tendencial de caída a medio plazo de estos nuevos casos. Una evidencia cuyo significado acentúa además la consolidación de una proporción reducida de positivos en las analíticas realizadas (37,1% en el conjunto de Euskadi, el nivel más reducido desde el 19 de marzo, Gráfico EUSKADI-10).

4. En cualquier caso, para las personas encargadas de las políticas de salud pública, el verdadero reto en los próximos días seguirá siendo contener al máximo los fallecimientos, tanto en Euskadi como en otras comunidades autónomas. Es la principal enseñanza a tener en cuenta en lo ocurrido en los últimos quince días en la Lombardía italiana.

Gráfico 6

Gráfico 6 - copia

DOCUMENTO COMPLETO Y GRÁFICOS EN EL SIGUIENTE ENLACE (.pdf)

Gráficos de evolución del Covid-19 en Euskadi, España-Madrid y Lombardía. Datos a 1 de abril

Documento elaborado, a título estrictamente personal, por Luis Sanzo González en el contexto del blog Hungrygrass, con la única pretensión de ordenación estadística de los datos procedentes de las distintas fuentes oficiales para su conocimiento por la ciudadanía.

Gráficos de evolución del Covid-19 en Euskadi, España (Madrid y otras CCAA) y Lombardía. Datos a 31 de marzo

PRINCIPALES ASPECTOS A RETENER A FECHA DE 30-31 DE MARZO

1. El día 30 de marzo, Euskadi mantiene la línea de caída en los nuevos casos confirmados de COVID-19. De esta forma, tiende a consolidarse la nítida línea de reducción del número de personas afectadas diariamente por la epidemia. Esta dinámica se observa desde el 25-26 de marzo.

Gráfico 1

Gráfico 1

Como muestra el gráfico 2, el proceso se intensifica a partir del día 28 en los territorios histórico de Álava y Gipuzkoa. Bizkaia participa de la fuerte caída de nuevos casos entre el 28 y 29 pero muestra una cierta estabilización entre el 29 y el 30.

Gráfico 2

Gráfico 2

Los datos de Madrid, reflejados en el gráfico 3 (con datos medios de los últimos tres días para garantizar la estabilidad de las tendencias), mostraban una línea similar a la vasca entre el 28 y el 30 de marzo. Sin embargo, el repunte de los nuevos casos presentados el día 31 supone un cambio de dinámica que vuelve a situar a Madrid en niveles cercanos al máximo de la serie.

Gráfico 3

Gráfico 3

La experiencia de las provincias más afectadas en la región de Lombardía (Bérgamo, Brescia, Cremona y Lodi) revela que estas zonas alcanzaron sus niveles máximos de casos de COVID-19 en fechas comparables a las de Madrid o Euskadi, dado el retraso del proceso español en alrededor de nueve días.  De esta forma, las provincias señaladas alcanzaban las cifras más elevadas de nuevos casos en torno al 21-22 de marzo.

A partir de esa fecha se inicia un proceso de descenso de los nuevos casos que se ve sin embargo matizado por un repunte significativo en el periodo comprendido entre el 25 y el 28 de marzo. Desde el 29 de marzo no obstante, tal y como sucede ya en Euskadi, las cuatro provincias más afectadas de Lombardía inician de forma decidida la fase descendente de la curva de la epidemia.

El proceso descrito en las provincias de Bérgamo, Brescia, Cremona y Lodi puede observarse en el gráfico 4.

Gráfico 4

Gráfico 4

2. La caída de los nuevos casos no viene sin embargo acompañada de forma automática de una reducción de los fallecimientos, una realidad perceptible tanto en Lombardía como en Euskadi. En este contexto, y en lo referido al ámbito vasco, se observa un nuevo repunte de los fallecimientos en Álava entre el 30 y el 31 de marzo (con datos referidos a la media de los tres días anteriores) que contrasta con la reducción que caracteriza a Bizkaia y a Gipuzkoa (Gráfico EUSKADI-11).

Una de las consecuencias negativas es que, por primera vez desde el inicio de la crisis, se supera el 5% de fallecimientos entre las personas diagnosticadas en Euskadi de COVID-19 (5,14% a 31 de marzo). Un dato relevante, sin embargo, es que esta cifra queda muy lejos del 12,70% de Lombardía o del 13,10% de la Comunidad de Madrid (Gráfico FAL_2).

En términos comparativos, de hecho, el impacto de los fallecimientos por 100.000 habitantes en Euskadi se aleja cada vez más del que corresponde a la Lombardía o a la región de Madrid. Así, los 14,85 fallecimientos por 100.000 habitantes del día 31 representan apenas un 43,2% del 34,35 por 100.000 de Lombardía (a fecha comparable) y un 27,6% del 53,89 por 100.000 de la Comunidad de Madrid (Gráfico FAL_3).

La dificultad en reducir la cifra de fallecimientos se relaciona, en cualquier caso, con una cierta estabilización de la proporción de personas afectadas que requieren hospitalización a partir del día 28, una situación que contrasta con la línea de fuerte caída que se había detectado entre el 23 y el 28 de marzo en Euskadi (Gráfico EUSKADI-8d).

En definitiva, como muestra la experiencia italiana, la mejora en el control de nuevos casos puede ser compatible durante un tiempo con la dificultad de reducción de los fallecimientos. Es el punto más importante que será necesario seguir en los próximos días (por supuesto siempre en el supuesto, probable, de que se confirme la consolidación de la caída de nuevos casos en lo relativo a Euskadi). Por la extensión de la epidemia en origen en Álava, este territorio sigue siendo el comparativamente más afectado en el País Vasco.

3. En términos de fallecimientos, seguirá siendo igualmente necesario tratar de minimizar estas situaciones en las comunidades autónomas más afectadas del Estado (ver gráfico 5), un objetivo que no se limita a mejorar la situación en Madrid o Cataluña. Como se ha mencionado en informes anteriores, el ajuste de las camas UCI a las necesidades seguirá constituyendo el factor clave.

Gráfico 5

Gráfico 5

DOCUMENTO COMPLETO Y GRÁFICOS EN EL SIGUIENTE ENLACE (.pdf)

Gráficos de evolución del Covid-19 en Euskadi, España-Madrid y Lombardía. Datos a 31 de marzo

Documento elaborado, a título estrictamente personal, por Luis Sanzo González en el contexto del blog Hungrygrass, con la única pretensión de ordenación estadística de los datos procedentes de las distintas fuentes oficiales para su conocimiento por la ciudadanía.